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domingo, 19 de julio de 2009

MARIÁTEGÜI : LA CRISIS MUNDIAL Y EL PROLETARIADO PERUANO *

EN esta conferencia —llamémosla conversa­ción más bien que conferencia— voy a limitarme a exponer el programa del curso, al mismo tiem­po que algunas consideraciones sobre la necesi­dad de difundir en el proletariado el conocimiento de la crisis mundial. En el Perú falta, por des­gracia, una prensa docente que siga con atención, con inteligencia y con filiación ideológica el de­sarrollo dé esta gran crisis; faltan, asimismo, maestros universitarios, del tipo de José Ingenie­ros, capaces de apasionarse por las ideas de re­novación que actualmente transforman el mun­do y de liberarse de la influencia y de los pre­juicios de una cultura y de una educación con­servadoras y burguesas; faltan grupos socialis­tas y sindicalistas, dueños de instrumentos pro­pios de cultura popular, y en aptitud, por tanto, de interesar al pueblo por el estudio de la crisis La única cátedra de educación popular, con espíritu revolucionario, es esta cátedra en forma­ción de la Universidad Popular. A ella le toca, por consiguiente, superando el modesto plano de su labor inicial, presentar al pueblo la realidad contemporánea, explicar al pueblo que está vi­viendo una de las horas más trascendentales y grandes de la historia, contagiar al pueblo de la fecunda inquietud que agita actualmente a los demás pueblos civilizados del mundo.


En esta gran crisis contemporánea el proletariado no es un espectador; es un actor. Se va a resolver en ella la suerte del proletariado mundial. De ella va a surgir, según todas las probabilidades y según todas las previsiones, la civilización proletaria, la civilización socialista, destinada a suceder a la declinante, a la decadente a la moribunda civilización capitalista, individualista y burguesa. El proletariado necesita, ahora como nunca, saber lo que pasa en el mundo. Y no puede saberlo a través de las informaciones fragmentarias, episódicas, homeopáticas del cable cotidiano, mal traducido y peor redactado en la mayoría de los casos, y proveniente siempre de agencias reaccionarias, encargadas de desacreditar a los partidos, a las organizaciones y a los hombres de la Revolución y desalentar y desorientar al proletariado mundial.


En la crisis europea se están jugando los destinos de todos los trabajadores del mundo. El desarrollo de la crisis debe interesar, pues, por igual, a los trabajadores del Perú que a los trabajadores del Extremo Oriente. La crisis tiene como teatro principal Europa; pero la crisis de las instituciones europeas es la crisis de las instituciones de la civilización occidental. Y el Perú, como los demás pueblos de América, gira dentro de la órbita de esta civilización, no sólo porque se trata de países políticamente independientes pero económicamente coloniales, ligados al carro del capitalismo británico, del capitalismo americano o del capitalismo francés, sino porque europea es nuestra cultura, europeo es el tipo de nuestras instituciones. Y son, precisamente, estas instituciones democráticas, que nosotros copiamos de Europa, esta cultura, que nosotros copiamos de Europa también, las que en Europa están ahora en un período de crisis definitiva, de crisis total. Sobre todo, la civilización capitalista ha internacionalizado la vida de la humanidad, ha creado entre todos los pueblos lazos materiales qué establecen entre ellos una solidaridad inevitable. El internacionalismo no es sólo un ideal; es una realidad histórica. El progreso hace que los intereses, las ideas, las costumbres, los regímenes de los pueblos se unifiquen y se confundan. El Perú, como los demás pueblos americanos, no está, por tanto, fuera de la crisis: está dentro de ella. La crisis mundial ha repercutido ya en estos pueblos. Y, por supuesto, seguirá repercutiendo. Un período de reacción en Europa será también un período de reacción en América. Un período de revolución en Europa será también un período de revolución en América. Hace más de un siglo, cuando la vida de la humanidad no era tan solidaria como hoy, cuando no existían los medios de comunicación que hoy existen, cuando las naciones no tenían el contacto inmediato y constante que hoy tienen, cuando no había prensa, cuando éramos aún espectadores lejanos de los acontecimientos europeos, la Revolución Francesa dio origen a la Guerra de la Independencia y al surgimiento de todas estas repúblicas. Este recuerdo basta para que nos demos cuenta de la rapidez con que la transformación de la sociedad se reflejará en las sociedades americanas. Aquellos que dicen que el Perú, y América en general, viven muy distantes de la revolución europea, no tienen noción de la vida contemporánea, ni tienen una comprensión, aproximada siquiera, de la historia. Esa gente se sorprende de que lleguen al Perú los ideales más avanzados de Europa; pero no se sorprende en cambio de que lleguen el aeroplano, el trasatlántico, el telégrafo sin hilos, el radio; todas las expresiones más avanzadas, en fin, del progreso material de Europa. La misma razón para ignorar el movimiento socialista habría para ignorar, por ejemplo, la teoría de la relatividad de Einstein: Y estoy seguro de que al más reaccionario de nuestros intelectuales —casi todos son impermeables reaccionarios— no se le ocurrirá que debe ser proscrita del estudio y de la vulgarización la nueva física, de la cual Einstein es el más eminente y máximo representante.


