viernes, 6 de julio de 2007

Babeuf





Babeuf: Comunismo y Ley Agraria

Comunismo y Ley Agraria (1791)1

El acontecimiento de su designación, ciudadano,2 no es, en mi círculo visual, un pequeño acontecimiento. Siento la necesidad irresistible de detenerme para pensar y calcular sus consecuencias.

Reflexiono sobre lo que cabe esperar de alguien que ha pre­dicado a gente sorda estas verdades memorables, las cuales han tenido por lo menos el efecto de convencerme de que, en cuanto a él, las tenía bien arraigadas en su mente: Que era preciso hacer nuestros esos grandes principios sobre los cuales la sociedad está establecida: la Igualdad, primitiva, el Interés general, la Voluntad común que decreta las leyes y la Fuerza de todos que constituye la soberanía.

¡Hermano! el precepto de la antigua ley: Ama a tu prójimo como a ti mismo; la sublime máxima de Cristo: Haz a los demás todo lo que quieres que te hagan a ti; la Constitución de Licurgo, las instituciones más hermosas de la República Romana, quiero decir, la ley agraria; los principios de usted, que acabo de enumerar; los míos, que le he consignado en mi última carta, y que consisten en asegurar a todos los indi­viduos primeramente el sustento y, en segundo lugar, una educación pareja; todo esto parte de un punto común, y va también a parar a un mismo centro.

Y ese centro es siempre el fin único hacia el cual tenderán todas las constituciones de la tierra, cuando se van perfeccionando. Bien se pueden abatir los cetros de los reyes, cons­tituirse en república, proferir continuamente la sagrada palabra de igualdad, sólo se perseguirá un vano fantasma, sin llegar a nada.

Se lo digo bien claro, a usted, mi hermano, y no me atrevería a insinuárselo a otros: esta ley agraria, que los ricos temen y ven venir, y en la que aún no piensan en absoluto las multitudes de los desposeídos, es decir, las cuarenta y nueve cincuentavas partes del género humano, las cuales sin embargo, si no llega pronto, morirán en su totalidad dentro [sic] dos generaciones cuando más (averiguaremos juntos, matemáticamente, esta espantosa predicción en cuanto usted quiera); esta ley que, si recuerda bien, un día en que estaba entre nosotros dos, Mably 3 invocaba ardientemente; esta ley que no asoma jamás en el horizonte de los siglos sino en cir­cunstancias como las que vivimos hoy; es decir, cuando los extremos verdaderamente se tocan; cuando la propiedad de la tierra, la única verdadera riqueza, se encuentra en pocas manos, y cuando la imposibilidad universal de saciar el ham­bre impulsa a las multitudes a reivindicar el gran dominio del mundo, donde el Creador quiso que cada ser humano pose­yese el radio de circunferencia necesario para producir su propio sustento; esta ley, digo, es el corolario de todas las leyes; en ella descansa siempre un pueblo una vez que ha logrado mejorar su constitución en todos los demás aspectos (...) ¿qué digo? Es entonces cuando simplifica asombrosa­mente esa constitución. Usted se habrá dado cuenta de que, desde que la nuestra comenzó, hicimos cada día cien leyes; y a medida que estas se han multiplicado, nuestro código se ha vuelto cada vez más oscuro. Cuando lleguemos a la ley agra­ria, preveo que, siguiendo el ejemplo del legislador de Es­parta,4 este código demasiado inmenso será entregado a las llamas, y una sola ley de seis o siete artículos nos bastará. Me comprometo a demostrarlo con mucho rigor.

Usted reconocerá sin duda, al igual que yo, esta gran verdad, de que la perfección de una legislación depende del restable­cimiento de esa igualdad primitiva que usted canta en forma tan hermosa en sus poemas patrióticos; y, como yo, usted siente sin duda también que marchamos a grandes pasos hacia esta asombrosa revolución.

Precisamente por eso, yo, que soy tan partidario del sistema, no me decido a abandonar las contemplaciones a que me entrego, al ver que sus principios y su energía hacen de usted tal vez la persona más apropiada para preparar esta gran conquista, y que la Providencia parece secundarnos impulsándolo a una carrera conveniente para combatir más venta­josamente en favor de la causa.

Sí, usted estaba tal vez elegido, y quizás lo estábamos los dos, para ser los primeros en sentir y hacerles sentir a los demás el gran misterio, el gran secreto que ha de romper las cade­nas humanas. Si así es, ¡cuan grande lo veo entre los legisladores!

Pero, ¿de que modo concibo que, con toda la fuerza de que usted está armado, le será posible dirigir los primeros movi­mientos para acelerar tan hermosa victoria? ¿Será abierta­mente y por un manifiesto preciso como habrá de anunciarse al salvador del mundo? No, sin la menor duda, y no sería bien acogido si propusiese crudamente tales consideraciones a nuestra desgraciada asamblea.5 Su virtud se vería obligada, para combatir la corrupción, a servirse de las armas general­mente introducidas por esta misma; habrá que oponer una política a otra política. Será preciso que las disposiciones principales estén bien disfrazadas, y que no parezcan tender en absoluto hacia el fin concertado.

Pero reflexiono (...) y me digo: no hay casi nadie que no rechace lejos de sí la ley agraria; el prejuicio en relación con ella es mucho peor que con la monarquía, y siempre han acabado ahorcados aquellos que han osado abrir la boca sobre este gran tema. ¿Estoy seguro de que J. M. Coupé estará de acuerdo conmigo en este sentido? ¿No me objetará, al igual que todo el mundo, que de ello resultaría la defección de la sociedad; que sería injusto despojar a todos aquellos que han adquirido legítimamente, y que ya nadie haría nada por los demás; y que, suponiendo que la cosa fuese posible, las modificaciones posteriores restablecerían muy pronto el orden anterior? ¿Quedará satisfecho con mis respuestas: que la tierra no debe ser alienable; que al nacer cada hombre debe encontrar para sí una porción suficiente de ella, tal como sucede con el aire y el agua; que al morir debe legarla, no a sus herederos más cercanos sino a la sociedad entera; que precisamente este sistema de alienabilidad ha sido el que lo ha transmitido todo a unos, y no ha dejado nada para los otros...; que las convenciones tácticas, gracias a las cuales los precios de los trabajos más útiles han sido reducidos a la tasa más baja, mientras que los precios de las ocupaciones indiferentes o incluso perniciosas para la sociedad han sido centuplicados, estas convenciones son las que le han entregado al obrero inútil los medios para expropiar al obrero útil y más laborioso...; que si hubiese existido más uniformidad en los precios de todos los trabajos, si no se les hubiese asignado a algunos de ellos un valor de opinión, todos los obreros serían ricos en igual medida; que por consiguiente una nueva repartición no haría sino volver a poner las cosas en su lugar...; que si la tierra hubiese sido declarada inalienable (sistema que destruye totalmente la objeción del peligro de restablecer la desigualdad mediante las mutaciones, después de la distribución), cada hombre tendría asegurado su patri­monio, y no habríamos dado vida a estas inquietudes, continuas y siempre desgarradoras, por la suerte de nuestros hijos: de ahí la edad de oro y la felicidad social, en lugar de la disolución de la sociedad; de ahí un estado de tranquilidad en relación con nuestro futuro, una fortuna duradera al amparo de los caprichos del destino, todo lo cual debería preferirlo incluso el hombre más feliz de este mundo, si comprendiese bien sus verdaderos intereses (...); que, final­mente, no es cierto que la desaparición de las artes sería necesariamente el resultado de este nuevo ajuste, porque es evidente, por el contrario, que todo el mundo no podría ser labrador; que cada hombre no podría, como no puede hacerlo hoy, procurarse por sí solo todas las máquinas que se nos han hecho necesarias; que no cesaríamos de vernos en la nece­sidad de realizar un intercambio continuo de servicios y que, aparte de que cada individuo tendría su propio patrimonio inalienable, que constituiría en cualquier momento y en cual­quier circunstancia su inatacable reserva contra la miseria, aparte de esto, todo lo que concierne a la industria humana seguiría tal como está hoy?

