viernes, 11 de septiembre de 2009

Al descubierto los límites de los gobiernos "progresistas"


Muchas expectativas se crearon respecto de que en la cumbre de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), realizada en Bariloche - Argentina, se condene la política entreguista de Álvaro Uribe y las pretensiones expansionistas del imperialismo norteamericano, sin embargo ello no fue posible.

Si bien la declaración final expresa elementos como que la Unasur "promueve el diálogo, la cooperación, la confianza y la transparencia" entre los países miembros; rechaza el uso de la fuerza y de armas contra otro Estado y el tibio anuncio que la presencia de fuerzas extranjeras no puede amenazar la paz de los países de la región, estos no dejan de ser pronunciamientos que a la final resultan ser letra muerta, pues estos preceptos, recogidos desde hace años en el derecho internacional, han sido muchas veces violentados, como lo hizo el mismo gobierno de Uribe cuando, con ayuda de los Estados Unidos, bombardearon territorio ecuatoriano.

La condena a las bases yanquis en Colombia no pudo concretarse debido a que gobernantes como Lula da Silva, Michell Bachelet, Cristina Kirchner, Fernando Lugo, Tabaré Vásquez que se supone forman parte de los gobiernos democráticos y progresistas de la región, junto al del anticomunista Alán García de Perú, demostraron su verdadero compromiso con los intereses del imperialismo al expresar su "respeto" a las decisiones del gobierno de Uribe, dando de esta manera campo libre a la política guerrerista del imperialismo estadounidense. Para salir del momento, y ante la expectativa existente entre los pueblos, los jefes de Estado acordaron convocar al Consejo de Defensa de Unasur para la primera quincena de septiembre a fin de que "analice la estrategia militar de Estados Unidos en la región", lo que deja de ser más que burda dilatoria.

De todas maneras, lo positivo que dejó la cumbre fue el desenmascaramiento realizado por los mandatarios de Venezuela, Bolivia y Ecuador sobre el papel que los Estados Unidos juegan en América Latina y la función que en los planes yanquis cumple el peón Uribe, definidos en el Libro Blanco, que recoge la estrategia militar de Estados Unidos para el continente, y que pasa por apropiarse de los recursos hidrocarburíferos, controlar los recursos naturales de la amazonia y, el propósito velado de desestabilizar a gobiernos progresistas que trabajan por impulsar proyectos de integración, como es la Alternativa Bolivariana de las Américas, ALBA.

Uribe consigue no se condene su acuerdo

Con el pedido de que este evento sea transmitido públicamente, el gobernante colombiano pretendía ganar votos a su favor haciendo una exposición del conflicto interno que desangra a su país, culpando siempre a la guerrilla de todos los males que sus paramilitares y narcos ocasionan. Al final la prensa colombiana afín a Álvaro Uribe manifestaba que éste había conseguido importantes victorias, como el lograr que en la declaración se incluya la necesidad de fortalecer la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, que no se relegue a la OEA y que no se condene el acuerdo con Estados Unidos.
Si bien la condena a la presencia de tropas extranjeras en la región fue mayoritaria, esta no fue considerada en la declaración final debido a los intereses y compromisos que priman en los gobernantes; el rechazo a la injerencia militar y la adopción de políticas soberanas solo vendrán de gobiernos populares que rompan el dogal imperialista y no de los que juegan con un discurso aparentemente izquierdista.


Tomado de "EN MARCHA"
Prensa del Partido Comunista
Marxista Leninista del Ecuador


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