Y si el proletariado, en general, tiene necesidad de enterarse de los grandes aspectos de la crisis mundial, esta necesidad es aún mayor en aquella parte del proletariado, socialista, laborista, sindicalista o libertaria que constituye su vanguardia; en aquella parte del proletariado más combativa y consciente, más luchadora y preparada; en aquella parte del proletariado encargada de la dirección de las grandes acciones proletarias: en aquella parte del proletariado a la que toca el rol histórico de representar al proletariado peruano en el presente instante social; en aquella parte del proletariado, en una palabra, que cualquiera que sea su credo particular, tiene conciencia de clase, tiene conciencia revolucionaria. Yo dedico, sobre todo, mis disertaciones, a esta vanguardia del proletariado peruano. Nadie más que los grupos proletarios de vanguardia necesitan estudiar la crisis mundial. Yo no tengo la pretensión de venir a esta tribuna libre de una universidad libre a enseñarles la historia de esa crisis mundial, sino a estudiarla yo mismo con ellos. Yo no os enseño, compañeros, desde esta tribuna, la historia de la crisis mundial; yo la estudio con vosotros. Yo no tengo en este estudio sino el mérito modestísimo de aportar a él las observaciones personales de tres y medio años de vida europea, o sea de los tres y medio años culminantes de la crisis, y los ecos del pensamiento europeo contemporáneo.


Yo invito muy especialmente a la vanguardia del proletariado a estudiar conmigo el proceso de la crisis mundial por varias razones trascendentales. Voy a enumerarlas sumariamente. La primera razón es que la preparación revolucionaria, la cultura revolucionaria, la orientación revolucionaria de esa vanguardia proletaria, se ha formado a base de la literatura socialista, sindicalista y anarquista anterior a la guerra europea. O anterior por lo menos al período culminante de la crisis. Libros socialistas, sindicalistas, libertarios, de vieja data, son los que, generalmente, circulan entre nosotros. Aquí se conoce un poco la literatura clásica del socialismo y del sindicalismo; no se conoce la nueva literatura revolucionaria. La cultura revolucionaria es aquí una cultura clásica, además de ser, como vosotras, compañeros, lo sabéis muy bien, una cultura muy incipiente, muy inorgánica, muy desordenada, muy incompleta. Ahora bien, toda esa literatura socialista y sindicalista anterior a la guerra, está en revisión. Y esta revisión no es una revisión impuesta por el capricho de los teóricos, sino por la fuerza de los hechos. Esa literatura, por consiguiente, no puede ser usada hoy sin beneficio de inventario. No se trata, naturalmente, de que no siga siendo exacta en sus principios, en sus bases, en todo lo que hay en ella de ideal y de eterno; sino que ha dejado de ser exacta, muchas veces, en sus inspiraciones tácticas, en sus consideraciones históricas, en todo lo que significa acción, procedimiento, medio de lucha. La meta de los trabajadores sigue siendo la misma; lo que ha cambiado, necesariamente, a causa de los últimos acontecimientos históricos, son los caminos elegidos para arribar, o para aproximarse siquiera, a esa meta ideal. De aquí que el estudio de estos acontecimientos históricos, y de su trascendencia, resulte indispensable para los trabajadores militantes en las organizaciones clasistas.