Voy a probarle, a usted, querido hermano, y al propio tiempo a mí mismo, que usted parte para la Asamblea Legislativa dispuesto a hacer consagrar todo esto como artículos de ley constitucional. Le dije en mi carta anterior que mis deseos serían:

1. Que los legisladores de todas las legislaturas reconociesen, para el pueblo, que la Asamblea Constituyente es cosa absurda; que los diputados designados por el pueblo están encargados en todo momento de hacer todo lo que consideren útil para la felicidad del pueblo... De ahí la obligación y la necesidad de dar el sustento a esta inmensa mayoría del pueblo, que ya no lo tiene, a pesar de su buena voluntad de trabajar. Ley agraria, igualdad real.

2. Que el veto,6 verdadero atributo de la soberanía, sea del pueblo; y con un éxito bastante evidente (ya que hemos visto luego, en la pequeña obra: De la ratificación de la ley,7 que le he comunicado, que mis medios son parecidos a los del autor), he demostrado su posibilidad de ejecución pese a todo lo que ha podido decirse en contra... De este veto del pueblo, no debemos esperar que lo demande la parte más sufrida y siempre expuesta al terrible sentimiento del ham­bre; un patrimonio asegurado: la ley agraria.

3. Que cese la división de los ciudadanos en varias clases; admisión de todos a todos los puestos; derecho para todos de votar, de expresar su opinión en todas las asambleas; de vigilar estrechamente la asamblea de los legisladores; libertad de reunión en las plazas públicas; supresión de la ley marcial; destrucción del espíritu de cuerpo de los G. Nat. (Guardia Nacional) haciendo participar en ella a todos los ciudadanos, sin excepción y sin otro destino que el de combatir a los enemigos externos de la Patria. De todo esto se derivará nece­sariamente la extrema emulación, el gran espíritu de igualdad, de libertad, la energía cívica, los grandes medios de manifestación de la opinión pública, y por ende de expresión de la voluntad general que es, en principio, la ley; la recla­mación de los primeros derechos del hombre y, por consiguiente, el pan honradamente asegurado para todos: Ley agraria.

4. Que todas las causas nacionales sean tratadas en plena asamblea y que se supriman los comités. Desaparecerá así esa negligencia, esa apatía, esa indiferencia, ese abandono absoluto a la pretendida prudencia de un puñado de hombres que llevan a toda una asamblea y entre los cuales es mucho más fácil intentar la corrupción. De ahí la obligación para todos los senadores de ocuparse esencialmente del objeto cometido a discusión y decidir con conocimiento de causa; de ahí la alerta a todos los defensores del pueblo, y la necesidad de sostener sus derechos más caros y, por consiguiente de velar para que precisamente todos puedan vivir: la ley agraria.

5. Que se conceda ampliamente el tiempo necesario para reflexionar, en la discusión de todos los asuntos. De donde resultará que, no solamente los improvisadores, los aturdidos, los habladores de siempre, la gente que se explaya siempre antes de pensar, no serán los únicos en determinar las resolu­ciones, sino que además la gente que prefiere meditar un plan antes de pronunciarse ejercerá también su influencia sobre las decisiones. Así, ningún charlatán interesado en combatir todo lo que es justo podrá echar prestamente a un lado una buena proposición por alguna pequeñez sutil y propia úni­camente para engañar; y si se habla para aquellos cuyas necesidades más apremian, el hombre honrado puede pesar y apoyar la proposición y obtener el triunfo de la sensibilidad. Gran encaminamiento hacia la ley agraria.

¡Y bien!, hermano patriota, si los principios que acabo de exponer han sido siempre los suyos, hay que renunciar hoy a ellos si no quiere la ley agraria porque, o yo ando muy equi­vocado, o las últimas consecuencias de estos principios son esta ley. Usted trabaja pues eficazmente en su favor si persiste en estos mismos principios. Con ellos no se tergiversa y, si en su fuero interno usted se propone algo menos que esto en su misión de legislador, se lo repito, libertad, igualdad, derechos del hombre seguirán siendo palabras temibles y expresiones sin sentido.

Lo vuelvo a decir de nuevo: no serían estas las intenciones que habría que divulgar al comienzo; pero un hombre de buena voluntad aceleraría mucho el desenlace si se dedicara a hacer decretar todas nuestras bases antes enumeradas, asen­tándolas en el fundamento de la plenitud de los derechos de libertad debidos al hombre, principio que siempre se puede invocar y profesar altamente sin correr peligro. Los llamados aristócratas son más listos que nosotros; entreven demasiado bien este desenlace. El motivo de su oposición tan vivaz en el asunto de los tributos8 es su temor de que, una vez que una mano profana haya tocado lo que ellos llaman el sagrado derecho de propiedad, la falta de respeto ya no tenga límites. Manifiestan sus temores de una forma muy general acerca de lo que esperan los defensores de los que tienen hambre, quiero decir, acerca de la ley agraria, para un futuro muy cercano: buen aviso que debemos tener presente.

Me complazco en extenderme sobre este gran tema ante; un alma como la suya, cuya sensibilidad bien conozco. Porque, en definitiva, es del pobre, en el que todavía no se ha pen­sado; es del pobre, digo, de quien debe tratarse principal­mente al regenerar las leyes de un imperio; es él, es su causa, lo que más interesa apoyar. ¿Cuál es el fin de la sociedad? ¿No es acaso el de procurarles a sus miembros la mayor suma de dicha posible? ¿Y de qué sirven, pues, todas nuestras leyes, si como último resultado no logran sacar de la profunda desesperación a esta masa enorme de indigentes, a esta multitud que compone la inmensa mayoría de la asociación? ¿Qué es un comité de mendicidad, que sigue envileciendo a los seres humanos hablando de limosnas y de leyes represivas, tendentes a forzar a la multitud de los desposeídos a cobijarse dentro de sus chozas para morir de agotamiento, para que el triste espectáculo de la naturaleza aquejada no des­pierte la reclamación de los primeros derechos de todos los hombres que ella misma ha formado para que vivan, y no para que unos pocos acaparen el sustento de todos?

Se ha hablado con frecuencia de entregar una propiedad, tomada de los bienes del clero, a cada soldado austriaco u otro sicario de déspota que renunciara a exponer su vida por la causa del tirano, y viniera a añadirse a nuestras filas. ¿Cómo se ha podido pensar en ser tan generosos con hombres cuyo único interés del momento determinará cesar de hacer­nos daño, y olvidar que la mayoría de nuestros conciuda­danos yacen postrados y privados de todos los recursos necesarios para mantener su existencia?

Legislador, cuyos reconocidos sentimientos humanos han hecho subir al gran escenario en que lo admiro, ¿llegará usted, como yo, a la conclusión de que es verdad que el fin y la coronación de una buena legislación es la igualdad en la posesión de la tierra, y que las miras secretas de un verda­dero defensor de los Derechos del Pueblo han de tender siem­pre hacia ese fin? ¿Cuáles son los hombres que más admi­ramos? Los apóstoles de las leyes agrarias, Licurgo entre los griegos, y, en Roma, Camilo, los Gracos, Casio, Bruto, y los demás. ¿Por qué fatalidad lo que es motivo de nuestro más profundo homenaje a los otros, habría de ser para noso­tros motivo de reprobación? ¡Ah!, ya lo he repetido y lo vuelvo a decir: el que no tenga, como fin último de lo que promueve, las miras que yo proclamo, debe renunciar a ex­presar de buena fe las sagradas palabras de civismo, libertad, igualdad; debe, para impedir su efecto, acorde con la con­ducta pura y recta de aquellos que las declaran con since­ridad; debe —digo—, al pronunciarlas, construir sus planes sobre el modelo de los de los Barnave,9 de los Thouret,10 y de tantos otros traidores dignos de sufrir, algún día, el castigo de la justicia nacional.

