jueves, 4 de marzo de 2010

La derecha xenofóba, a la conquista de Holanda

El triunfo del PVV de Wilders le da alas ante las generales




"Hoy Almere y La Haya, mañana toda Holanda". Para el líder de la derecha populista Geert Wilders la victoria electoral el miércoles en los dos municipios en los que se presentaba su partido es todo un "trampolín para el éxito" en todo el país, en sus propias palabras. El Partido de la Libertad (PVV) que él dirige, de extrema derecha y anti-Islam, consiguió ser la fuerza más votada en Almere, una ciudad de 200.000 habitantes, y la segunda en La Haya detrás de los laboristas.


Las elecciones locales, un simulacro imperfecto de los comicios generales que se celebrarán en junio, enterraron del todo a un bipartidismo tradicional ya maltrecho en los últimos años. Los liberales del D66 y el xenófobo PVV de Wilders fueron los beneficiados, ganando importantes cuotas de poder. Las encuestas dan ahora a Wilders 27 de los 150 asientos en el Parlamento nacional, lejos de los 9 que tiene actualmente. El partido democristiano del primer ministro, Jan Peter Balkenende, tiene ahora 41 escaños, mientras que los laboristas cuentan con 33 diputados.


La fragmentación de la política holandesa, carente ya de viejos referentes, podría catapultar a Wilders a la primera línea. Eso sí, este agente de seguros y abogado, que compara al Corán con el Mein Kampf de Hitler, ha luchado duramente por su espacio electoral desde que en 2006 fundara su propio partido. "Una parte del electorado más pobre, que votaba tradicionalmente a la izquierda, se ha dejado atraer por la sirena populista", asegura Yves Meny, profesor de Ciencia Política y ex director del Instituto Europeo Universitario de Florencia. "Wilders ha conseguido una reconfiguración de la clase obrera más pobre que convive con la inmigración" para orientarla hacia sus tesis radicales, añade.


Paraíso sin inmigrantes


Wilders prometió en la noche del miércoles transformar Holanda en un paraíso sin inmigrantes y con mano dura contra el crimen. "La élite izquierdosa todavía cree en una sociedad multicultural, que es blanda con los criminales; en la ayuda al desarrollo y en un superestado europeo con altos impuestos", lamentó. Según él, "la silenciosa mayoría", en realidad "el resto de Holanda, tiene una opinión completamente diferente".


La nueva extrema derecha que encarna Wilders sólo considera como un adversario real a la izquierda. Para Meny, "el gran problema político" en Holanda y en buena parte de Europa reside en "una izquierda que no ha sabido ofrecer demasiado en el campo de la redistribución".


Según este analista, una globalización hecha desde la derecha y la verdadera inexistencia de fronteras ha robado el espacio "y la capacidad a los Gobiernos de izquierda de hacer una política distinta", abonando así el campo de cultivo al que Wilders parece haber llegado para quedarse.