Vosotros sabéis, compañeros, que las fuerzas proletarias europeas se hallan divididas en dos grandes bandos: reformistas y revolucionarios. Hay una Internacional Obrera reformista, colaboracionista, evolucionista y otra Internacional Obrera maximalista, anticolaboracionista, revolucionaria. Entre una y otra ha tratado de surgir una Internacional intermedia. Pero que ha concluido por hacer causa común con la primera contra la segunda. En uno y otro bando hay diversos matices; pero los bandos son neta e inconfundiblemente sólo dos. El bando de los que quieren realizar el socialismo colaborando políticamente con la burguesía; y el bando de los que quieren realizar el socialismo conquistando íntegramente para el proletariado el poder político. Y bien, la existencia de estos dos bandos proviene de la existencia de dos concepciones diferentes, de dos concepciones opuestas, de dos concepciones antitéticas del actual momento histórico. Una parte del proletariado cree que el momento no es revolucionario; que la burguesía no ha agotado aún su función histórica; que, por el contrario, la burguesía es todavía bastante fuerte para conservar el poder político; que no ha llegado, en suma, la hora de la revolución social. La otra parte del proletariado cree que el actual momento histórico es revolucionario; que la burguesía es incapaz de reconstruir la rique­za social destruida por la guerra e incapaz, por tanto, de solucionar los problemas de la paz; que la guerra ha originado una crisis cuya solución no puede ser sino una solución proletaria, una solu­ción socialista; y que con la Revolución Rusa ha comenzado la revolución social.


Hay, pues, dos ejércitos proletarios porque hay en el proletariado dos concepciones opuestas del momento histórico, dos interpretaciones distintas de la crisis mundial. La fuerza numérica de uno y otros ejércitos proletarios depende de que los acontecimientos parezcan o no confirmar su res­pectiva concepción histórica. Es por esto que los pensadores, los teóricos, los hombres de estudio de uno y otros ejércitos proletarios, se esfuerzan, sobre todo, en ahondar el sentido de la crisis, en comprender su carácter, en descubrir su signi­ficación.


Antes de la guerra, dos tendencias se dividían el predominio en el proletariado: la tendencia so­cialista y la tendencia sindicalista. La tendencia socialista era, dominantemente, reformista, so­cial-democrática, colaboracionista. Los socialis­tas pensaban que la hora de la revolución social estaba lejana y luchaban por la conquista gra­dual a través de la acción legalitaria y de la colaboración gubernamental o, por lo menos, le­gislativa. Esta acción política debilitó en algunos países excesivamente la voluntad y el espíritu revolucionarios del socialismo. El socialismo se aburguesó considerablemente. Como reacción contra este aburguesamiento del socialismo, tuvimos al sindicalismo. El sindicalismo opuso a la ac­ción política de los partidos socialistas la acción directa de los sindicatos. En el sindicalismo se refugiaron los espíritus más revolucionarios y más intransigentes del proletariado. Pero también el sindicalismo resultó, en el fondo, un tanto colaboracionista y reformístico. También el sin­dicalismo estaba dominado por una burocracia sindical sin verdadera psicología revolucionaria. Y sindicalismo y socialismo se mostraban más o menos solidarios y mancomunados en algunos países, como Italia, donde el Partido Socialista no participaba en el gobierno y se mantenía fiel a otros principios formales de independencia. Como sea, las tendencias, más o menos beligerantes o más o menos próximas, según las naciones eran dos: sindicalistas y socialistas. A este período de la lucha social corresponde casi íntegramente la literatura revolucionaria de que se ha nutrido la mentalidad de nuestros proletarios dirigentes.