¡Usted se ha comprometido a seguir a otros émulos, valiente ciudadano! En un proyecto de declaración de los Derechos del Hombre, en 1789 Pétion 11 dedicó un artículo al más im­portante de estos derechos, que se ha querido olvidar en la Declaración decretada, y era el que tenía como objeto la obligación, por parte de la sociedad, de asegurar a todos sus miembros un decoroso sustento. Analice a Robespierre, lo encontrará igualmente «agrariano» en última instancia; y esos ilustres personajes se ven obligados a dar muchos ro­deos, porque saben que el momento todavía no ha llegado. Usted se elevará a la altura de esos respetables filántropos; de sus máximas, vertidas en el proyecto, resultarán decla­raciones iguales a las de ellos...



G. Babeuf, Beauvais, 10 de septiembre de 1791.






NOTAS:





1 Cf. la carta de Babeuf a Coupé de l'Oise, de Beauvais, del 10 de septiembre de 1791, en G. Babeuf: La Doctrina des égaux, extraído de las Obras completas publicadas por Albert Thomas, Cornély et Cié, París, 1906.

2 Babeuf dirige esta carta a Coupé, quien acababa de ser elegido miembro de la Asamblea Legislativa, inaugurada, luego el 1 de octubre de 1791: como no podía ser elegido él mismo a causa de los numerosos enemigos que le habían procurado sus polémicas, había apoyado la candidatura del abate Jacques Michel Coupé, llamado Coupé de l'Oise, y del que fue el inspirador: hoy quedan tres cartas de Babeuf al abate. La Biblioteca Nacional de París posee numerosos es­critos publicados por Coupé: son, en su mayoría, estudios sobre problemas agrícolas, informes e intervenciones en las Asambleas de París y en la Convención Nacional.

El presente escrito de Babeuf no es sólo el «primero» cronológicamente en esta recopilación: la continua referencia a la «ley agraria» lo sitúa en una fase an­terior a todos los demás escritos, así como también las afirmaciones del propio Babeuf, que tendrán su punto culminante unos años más tarde, en ocasión de la Conspiración de los Iguales.

3 Gabriel Bonnot de Mably, utopista, autor de obras de gran resonancia; una edición completa de los escritos de Mably, en 15 tomos, se publicó en vísperas de la conspiración babuvista (1794-1795).

4 Licurgo.

5 La Asamblea Legislativa.

6 La Constitución francesa del 3 de septiembre de 1791 estipulaba, en su ter­cera sección, art. 1: «Los decretos del Cuerpo Legislativo son presentados al rey, que puede negar su consentimiento»; en los artículos que seguían se describían las formas en que se podía pasar por encima del voto real. Babeuf, y junto con él toda la «izquierda», se declaraba, en su carta, contrario a esta legislación.

7 El opúsculo aquí mencionado no está incluido en el catálogo impreso en la Biblioteca Nacional de París.

8 El diezmo representaba el derecho feudal, de los señores, de obtener una parte de los productos de las tierras sometidas a su jurisdicción: Babeuf, en los primeros tiempos de la Revolución, tomó partido en la lucha para suprimir los diezmos y los derechos feudales, lucha que fue particularmente violenta en Picardía.

9 Antoine-Pierre Batnave (1761-1793), uno de los elementos más representativos de la Asamblea Constituyente, que se pasó a la reacción después de la huida del rey a Varenne.

10 Jacques-Guillaume Thouret (1746-1794), monárquico constitucional, autor de numerosos escritos.

11 Jéróme Petion de Villeneuve, demócrata, luego girondino.

martes, 3 de julio de 2007

¡Por la Unidad Sindical Clasista!

COMITÉ EJECUTIVO SECTORAL

SUTE II SECTOR
CERCADO DE LIMA, BARRIOS ALTOS Y MANZANILLA



P R O N U N C I A M I E N T O


El Comité Ejecutivo Sectoral del SUTE-II SECTOR se dirige a los maestros, maestras, padres de familia, estudiantes y pueblo en general, para poner de manifiesto lo siguiente:

1°. Ante la agresión brutal de ALAN GARCÍA y de su gobierno de coalición de la derecha retardataria (UN, APRA y fujimontesinismo) que se empecina en dar continuidad al modelo neoliberal, hambreados y excluyente; sigue vendiendo nuestro territorio a manos extranjeras a través de las privatizaciones y concesiones mineras, se mantiene de rodillas ante el imperialismo norteamericano al pedir la firma del Tratado de Libre Comercio; mantiene a las empresas transnacionales con exoneraciones tributarias y con las Services, como telefónica, las empresas minera, AFPs, etc., sumergiendo en la postergación y el abandono a miles de trabajadores y a la mayoría de la población peruana, quienes ven desencantados sus sueños con las demagógicas propuestas electorales como la famosa "Sierra Exportadora";

2°. Este Gobierno antipopular ha iniciado la municipalización y privatización de ia educación, dando normas para cerrar Institutos Superiores Pedagógicos Públicos y favorecer a los privados; con este fin, ha impuesto 14 como nota mínima aprobatoria para el ingreso a los pedagógicos y 13 como nota mínima aprobatoria al examen de alumnos del noveno ciclo, impidiendo que muchos hijos de campesinos, obreros .desempleados y de hogares humildes puedan ser profesionales;

3°. Este gobierno vende patria y antimagisterial encabezado por Alán Garcia.quien no ha rendido cuenta de sus delitos de corrupción y violación de derechos humanos ante la justicia, y ha desatado una campaña de satanización, calumnias e insultos contra el magisterio nacional, manchando su dignidad y honorabilidad, demostrando que estamos ante un gobierno reaccionario y dictatorial;

4°. La Presidenta del Congreso Mercedes Cabanillas (APRA) ha propiciado un mar de escándalos, como el negociado del Tribunal Constitucional y los trabajadores fantasmas en el Congreso de la República, y sin autoridad moral para proponer leyes y usurpando funciones de la Comisión de Educación y Cultura, en contubernio con Unidad Nacional y los Fujimontesinistas, han impuesto el dictamen para destruir la Carrera Pública Magisterial con la intención que en esta legislatura, que culmina en el mes de julio, sea aprobado entre gallos y medianoches y sin opinión de los maestros y padres de familia; planteando: que profesionales de otras especialidades, que no se prepararon para educar, ejerzan la delicada labor de docente, (como lo hizo en su primer gobierno nombrando a personas intituladas) hoy, a pesar de contar con miles de maestros con el título bajo el brazo, pretende reemplazar a los maestros de carrera con "profesionales" que han fracasado en sus ramas; asimismo, la Evaluación no la plantea para mejorar la calidad de la educación sino para dejar a miles de maestros y maestras en la calle, si el docente no aprueba la tercera evaluación punitiva, será despedido automáticamente:

POR LO QUE,

1°. RECHAZAMOS la firma del TLC y la política hambreadora neoliberal implementada por el actual régimen APRA, Unidad Nacional y fujimontesinismo.

2°. RECHAZAMOS la municipalización y privatización de la educación y EXIGIMOS mayor presupuesto al sector educación y una educación pública, gratuita, universal y de calidad.

3°. RECHAZAMOS todas las expresiones del mandatario y sus peones que mancillan el honor y la dignidad del magisterio nacional y exigimos respeto a nuestra profesión docente. ¡Que primero responda de sus crímenes ante la justicia y se esclarezcan las denuncias de corrupción en las compras del Ministerio de Educacion!

4°. RECHAZAMOS el Dictamen sobre Carrera Pública Magisterial impuesta por Mercedes Cabanillas y las bancadas de Unidad Nacional y los Fujimontesinistas, por atentar contra los derechos del magisterio nacional y EXIGIMOS la ampliación del debate donde los maestros y padres de familia tengan derecho de OPINIÓN.

5°. CONVOCAMOS al magisterio a defender nuestros derechos y a acatar todas las medidas de lucha enarboladas por el SUTEP y prepararnos para la HUELGA NACIONAL DEL 5 DE JULIO.


¡Viva la gesta histórica del SUTEP y su décima Huelga Nacional!

¡Los maestros exigimos evaluación, para ascensos de niveles y nombramientos!

¡Mayor presupuesto para la Educación!
¡Capacitación para los maestros, sin discriminación!
¡Primero es el pueblo y no la deuda externa y las trasnacionales!

¡Moralización en el Ministerio de Educación! ¡Por una Educación Pública, Gratuita y de Calidad!

¡Nos solidarizamos con los docentes de la universidad, con los trabajadores del Sector Salud, con los obreros mineros en lucha!





Secretaría General SUTE II SECTOR
Secretaría de Organización SUTE II SECTOR

jueves, 21 de junio de 2007

Llamado a algunos Doctores: Arguedas: Quechua, castellano




Llamado a algunos Doctores


Carlos Cueto Fernandinimpaq, John Murrapaqpas

Manas imatapas yachaniñachu, atrasus kayku; hukumawansi umaykuta kutichinqaku.
Manas sonqoykupas allinchu; ancha mancharisqas, nisiu weqeyuqsi, waqaq tuyapa hiña, nakasqa turupa hiñas; chaysi mana allinchu.
Huk ductiirkunas chayta nin; kikin allpanchikpi miraq, wirayaq, qilluyaq ducturKuna.
Níchkachunku ya, hinata nichkallachunku.
¿linamantam ruwaqa ñutquy? ¿Imamantapunim ruwasqa sunquypa waqaq aychan, taytallay ducturkuna?
Mayukunam qaparichkan, mana chay ducturkunapa aypanan manchay uku, man­chay qorí tufa, qol/qituta qaqakunapa chaupinpi;
chay qorí qollqí tuta rumimantam ñutquy, umay, diduypas.
¿Imapunim kachkan chay mayu patapi, taytallay ductur?
Largavistaykita urquykamuy, qawaykamuway, atispaqa.
Pichqa pachak hukman papakunam waytachkan chay ñawikipa mana aypanan qorí tuta, qollqi punchao allpapi. Chaymi ñutquy, chaymi sonqoy.
¿Imanasqan Inti takyarun, llantu mana kanchu maypipas? ¿Imanasqan, ductur? ílelicopteruykiwan seqoykamuy, atispaqa. Kunturkunapa, taksa, ñakay pawaq urpituchakunapa rapran chirapayaspa kancharímuchkan.
Pachak color kinuakunapa kanchariyninmi Intita quñirachin, Mita íimpuykachichkan; urpitukunapa, yana kunturpa purunta waytayachichkan.
Chaupi punchaomi; apukunapa, wamanikunapa chaychallanpim kachkani;hatun, as qillu, as puka rítim hanaq pachaman surunpintan kamachichkan yaqa Inti sayay.
Kaypimpachakclasiwaytayoq, miraq muruyuq kinuata tarpuni, wiñachini. Chaymi almay, chaymi sonqoy, mana samaq ñawiy, taytallay ductur.
Ñoqam, umaykipa ñotqunmanta, kuyapayaylla, upa rumikumanta urqusqayki wayqey, doctur.
Mana atiy qaqapa sonidunta, mana atiy yuraq, puka qillu manchay rítipa kanchariyninta;
waranqa waranqa ancha kallpayoq qorapa, sapikunapa yachayninta, yawamiykiman hichaykamusaq, ñawiykipi churaykusqayki.
Waranqa waranqa allpa urukuna, wayra asila raprayoq urukunapa yanqalla rimayninta yachachisqayki, wayqey;
waranqa waranqa imaymana, imaymanallaña takikuq urpitukunapa wiqichanta, imaymana aurora hiña llampu uqlluchanta apaykamusqayki, wayqey, ductor.
Manam maquinapa ruwasqanchu kay yachay yachasqay, kusiy kusisqay, llakiy llakisqay.
Pakiq ritimanta rupay wayqokama ñoqawan kuska uywasqaykum, chay imay mana; cielo qayHanpi, cielo munayninwan kuska sasawan uywakusqaymi.

¡Ama ayqewaychikchu, ducturkuna, asuykamuychik!
Qawaykuway, wayqechay; maykamataq suyasqayki.
Asuykamuy, oqaríway helicopteruykipa oqllunkama. Ñoqañataq waranqa clase qorakunapa kallpachasqa suminwan kallpachasqayki.
Ancha ritimanta ukumarí wayqokunakama waranqa waranqa watapi mirachisqay kausaykunawan.
Ti ti saykuynikita hanpisaq, pachakkinua waytapa kancharíyninwan, sumaq kuyakuq tusuchayninwan; tuyapa lirpu sunqunwan; qaparíq mayupa, manchachiq yana qaqapa sunqunmanta chuya takikuq yaku urqusqaywan.
¿Waranqa waranqa, waranqa wata killachu llankarqani, taksalla makinafierruwan, mana reqsisqay mana reqsiwaq runa, hukchillmiyllapikutuwanankupaq, willuwanankupaq?
Manam wayqechallay. Ama fierro afllayta makikiwan yanapaychu mana reqsiwaq ninakunaía; ama ayqewaychu; reqsiykanakusunchik; yaqa kikin wayrallatam samanchik; ¡ibruykikunata, imaymana makinaykikunaía, sumaq waytaykitapas, ñoqamanta suchuq allpapim lantanki, churanki, mastarisqa, mana pina, tranquilo allpapi.
Kuchillukunata allichachunku; surríagukunata toqyachichunku; mituta huntachiy chik uyaykuta millayman tikrachinaykichikpaq.
Manam wañuyta manchanikuchu; may pachak watañachá wañuyta eqepachiniku yawamiykuwan, munasqay mana munasqay ñanpi tusuchiniku.
Mituwansi hukman uyaykuta tikraykachispanku sipichiwanqaku kikin churiykunawan.

Immnachá kanqa. Hamuchun wañuy, hamuchum chay mana reqsisqay almayoq mnakuna. Suyasaqmi; llapa apukunapa apunpa churínmi kani; ¡lapa mayu-kunapa taytan mayupa churínmi kani, uywan. ¿Manañachu valin mundo, wayqey?
Ama chayta niwaychu. Waranqa waranqa watapi kallpachasqa yachayniymanta, mukutuymanta, astawan winaymi vida, mana samaq mundu, mana samaspa paqaríq mundo, tukuy pacha, wiñay.


Llamado a algunos Doctores
(Traducción del harawi - haylli)


A Carlos Cueto Fernandini y John V. Murra.
Dicen que ya no sabemos nada, que somos el atraso, que nos han de cambiar la cabeza por otra mejor.

Dicen que nuestro corazón tampoco conviene a los tiempos, que está lleno de temores, de lágrimas, como el de la calandria, como el de un toro grande al que se degüella; que por eso es impertinente;
Dicen que algunos doctores afirman eso de nosotros; doctores que se reproducen en nuestra misma tierra, que aquí engordan o que se vuelven amarillos.
Que estén hablando, pues; que estén cotorreando si eso les gusta.
¿De qué están hechos mis sesos? ¿De qué está hecha la carne de mi corazón?
Los ríos corren bramando en la profundidad. El oro y la noche, la plata y la nochetemible forman las rocas, las paredes de los abismos en que el río suena; de esa roca están hechos mi mente, mi corazón, mis dedos.
¿Qué hay a la orilla de esos ríos que tú no conoces, doctor?
Saca tu largavista, tus mejores anteojos. Mira, si puedes.
Quinientas flores de papas distintas crecen en los balcones de los abismos que tus ojos no alcanzan, sobre la tierra en que la noche y el oro, la plata y el día se mezclan. Esas quinientas flores son mis sesos, mi carne.
¿Por qué se ha detenido un instante el sol, por qué ha desaparecido la sombra en todas partes, doctor?