Pero, después de la guerra, la situación ha cambiado. El campo proletario, como acabamos de recordar, no está ya dividido en socialistas y sindicalistas; sino en reformistas y revolucionarios. Hemos asistido primero a una escisión, a una división en el campo socialista. Una parte del socialismo se ha afirmado en su orientación social- democrática, colaboracionista; la otra parte ha seguido una orientación anti-colaboracionista, revolucionaria. Y esta parte del socialismo es la que, para diferenciarse netamente de la primera, ha adoptado el nombre de comunismo. La división se ha producido, también, en la misma forma en el campo sindicalista. Una parte de los sindicatos apoya a los social-democráticos; la otra parte apoya a los comunistas. El aspecto de la lucha social europea ha mudado, por tanto, radicalmente. Hemos visto a muchos sindicalistas intransigentes de antes de la guerra tomar rumbo hacia el reformismo. Hemos visto, en cambio, a otros seguir al comunismo. Y entre éstos, se ha contado, nada menos, como en una conversación lo recordaba no hace mucho al compañero Fonkén, el más grande y más ilustre teórico del sindicalismo: el francés Georges Sorel. Sorel, cuya muerte ha sido un luto amargo para el proletariado y para la intelectualidad de Francia, dio toda su adhesión a la Revolución Rusa y a los hombres de la Revolución Rusa.


Aquí, como en Europa, los proletarios tienen, pues, que dividirse no en sindicalistas y socialistas —clasificación anacrónica— sino en colaboracionistas y anticolaboracionistas, en reformistas y maximalistas. Pero para que esta clasificación se produzca con nitidez, con coherencia, es indispensable que el proletariado conozca y comprenda en sus grandes lineamientos, la gran crisis contemporánea. De otra manera, el confucionismo es inevitable.


Yo participo de la opinión de los que creen que la humanidad vive un período revolucionario. Y estoy convencido del próximo ocaso de todas las tesis social-democráticas, de todas las tesis reformistas, de todas las tesis evolucionistas.


Antes de la guerra, estas tesis eran explicables, porque correspondían a condiciones históricas diferentes. El capitalismo estaba en su apogeo. La producción era superabundante. El capitalismo podía permitirse el lujo de hacer sucesivas concesiones económicas al proletariado. Y sus márgenes de utilidad eran tales qué fue posible la formación de una numerosa clase media, de una numerosa pequeña-burguesía que gozaba de un tenor de vida cómodo y confortable. El obrero europeo ganaba lo bastante para comer discretamente y en algunas naciones, como Inglaterra y Alemania, le era dado satisfacer algunas necesidades del espíritu. No había, pues, ambiente para la revolución. Después de la guerra, todo ha cambiado. La riqueza social europea ha sido, en gran parte, destruida. El capitalismo, responsable de la guerra, necesita reconstruir esa riqueza a costa del proletariado: Y quiere, por tanto, que los socialistas colaboren en el gobierno, para fortalecer las instituciones democráticas; pero no para progresar en el camino de las realizaciones socialistas. Antes, los socialistas colaboraban para mejorar, paulatinamente, las condiciones de vida de los trabajadores. Ahora colaborarían para renunciar a toda conquista proletaria. La burguesía para reconstruir a Europa necesita que el proletariado se avenga a producir más y consumir menos. Y el proletariado se resiste a una y otra cosa y se dice a sí mismo que no vale la pena consolidar en el poder a una clase social culpable de la guerra y destinada, fatalmente, a conducir a la humanidad a una guerra más cruenta todavía. Las condiciones de una colaboración de la burguesía con el proletariado son; por su naturaleza, tales que el colaboracionismo tiene, necesariamente, que perder, poco a poco, su actual numeroso proselitismo.


El capitalismo no puede hacer concesiones al socialismo. A los Estados europeos para reconstruirse les precisa un régimen de rigurosa economía fiscal, el aumento de las horas de trabajo, la disminución de los salarios, en uña palabra, el restablecimiento de conceptos y de métodos económicos abolidos en homenaje a la voluntad proletaria. El proletariado no puede, lógicamente consentir este retroceso. No puede ni quiere consentirle. Toda posibilidad de reconstrucción de la economía capitalista está, pues, eliminada. Esta es la tragedia de la Europa actual. La reacción va cancelando en los países de Europa las concesiones económicas hechas al socialismo; pero, mientras de un lado, esta política reaccionaria no puede ser lo suficientemente enérgica ni eficaz para restablecer la desangrada riqueza pública, de otro lado, contra esta política reaccionaria, se prepara, lentamente, el frente único del proletariado. Temerosa a la revolución, la reacción cancela, por esto, no sólo las conquistas económicas de las masas, sino que atenta también contra las conquistas políticas. Asistimos, así, en Italia a la dictadura fascista. Pero la burguesía socava y mina y hiere así de muerte a las instituciones democráticas. Y pierde toda su fuerza moral y todo su prestigio ideológico.


Por otra parte, en el orden de las relaciones internacionales, la reacción pone la política externa en manos de las minorías nacionalistas y antidemocráticas. Y estas minorías nacionalistas saturan de chauvinismo esa política externa. E impiden, con sus orientaciones imperialistas, con su lucha por la hegemonía europea, el restablecimiento de una atmósfera de solidaridad europea, que consienta a los Estados entenderse acerca de un programa de cooperación y de trabajo. La obra de ese nacionalismo, de ese reaccionarismo, la tenemos a la vista en la ocupación del Ruhr.
La crisis mundial es, pues, crisis económica y crisis política. Y es, además, sobre todo, crisis ideológica. Las filosofías afirmativas, positivistas, de la sociedad burguesa, están, desde hace mucho tiempo, minadas por una corriente de escepticis­mo, de relativismo. El racionalismo, el historicis­mo, el positivismo, declinan irremediablemente. Este es, indudablemente, el aspecto más hondo, el síntoma más gravé de la crisis. Este es el in­dicio más definido y profundo de que no está en crisis únicamente la economía de la sociedad burguesa, sino de que está en crisis integralmen­te la civilización capitalista, la civilización occi­dental, la civilización europea.


Ahora bien. Los ideólogos de la Revolución Social, Marx y Bakounine, Engels y Kropotki­ne vivieron en la época de apogeo de la civiliza­ción capitalista y de la filosofía historicista y positivista. Por consiguiente, no pudieron prever que la ascensión del proletariado tendría que producirse en virtud de la decadencia de la civi­lización occidental. Al proletariado le estaba destinado crear un tipo nuevo de civilización y cultura. La ruina económica de la burguesía iba a ser al mismo tiempo la ruina de la civilización burguesa. Y que el socialismo iba a encontrarse en la necesidad de gobernar no en una época de plenitud, de riqueza y de plétora, sino en una época de pobreza, de miseria y de escasez. Los socialistas reformistas, acostumbrados a la idea de que el régimen socialista más que un régimen de producción lo es de distribución, creen ver en esto el síntoma de que la misión histórica de la burguesía no está agotada y de que el instante no está aún maduro para la realización socialis­ta. En un reportaje a La Crónica yo recordaba aquellas frases de que la tragedia de Europa es ésta: el capitalismo no puede más y el socialismo no puede todavía. Esa frase que da la sensación, efectivamente, de la tragedia europea, es la frase de un reformista, es una frase saturada de men­talidad evolucionista, e impregnada de la con­cepción de un paso lento, gradual y beatífico, sin convulsiones y sin sacudidas, de la sociedad individualista, a la sociedad colectivista. Y la his­toria nos enseña que todo nuevo estado social se ha formado sobre las ruinas del estado social precedente. Y qua entre el surgimiento del uno y el derrumbamiento del otro ha habido, lógica­mente, un período intermedio de crisis.