Pon en marcha tu helicóptero y sube aquí, si puedes. Las plumas de los cóndores, de los pequeños pájaros se han convertido en arco iris y alumbran.
Las cien flores de la quinua que sembré en las cumbres hierven al sol en colores; en flor se han convertido la negra ala del cóndor y de las aves pequeñas.
Es el mediodía; estoy junto a las montañas sagradas; la gran nieve con lampos amarillos, con manchas rojizas, lanza su luz a los cielos.
En esta fría tierra siembro quinua de cien colores, de cien clases, de semilla pode­rosa. Los cien colores son también mi alma, mis infatigables ojos.
Yo, aleteando amor, sacaré de tus sesos las piedras idiotas que te han hundido.
El sonido de los precipicios que nadie alcanza, la luz de la nieve rojiza que, espantando, brilla en las cumbres;
el jugo feliz de millares de yerbas, de millares de raíces que piensan y saben, derramaré en tu sangre, en la niña de tus ojos.
El latido de miríadas de gusanos que guardan tierra y luz; el vocerío de los insectos voladores, te los enseñaré, hermano, haré que los entiendas;
Las lágrimas de las aves que cantan, su pecho que acaricia igual que la aurora, haré que las sientas y oigas.
Ninguna máquina difícil hizo lo que sé, lo que sufro, lo que del gozardel mundo gozo.
Sobre la tierra, desde la nieve que rompe los huesos hasta el fuego de las quebra­das, delante del cielo, con su voluntad y con mis fuerzas hicimos todo esto.
¡No huyasde mí, doctor, acércate! Mírame bien, reconóceme ¿Hasta cuando he de esperarte?

Acércate a mí; levántame hasta la cabina de tu helicóptero. Yo te invitaré el licor de mil savias diferentes;
la vida de mil plantas que cultivé en siglos, desde el pie de las nieves hasta los bosques donde tienen sus guaridas los osos salvajes.
Curaré tu fatiga que a veces te nubla como bala de plomo; te recrearé con la luz de las cien flores de quinua, con la imagen de su danza al soplo de los vientos; con el pequeño corazón de la calandria en que se retrata el mundo; te refrescaré con el agua limpia que canta y que yo arranco de la pared de los abismos que tiemplan con su sombra a nuestras criaturas.
¿Trabajaré siglos de años y meses para que alguien que no me conoce y a quien no conozco me corte la cabeza con una máquina pequeña?

No, hermanito mío. No ayudes a afilar esa máquina contra mí; acércate, deja que te conozca; mira detenidamente mi rostro, mis venas; el viento que va de mi tierra a la tuya es el mismo; el mismo viento respiramos; la tierra en que tus máquinas, tus libros y tus flores cuentas, baja de la mía, mejorada, amansada.
Que afilen cuchillos, que hagan tronar zurriagos; que masen barro para desfugurar nuestros rostros; que todo eso hagan.
No tememos a la muerte; durante siglos hemos ahogado a la muerte con nuestra sangre, la hemos hecho danzar en caminos conocidos y no conocidos.
Sabemos que pretenden desfigurar nuestros rostros von barro; mostrarnos así, desfigurados, ante nuestros hijos para que ellos nos maten.
No sabemos bien qué ha de suceder. Que camine la muerte hacia nosotros; que vengan esos hombres a quienes no conocemos. Los esperaremos en guardia; somos hijos del padre de todos los ríos, del padre de todas las montañas. ¿Es que ya no vale nada el mundo, hermanito doctor?
No contestes que no vale. Más grande que mi fuerza en miles de años aprendida; que los músculos de mi cuello en miles de meses, en miles de años fortaleci­dos, es la vida, la eterna vida mía, el mundo que no descansa, que crea sin fatiga; que pare y forma como el tiempo, sin fin y sin precipicio.

marzo, 1966.

jueves, 7 de junio de 2007

Volante de Patria Roja


Paro regional en la selva de Peru

PARTIDO COMUNISTA DEL PERÚ
patria roja
Comité Local Tierra Roja





POR EL DESARROLLO INTEGRAL DE LA AMAZONÍA
4 DE JUNIO PARO REGIONAL





El crecimiento económico del que se ufana el actual gobierno no se refleja en el bienestar de la población, ni en el desarrollo de ¡as regiones. Se trata de un crecimiento basado en el saqueo de las materias primas, cuyos grandes beneficiarios son las empresas transnacionales, mientras las grandes mayorías continúan sumidas en la pobreza, el abandono, el desempleo y la exclusión.

La superconvivencia del gobierno aprista con la derecha y el fujimorismo se esfuerzan en profundizar el modelo neoliberal, lesionando los intereses nacionales y la soberanía del país. Se arrodillan frente a las grandes empresas y al imperialismo, permiten la instalación de bases militares norteamericanas en nuestro territorio, dictan leyes para despojar de sus derechos a los trabajadores, incentivan el saqueo de nuestros recursos a costa del despojo de su territorio a las comunidades, la destrucción del medio ambiente, en envenenamiento de ríos y lagunas. Mientras que por otro lado echan mano a la manipulación mediática, al autoritarismo y la represión para acallar a las protestas populares.
En e! fondo lo que está en juego en el Perú son dos opciones de desarrollo diametralmente opuestas: o bien el modelo primario exportador, que se basa en la intervención del capital extranjero, saqueador de nuestros recursos naturales para beneficio de las grandes empresas transnacionales, y cuya expresión política es el centralismo, el autoritarismo y la exclusión social: o bien un modelo de desarrollo independiente que se base en nuestras propias fuerzas, que coloque como centro e! bienestar de las grandes mayorías y la defensa de la soberanía nacional, que se sustente en una democracia participativa, en la descentralización efectiva y en la inclusión de todos los peruanos.
El Perú necesita transitar hacia un desarrollo independiente en el marco de un Proyecto Nacional, abrir paso a un nuevo sistema político mediante una Constitución que funde una nueva república. Todo ello requiere la más amplia y sólida unidad del pueblo peruano. Construir esta unidad con claridad de objetivos es la tarea más importante del presente, a la cual todos debemos contribuir con amplitud de miras
Nuestro Partido expresa su firme respaldo al paro regional del 4 de junio convocado por el Frente de Defensa de Ucayali, medida que asimismo coincidirá con el Paro convocado por el Frente Patriótico de Loreto para esa misma fecha. La defensa de la amazonia y la lucha por su desarrollo integral constituye una política de interés nacional en la que estaremos siempre comprometidos.

Respaldamos las diversas medidas de lucha que se vienen desarrollando a lo largo y ancho del país y nos sumamos a las jornadas de lucha que diversos gremios y organizaciones populares están programando para los días 11 y 19 de julio. Solo la. unidad del pueblo y su disposición a la lucha pueden contener la política entreguista y represiva de las clases dominantes y abrir un nuevo curso para nuestra patria.