Presenciamos la disgregación, la agonía de una sociedad caduca, senil, decrépita; y, al mismo tiempo, presenciamos la gestación, la formación, la elaboración lenta e inquieta de la sociedad nueva. Todos los hombres, a los cuales, una sin­cera filiación ideológica nos vincula a la socie­dad nueva y nos separa de la sociedad vieja, de­bemos fijar hondamente la mirada en este perío­do trascendental, agitado e intenso de la histo­ria humana.








* Conferencia pronunciada el viernes 15 de Junio de 1923, en el local de la Federación de Estudiantes (Palacio de la Exposi­ción), con el título de "La Revolución Social en marcha a través de los diversos pueblos de Europa". Con el ti­tulo que aparece en esta recopilación se publicó en Amauta, Nº 30, Lima, abril-mayo de 1930, después de la muerte de José Carlos Mariátegui y cuando la histórica revista era dirigida por Ricardo Martínez de la Torre.




jueves, 14 de mayo de 2009

José Carlos Mariátegui: Programa del Partido Socialista Peruano

Por múltiples razones estábamos dejando de celebrar el aniversario de nuestro blog, y como el año anterior lo celebramos posteando el articulo de Mariátegui que inspiro el nombre del blog, hoy posteamos el texto de Mariátegui que más anima nuestro accionar colectivo; el Programa del Partido Socialista Peruano: Redactado por José Carlos Mariátegui en octubre de 1928, y aprobado en el Comité Central del Partido, a comienzos de 1929.




El programa debe ser una declaración doctrinal que afirme:


1.-El carácter internacional de la economía contemporánea que no consiente a ningún país evadirse de las corrientes de transformación surgidas de las actuales condiciones de producción.


2.-El carácter internacional del movimiento revolucionario del proletariado. El Partido socialista adapta su praxis a las circunstancias concretas del país, pero obedece a una amplia visión de clase, y las mismas circunstancias nacionales están subordinadas al ritmo de la historia mundial. La revolución de la independencia hace más de un siglo, fue un movimiento solidario de todos los pueblos subyugados por España; la revolución socialista es un movimiento mancomunado de todos los pueblos oprimidos por el capitalismo. Si la revolución liberal, nacionalista por sus principios, no pudo ser actuada sin una estrecha unión entre los países sudamericanos, fácil es comprender la ley histórica que, en una época más acentuada de interdependencia y vinculación de las naciones, impone que la revolución social, internacionalista en sus principios, se opere con una coordinación mucho más disciplinada e intensa de los partidos proletarios. El manifiesto de Marx y Engels condensó el primer principio de la revolución proletaria en la frase histórica: "¡Proletarios de todos los países, unios!".


3.-El agudizamiento de las contradicciones de la economía capitalista. El capitalismo se desarrolla en un pueblo semifeudal como el nuestro; en instantes en que, llegado a la etapa de los monopolios y del imperialismo, toda la ideología liberal, correspondiente a la etapa de la libre concurrencia, ha cesado de ser válida. El imperialismo no consiente a ninguno de estos pueblos semi-coloniales, que explota como mercados de su capital y sus mercancías y como depósitos de materias primas, un programa económico de nacionálización e industrialismo; los obliga a la especialización, a la monocultura (petróleo, cobre, azúcar, algodón, en el Perú), sufriendo una permanente crisis de artículos manufacturados, crisis que se deriva de esta rígida determinación de la producción nacional, por factores del mercado mundial capitalista.