PLATAFORMA DE LUCHA DEL FRENTE DE DEFENSA DE UCAYALI



1.- derogatoria de los D.L. 977 y 978: vigencia de las exoneraciones tributarias en la amazonia - reformulación de la ley 27037
2.-alto a la venta de nuestros bosques; revisión de las concesiones forestales: protección de nuestros recursos naturales. Veda de la caoba y el cedro.
3.- defensa de la escuela publica, nombramiento de maestros - derogatoria de la ley de racionalización - ampliación de plazas docentes - mayor presupuesto para la educación -alto a la municipalización de la educación.
4.- defensa de la salud publica, cumplimiento del acta de acuerdo del sector salud con el presidente regional.
5.- solución a la problemática agroforestal- crédito y promoción - saneamiento de predios rurales - ordenamiento territorial y cumplimiento del acuerdo de tocache.
6.- canon del gas de Camisea y Pagoreni para Ucayali.
7.- respeto a la demarcación territorial técnica entre Ucayali - Junin.
8.- saneamiento físico legal de nuestros AA.HH. Zonas rurales - comunidades nativas de nuestra jurisdicción regional.
9.- infraestructura y servicios básicos : agua, luz, nutrición, salud, educación en nuestros AA.HK, zonas rurales, comunidades nativas y frontera.
10.- solución definitiva de la problemática del sector Corpac.
11.-desarrollo de proyectos productivos en Purús y Yurua.
12.- rebaja del precio del combustible, gas energía eléctrica.
13.- destitución de funcionarios públicos comprometidos en actos de corrupción.
14.- defensa de la universidad publica.

miércoles, 30 de mayo de 2007

El Militante Modelo





EN MEMORIA DEL CAMARADA G. TELIA[1]
J. V. STALIN¨


Se ha hecho costumbre en los círculos de nuestro Partido el elogio desmesurado de los camaradas fallecidos. Las notas necrológicas de hoy día se distinguen porque en ellas se silencia las debilidades y se exageran las virtudes. Esta no es, naturalmente, una costumbre razonable, y nosotros no queremos seguirla. Queremos decir acerca del camarada G. Telia solamente la verdad, queremos dar a conocer al lector a G. Telia tal como era. Y la realidad nos dice que el camarada G. Telia, como obrero de vanguardia y como militante responsable, fue hasta el fin un hombre sin tacha y de un valor inapreciable para el Partido. Lo que más distingue al Partido Socialdemócrata—el afán de saber, la independencia, el progreso continuo, la firmeza, el amor al trabajo, la fuerza moral—, todo eso lo reunía el camarada Telia. Telia encarnaba los mejores rasgos del proletario. Esto no es una exageración; su breve biografía nos lo demostrará en seguida.

El camarada Telia no figuraba entre los «sabios». Con su propio esfuerzo aprendió las primeras letras y se hizo un hombre consciente. Cuando se marchó de Chagani (Telia-había nacido en el pueblo de Chagani, comarca de Kutaís), entró a servir como doméstico en una casa particular de Tiflís. Allí aprendió a hablar el ruso y se apasionó por la lectura. Pronto se cansó de ser criado y entró a trabajar en la sección de carpintería de los talleres ferroviarios. Estos talleres desempeñaron un gran papel en la vida del camarada Telia. Fueron su escuela: en ellos se hizo socialdemócrata, en ellos se templó y llegó a ser un luchador firme, en ellos se destacó como un obrero capaz y consciente.

En 1900-1901 Telia ya se destacaba entre los obreros avanzados como un digno dirigente. A partir de la manifestación de 1901 en Tiflís[2], el camarada Telia ya no conoció el reposo. Todo su tiempo libre lo entregaba a una propaganda fervorosa, a la creación de organizaciones, a la participación en asambleas de responsabilidad, a una labor tenaz para adquirir una formación socialista. La policía le perseguía, le buscaba «linterna en mano», pero todo eso no hacía más que redoblar su energía y su afán de luchar. El camarada Telia fue el alma de la manifestación de 1903 (en Tiflís)[3]. A pesar de que la policía iba tras él, pisándole los talones, enarboló la bandera y pronunció un discurso. Después de esta manifestación, Telia pasó ya a la clandestinidad más absoluta. A partir de 1903, comenzó a «viajar», cumpliendo comisiones de la organización, por diferentes ciudades de la Transcaucasia. En ese mismo año se dirigió a Batum por encargo de la organización, con el fin de montar una imprenta clandestina. Pero en la estación de Batum lo detuvieron con los accesorios para dicha imprenta, y al poco lo trasladaban a la cárcel de Kutaís. Desde ese momento empezó un nuevo período en su «agitada» vida. El año y medio de reclu­sión no pasó en vano para Telia. La cárcel fue su segunda escuela. Un estudio continuo, la lectura de obras socialistas y la participación en las discusiones enriquecieron notablemente su bagaje intelectual. Allí acabó de formar su inflexible espíritu revolucionario, que muchos de sus camaradas le envidiaban. Pero aquella misma cárcel le imprimió el sello de la muerte, le hizo contraer la enfermedad mortal (la tuberculosis) qué se llevó a la tumba a nuestro excelente camarada.

Telia conocía el estado fatal de su salud, pero no era esto lo que le alarmaba. Una sola cosa lo quitaba el so­siego: «estar sin hacer nada, cruzado de brazos». «¡Cuándo llegará el día en que pueda extender las alas a mis anchas, ver de nuevo a las masas, apretarme contra su pecho y ponerme a su servicio!»: en esto soñaba nuestro camarada, recluido en la cárcel. Y este sueño se convirtió en realidad. Año y medio después lo trasladaron a la cárcel «pequeña» de Kutaís, de donde se evadió inmediatamente, apare­ciendo en Tiflís. Por entonces se estaba produciendo la escisión del Partido. A la sazón, el camarada Telia estaba con los mencheviques, pero no se parecía, ni mucho menos, a esos mencheviques «jurados» que con­sideran el menchevismo como el «Corán», a sí mismos como ortodoxos y a los bolcheviques infieles. Telia tam­poco se parecía a esos obreros «avanzados» que se las dan de «socialdemócratas de nacimiento» y, siendo completa­mente ignorantes, gritan de un modo ridículo: ¡no nos hacen falta conocimientos, nosotros somos obreros! Telia distinguía porque negaba di fanatismo fraccional, despreciaba con todas las fibras de su ser la imitación ciega y de todo tendía a formarse un criterio propio. Por eso, en cuanto se fugó de la cárcel, se enfrascó en estudio de los libros «Actas del II Congreso», «El Estado de sitio» de Mártov, «¿Qué hacer?» y «Un paso adelante» de Lenin. Hubierais debido ver a Telia, cuando, escuálido, amarillento, esforzándose con tenacidad en el estudio de los libros, decía sonriente: «Veo que no es tan fácil decidir entre ser bolchevique o menchevique; mientras no haya estudiado estas, obras, mi menchevismo estará construido sobre arena». Y el camarada Telia, después de estudiar la literatura necesaria y de meditar en las divergencias surgidas entre los bolcheviques y los mencheviques, lo sopesó todo y dijo: «Yo, camaradas, soy bolchevique; creo que quien no es bolchevique hace, indudablemente, traición al espíritu revolucionario del marxismo».
Desde entonces Telia se convirtió en un apóstol del marxismo revolucionario (del bolchevismo). Por acuerdo de la organización, en 1905 se dirigió a Bakú. Allí se dedicó a montar una imprenta, a encauzar el trabajo de las organizaciones de distrito del Partido, a participar en la actividad de la organización dirigente, a enviar artículos para «Proletariatis Brdzola»[4]. Cuando la orga­nización sufrió el conocido golpe policíaco, a él también lo detuvieron, pero volvió a «escabullirse» y de nuevo se apresuró a regresar a Tiflís. Después de trabajar durante cierto tiempo en la organización dirigente de Tiflís, tomó parte en la Conferencia bolchevique de to­da Rusia, celebrada en Tammerfors en 1905. Encierran interés sus impresiones de esta Conferencia. Telia tenía mucha fe en el porvenir del Partido y decía, encendidos los ojos: no regatearé las últimas fuerzas para ese Partido. Pero, desgraciadamente, cayó en cama al regresar de Rusia y ya no se levantó más. Postrado, empezó a desarrollar una gran actividad literaria. Durante su enfermedad escribió: «¿Qué necesitamos?» (v. «Ajali Tsjovreba»[5]), «Viejos y nuevos difuntos» (respuesta a Arch. Dzhordzhadze), «El anarquismo y la socialdemocracia»[§]*, «Por qué nos llaman blanquistas», etc.
En los últimos días de su vida nos escribió que estaba preparando un folleto sobre la historia de la socialdemocracia del Cáucaso, pero la muerte, despiadada, arrancó prematuramente la pluma de las manos del infatigable camarada.
Tal es el cuadro de la breve, pero tempestuosa vida del camarada de Telia.
Una capacidad asombrosa, una energía inagotable, independencia, un profundo amor a la causa, una firmeza heroica y las cualidades de un verdadero apóstol: eso era lo que distinguía al camarada Telia.