4.-El capitalismo se encuentra en su estadio imperialista. Es el capitalismo de los monopolios, del capital financiero, de las guerras imperialistas por el acaparamiento de los mercados y de las fuentes de materias brutas. La praxis del socialismo marxista en este período es la del marxismo-leninismo. El marxismo-leninismo es el método revolucionario de la etapa del imperialismó, y de los monopoilos. El Partido socialista del Perú lo adopta como método de lucha.


5.-La economía pre-capitalista del Perú republicano que, por la ausencia de una clase burguesa vigorosa y por las condiciones nacionales e internacionales que han determinado el lento avance del país por la vía capitalista> no puede liberarse bajo el régimen burgués, enfeudado a los intereses capitalistas, coludido con la feudalidad gamonalista y clerical, de las taras y rezagos de la feudalidad colonial. El destino colonial del país reanuda su proceso. La emancipación de la economía del país es posible únicamente por la acción de las masas proletarias, solidarias con la lucha antiimperialista mundial. Sólo la acción proletaria puede estimular primero y rea lizar después las tareas de la revolución democráticoburguesa que el régimen burgués es incompetente para desarrollar y cumplir.


6.-El socialismo encuentra, lo mismo en la, subsistencia de las comunidades que en las grandes empresas agrícolas, los elementos de una solución socialista de la cuestión agraria, solución que tolerará en parte la explotación de la tierra por los pequeños agricultores, ahí donde el yanaconazgo o la pequeña propiedad recomienden dejar a la gestión individual, en tanto que se avanza en la gestión colectiva de la agricultura, la,s zonas donde ese género de explotación prevalece. Pero esto, lo mismo que el estímulo que se presta al libre resurgimiento del pueblo indígena, a la manifestación creadora de sus fuerzas y espíritu nativo, no significa en lo absoluto una romántica y antihistórica tendencia de construcción o resurrección del socialismo incaico, que corresppndió a condiciones históricas completamente superadas y del cual sólo quedan como factor aprovechable dentro de una técnica de producción perfectamente científica, los hábitos de cooperación y socialismo de los campesinos indígenas. El socialismo presupone la técnica, la ciencia, la etapa capitalista, y no puede importar el menor retroceso en la adquisición de las conquistas de la civilización moderna, sino, por el contrario, la máxima y metódica aceleración de la incorporación de estas conquistas en la vida nacional.


7.-Sólo el socialismo puede resolver el problema de una educación efectivamente democrática e igualitaria, en virtud de la cual cada miembro de la sociedad reciba toda la instrucción a que su capacidad le dé derecho. El régimen educacional socialista es el único que puede aplicar plena y sistemáticamente los principios de la escuela única, de la escuela del trabajo, de las comunidades escolares y, en general, de todos los ideales de la pedagogía revolucionaria contemporánea, incompatible con los privilegios de la escuela capitalista, que condena a las clases pobres a la inferioridad cultural y hace de la instrucción superior el monopolio de la riqueza.


8.-Cumplida su etapa democrático-burguesa, la revolución deviene, en sus objetivos y su doctrina, revolución proletaria. El partido del proletariado, capacitado por la lucha para el ejercicio del poder y el desarrollo de su propio programa, realiza en esta etapa las tareas de la organización y defensa del orden socialista.


9.-El Partido socialista del Perú es la vanguardia del proletariado, la fuerza política que asume la tarea de su orientación y dirección en la lucha por la realización de sus ideales de clase.
Anexos al programa se publicarán proyectos de tesis sobre la cuestión indígena, la situación económica, la lucha antiimperialista, que, después del debate de las secciones y de las enmiendas que en su texto introduzca el Comité Central, quedarán definitivamente formuladas en el Primer Congreso del Partido.


Desde el manifiesto, el Partido dirigirá un llamamiento a todos sus adherentes, a las masas trabajadoras, para trabajar por las siguientes reivindicaciones inmediatas:


• Reconocimiento amplio de la libertad de asociación, reunión y prensa obreras.


• Reconocimiento del derecho de huelga para todos los trabajadores. Abolición de la conscripción vial.