Sólo en las filas del proletariado se encuentran hombres como Telia, sólo el proletariado engendra héroes como él, y ese mismo proletariado procurará tomar venganza del maldito régimen, víctima del cual cayó nuestro cama­rada, el obrero G, Telia.


Publicado con la firma de K o . . . el 22 de marzo de 1901 en el núm. 10 del periódico «Dro».

Traducido del georgiano.



[1] G. P. Telia nació en 1880, murió en Sujum el 19 de mano 1907. EV25 de marzo tuvo lugar el entierro de G. Telia — pueblo de Chagani, distrito de Kutáis.

[2] Se alude a la manifestación conmemorativa del Primero de Mayo celebrada por los obreros de Tiflís, bajo la dirección personal de J. V. Stalin, el 22 de abril de 1901. La manifestación tuvo lugar en el mercado Soldatski, en el centro de Tiflís participaron en ella cerca de 2.000 personas. Los manifestantes tuvieron un choque con la policía y las tropas. Resultaron heridos 14 obrero y más de 50 fueron detenidos. Con motivo de la manifestación de Tiflís, la «Iskra» leninista decía: “El acontecimiento del domingo 22 de abril (viejo cómputo) Tiflís es de significación histórica para todo el Cáucaso: ese día se inició en él Cáucaso el movimiento revolucionario abierto» («Iskra», núm. 6, julio de 1901).

[3] El 23 de febrero de 1903, por acuerdo del Comité de Tiflís del P.O.S.D.R., se celebró una manifestación de los obrerosde la ciudad. En ella tomaron parte cerca de 6.000 personas. La manifestación terminó con un choque entre los obreros y las tropas. Fueron detenidos 150 manifestantes.

[4] « Próletariatis Brdzola» («La Lucha del Proletariado»): perió­dico clandestino georgiano, órgano de la Unión del Cáucaso del P.O.S.D.R (v Obras de J. V Stalin, t. 1, pág. 406, nota 21).

[5] « Ajali Tsjvreba» («La Lucha del Proletariado»):diario bolchevique que se publico en Tiflís desde el 20 de junio hasta el 14 de julio de 1906. Aparecieron 29 números. J. V. Stalin dirigía el periódico, entre cuyos colaboradores fijos figuraban M. Davitashvili, G. Telia y G. Kikodze.

§[§] Los dos últimos folletos no pudieron ser publicados, pues la policía se incautó de ellos en un registro.



¨ J. V. Stalin: Obras tomo II (1907-1913). EDICIONES EN LENGUAS EXTRANJERAS. Moscú 1953. Paginas: 29- 33.

viernes, 25 de mayo de 2007

Filípica contra los intelectuales: la política, la más alta tarea

Los intelectuales son, generalmente, reacios a la disciplina. al programa y al sistema. Su psicología es individualista y su pensamiento es heterodoxo. En ellos, sobre todo, el sentimiento de la individualidad es excesivo y desbordante. La individualidad del intelectual se siente casi siempre superior a las reglas comunes. Es frecuente, en fin, en los intelectuales el desdén por la política. La política les parece una actividad de burócratas y de rábulas. Olvidan que así es tal vez en los períodos quietos de la historia, pero no en los períodos revolucionarios, agitados, grávidos, en que se gesta un nuevo estado social y una nueva forma política. En estos períodos la política deja de ser un oficio de una rutinaria casta profesional. En estos períodos la política rebasa los niveles vulgares e invade y domina todos los ámbitos de la vida de la humanidad. Una revolución representa un grande y vasto interés humano. Al triunfo de ese interés superior no se oponen nunca sino los prejuicios y los privilegios amenazados de una minoría egoísta. Ningún espíritu libre, ninguna mentalidad sensible, puede ser indeferente a tal conflicto. Actualmente, por ejemplo, no es concenbible un hombre de pensamiento para el cual no exista cuestión social. Abundan la insensibilidad y la sordera de los intelectuales a los problemas de su tiempo; pero esta insensibilidad y esta sordera no son normales. Tienen que ser clasificadas como excepciones patológicas. "Hacer política -escribe Barbusse- es pasar del sueño de las cosas, de lo abstracto a lo concreto. La política es el trabajo efectivo del pensamiento social; la política es la vida. Admitir una solución de continuidad entre la teoría y la práctica, abandonar a sus propios esfuerzos a los realizadores, aunque sea concediéndoles una amable neutralidad, es desertar de la causa humana".


Tras de una aparente repugnancia estética de la política se disimula y se esconde, a veces, un vulgar sentimiento conservador. Al escritor y al artista no les gusta confesarse abierta y explícitamente reaccionarios. Existe siempre cierto pudor intelectual para solidarizarse con lo viejo y lo caduco. Pero, realmente, los intelectuales no son menos dóciles ni accesibles a los prejuicios y a los intereses conservadores que los hombres comunes. No sucede, únicamente, que el poder dispone de academias, honores y riquezas suficientes para asegurarse una numerosa clientela de escritores y artistas. Pasa, sobre todo, que a la revolución no se llega sólo por una vía fríamente conceptual. La revolución más que una idea, es un sentimiento. Más que un concepto, es una pasión. Para comprenderla se necesita una espontánea actitud espiritual, una especial capacidad psicológica. El intelectual, como cualquier idiota, está sujeto a la influencia de su ambiente, de su educación y de su interés. Su inteligencia no funciona libremente. Tiene una natural inclinación a adaptarse a las ideas más cómodas; no a las ideas más justas. El reaccionarismo de un intelectual, en una palabra, nace de los mismos móviles y raíces que el reaccionarismo de un tendero. El lenguaje es diferente; pero el mecanismo de la actitud es idéntico.



En "La Escena Contemporánea", Lima, 1971. p. 154
José Carlos Mariátegui

jueves, 24 de mayo de 2007

Boletin número 1

EDITORIAL



El gobierno aprista en coalición con otros grupos de derecha (UN, el fujimorismo, etc.) transita por la ya conocida ruta de reprimir las protestas populares, mientras ciego continua con su programa neoliberal, entreguista y funcional al imperialismo y a las transnacionales.

La actitud asumida por el gobierno central en los recientes acontecimientos, como la protesta cocalera que devino en paro regional en Huanuco, el paro regional en Loreto, la huelga campesina en Piura, las medidas de lucha adoptadas por el pueblo minero a nivel nacional, etc.; así como ante la pasada movilización estudiantil del 4 de abril (que culmino con 15 estudiantes detenidos), evidencia una vez más el carácter antidemocrático y fascistoide del actual gobierno. Este, insatisfecho con el uso indiscriminado de la fuerza represiva al momento de acallar las manifestaciones populares, recurre a la amenaza de criminalizarlas mediante la tan propagandizada “delegación de facultades”, creyendo que con ello podrá amedrentar al pueblo que lucha en las calles por sus justas reivindicaciones.

Junto a la represión sobre el pueblo corren la corrupción, la arbitrariedad y el pillaje, resquebrajando aun más el aparato gubernamental, lo que acentúa la confrontación entre aquellos que se aferran en continuar con este modelo neoliberal, que condena al pueblo a la miseria y la expoliación, y quienes izamos las banderas del cambio que urge nuestra patria. En esta cuestión creemos necesario deslindar con todo tipo de ilusiones o desviaciones reformistas, toda vez que proponemos un cambio que no se agota en meras reformas sino que se entrelaza con el proceso de transformación revolucionaria del país.

El Partido Comunista del Perú (patria roja) reafirma su compromiso, de seguir luchando junto al pueblo, de manera unificada y organizada para cerrarle el paso a este gobierno continuista y represor, sin olvidar nunca la necesidad de avanzar de las luchas económicas, reivindicativas y coyunturales a la movilización revolucionaria de las masas con miras a derribar la dominación gran burguesa pro imperialista, ya que mientras esta persista, la plena democracia y la soberanía nacional serán simples letras en el papel.

La firme y consecuente posición asumida por el pueblo trabajador es digna de ser tomada como ejemplo por los estudiantes que persistimos en la lucha contra la continuidad del modelo neoliberal (en lo académico, político, ideológico, cultural y administrativo), que la gestión del rector Izquierdo viene expresando. Lucha que exige el concurso de los amplios sectores democráticos y progresistas con los que los comunistas nos identificamos, desterrando viejas taras sectarias a la vez que rechazamos todo tipo de alianzas sin principios que sirven no a los intereses del movimiento estudiantil sino a intereses de grupo.

Llamamos a los estudiantes a luchar unidos contra el continuismo neoliberal y en defensa de San Marcos pública, gratuita y de calidad, y así unidos, luchar junto a los obreros, campesinos, y demás sectores del pueblo peruano por una Republica democrática, patriótica y no alineada con miras a un Gobierno Popular Revolucionario.









¿QUÉ ES Y QUE PROPONE PATRIA ROJA?




El Partido Comunista del Perú (patria roja), fundado el 7 de octubre de 1928 por José Carlos Mariátegui, es el destacamento organizado y de vanguardia del proletariado peruano, representa sus intereses de clase, organiza y dirige su lucha por la transformación revolucionaria de la sociedad, a la vez que defendemos los intereses de todo el pueblo oprimido y explotado del país.

Asumimos el marxismo-leninismo, teoría científica elaborada por Marx, Engels y Lenin, como la base teórica que guía nuestro pensamiento y acción, así también asumimos el pensamiento de Mao Tse-tung y el pensamiento de nuestro fundador el amauta José Carlos Mariátegui. Manteniéndonos firmes en los principios marxista-leninistas, ajenos a toda distorsión revisionista, nos esforzamos por aplicar creado-ramente la teoría revolucionaria del proletariado a la realidad concreta del país, superando viejas taras dogmáticas que encubren la incapacidad de pensar con cabeza propia.

Nuestra lucha revolucionaria toma como referente la unidad más amplia del pueblo peruano y se basa en la alianza de la clase obrera con las masas campesinas, en donde al proletariado por ser la clase que dirige esta lucha le corresponde un papel hegemónico, con respecto a las formas de lucha estas se dan y se combinan de acuerdo a las circunstancias y a los objetivos revolucionarios.

La revolución socialista, fruto de la victoria de la lucha revolucionaria del proletariado y del pueblo, establecerá el sistema de propiedad social de los medios de producción, acabando con toda forma de explotación del hombre por el hombre; regulara la producción en virtud de las necesidades de la población y de la relación armoniosa del ser humano con el medio ambiente (contrario a su sistemática destrucción que se viene dando hoy en día). En la sociedad socialista se superara la contradicción de intereses entre la ciudad y el campo, la contradicción de genero (la lucha revolucionaria abarca y se entrelaza con la lucha emancipatoria de la mujer), y la contradicción entre el trabajo intelectual y el manual.
Como marxista-leninistas nuestro programa futuro o máximo es la sociedad comunista, la vida en comunidad en la que “el libre desenvolvimiento de uno será la condición para el libre desenvolvimiento de todos”, que asegurara la plena satisfacción de las necesidades del hombre.

Estando vigentes las tareas democráticas y nacionales, debido al desarrollo capitalista dependiente de nuestra sociedad y a la incapacidad histórica de la burguesía para viabilizar un proyecto nacional poniéndose a la sombra del imperialismo y del capital transnacional, asumimos la estrategia y línea de la revolución por etapas e ininterrumpida, reconociendo en el movimiento revolucionario una primera etapa, la de la revolución nacional-democrática, que se entrelaza y deviene en la revolución socialista.
En la actualidad planteamos la necesidad de abrir un Nuevo Curso para la Patria, propuesta que se sintetiza en la lucha por una nueva constitución (contraria a la del ’93) que sea la base jurídica de una nueva Republica, democrática, patriótica y no alienada, como primer paso para el establecimiento de un gobierno popular revolucionario.











Primero de Mayo



Manuel González Prada ( 1909)






Si los proletarios de América y Europa se congregaran hoy únicamente para celebrar la “fiesta del trabajo”, merecerían ser llamados ingenuos, infelices y hasta inconcientes, pues no harían más que sancionar su miseria y su esclavitud. Examinando bien los hechos, sin dejarnos alucinar por la fraseología de los sociólogos oficiales y oficiosos. ¿Que diferencia hay entre un esclavo antiguo (que era la propiedad y la cosa del amo) y el trabajador moderno que sigue siendo el autómata o la maquina del patrón? Vemos una sola diferencia: en la Antigüedad el esclavizaba al vencido, francamente, proclamando el derecho de la fuerza, sosteniendo que unos habían nacido para mandar y otros para obedecer, mientras en las sociedades modernas el letrado y el capitalista explotan al ignorante y al obrero, hipócritamente, predicando la evangélica máxima del amor al prójimo, hablando de libertad, igualdad y fraternidad.

El trabajo, tal como se halla organizado y tal como desearían conservarle los capitalistas, se reduce a la explotación de muchos por unos pocos, al sometimiento servil de la gran masa, bajo la voluntad omnipotente de algunos privilegiados, a la eternización de un verdadero régimen de castas en que los de arriba gozan de luz y bienestar mientras los de abajo vegetan en la ignorancia y las privaciones. Ese trabajo manual (tan encarecido por los traficantes y los ociosos) no siempre dignifica y engrandece. Trabajar para recoger todo el fruto de su labor o hacerlo voluntariamente para transformar el globo en una morada cómoda y saludable, concediéndose las horas necesarias al solaz, a la instrucción y al sueño, es digno del hombre, pero bregar y esquilmarse para que otros reporten los beneficios o hacerlo obligadamente para solo dulcificar la vida de los amos, negándose al descanso indispensable, comiendo mal, durmiendo poco, vistiéndose de guiñapos y no conociendo mas placeres que el trago de aguardiente y la procreación, es indigno del hombre .

No faltan hombres que merced a ese régimen degeneran al punto de transformarse en animales de tracción y de carga, con la circunstancia de tener menos descanso y menos pitanza que el asno y la mula.

Pero ¡que mula ni que asno! Hombres convertidos en algo inferior a las acémilas, en verdaderos aparatos que solo realizan actos puramente mecánicos. Han perdido todo lo humano y, primero que nada, el instinto de la rebelión. No les hablemos de reclamar sus derechos, de pedir lo suyo, de adquirir la dignidad de hombres: no entenderán nuestras palabras y se volverán contra nosotros para defender a su verdugo y a su Dios —el capitalista.

Felizmente la luz va penetrando en el cerebro de los proletarios y muchos comprenden ya que el 1º de mayo, para no ser una fiesta ridícula o pueril, debe significar algo más que la glorificación del trabajo. Se congregan hoy para recordar a los buenos luchadores que señalan el camino y para reconocerse, estrechar las filas, cambiar ideas y acelerar el advenimiento del gran día rojo y decimos rojo, pues no incurrimos en la ingenuidad o simpleza de imaginarnos que la humanidad ha de redimirse por un acuerdo amigable entre los ricos y los pobres, entre el patrón y el obrero, entre la soga del verdugo y el cuello del ahorcado. Toda inequidad se funda en la fuerza, y todo derecho ha sido reivindicado por el palo, el hierro o el plomo. Lo demás es teoría, simple teoría.


Articulo publicado en “Los Parias

Las ocho horas Lecturas escogidas Municipalidad de lima Metropolitana. Colección Munilibros










De González Prada debe decirse lo que él, en Páginas Libres, dice de Vigil. "Pocas vidas tan puras, tan llenas, tan dignas de ser imitadas. Puede atacarse la forma y el fondo de sus escritos, puede tacharse hoy sus libros de anticuados e insuficientes, puede, en fin, derribarse todo el edificio levantado por su inteligencia; pero una cosa permanecerá invulnerable y de pie, el hombre".

Mariátegui