• Sustitución de la ley de la vagancia por los artículos que consideraban específicamente la cuestión de la vagancia en el anteproyecto del Código Penal puesto en vigor por el Estado, con la sola excepción de esos artículos incompatibles con el espíritu y el criterio penal de la ley especial.


• Establecimiento de los Seguros Sociales y de la Asistencia Social del Estado.


• Cumplimiento de las leyes de accidentes de trabajo, de protección del trabajo de las mujeres y menores, de las jornadas de ocho horas en las faenas de la agricultura.


• Asimilación del paludismo en los valles de la costa a la condición de enFermedad profesional con las consiguientes responsabilidades de asistencia para el hacendado.


• Establecimiento de la jornada de siete horas en las minas y en 105 trabajos insalubres, peligrosos y nocivos para la salud de los trabajadores.


• Obligación de las empresas mineras y petroleras de reconocer a sus trabajadores de modo permanente y efectivo, todos los derechos que le garantizan las leyes del país.


• Aumento de los salarios en la industria, la agricultura, las minas, los transportes marítimos y terrestres v las islas guaneras, en proporción con el costo de vida y con el derecho de los trabajadores a un tenor de vida más elevado.


• Abolición efectiva de todo trabajo forzado o gratuito, y abolicion o punicion del regimen semi-esclavista en la montaña.


• Dotación a las comunidades de tierras de latifundios para la distribución entre sus miembros en proporción suficiente a sus necesidades.


• Expropiación, sin indemnización, a favor de las comunidades, de todos los fundos de los conventos y congregaciones religiosas.


• Derecho de los yanaconas, arrendatarios, etc., que trabajen un terreno más de tres años consecutivos, a obtener la adjudicación definitiva del uso de sus parcelas, mediante anualidades no superiores al 60% del canon actual de arrendamiento.


• Rebaja al menos en un 50% de este canon, para todos los que continúen en su condición de aparceros o arrendatarios.


• Adjudicación a las cooperativas y a los campesinos pobres, de las tierras ganadas al cultivo por las obras agrícolas de irrigación.


• Mantenimiento, en todas partes, de los derechos reconocidos a los empleados por la ley respectiva.


• Reglamentación, por una comisión paritaria, de los derechos de jubilación en forma que no implique el menor menoscabo de los establecidos por la ley.


• Implantación del salario y del sueldo mínimo.


• Ratificación de la libertad de cultos y enseñanza religiosa al menos en los términos del artículo constitucionLtí y consiguiente derogatoria del último decreto contra las iglesias no católicas. Gratuidad de la enseñanza en todos sus grados.


Estas son las principales reivindicaciones por las cuales el Partido socialista luchará de inmediato.


Todas ellas responden a perentorias exigencias de la emancipación material e intelectual de las masas. Todas ellas tienen que ser activamente sostenidas por el proletariado y por los elementos conscientes de la clase media.


La Libertad del Partido para actuar públicamente, al amparo de la constitución y de las garantías, que ésta acuerda a los ciudadanos para crear y difundir sin destricciones su prensa, para realizar sus congresos y debates, es un derecho reivindicado por e1 acto mismo de la fundación pública de esta agrupación.


Los grupos estrechamente ligados que se dirigen hoy al pueblo por medio de este manifiesto, asumen resueltamente, con la conciencia de un deber y una responsabilidad históricas, la misión de defender y propagar sus principios y mantener y acrecentar su Organización, a costa de cualquier sacrificio. Y las masas trabajadoras de la ciudad, el campo y las minas y el campesinado indígena, cuyos intereses y aspiraciones representamos en la lucha política, sabrán apropiarse de estas reivindicaciones y de esta doctrina, combatir perseverante y esforzadamente por ellas y encontrar, a través de esta lucha, la vía que conduce a la victoria final del socialismo.


¡Viva la clase obrera del Perú!


¡Viva el proletariado mundial!


¡Viva la revolución social!


domingo, 12 de abril de 2009

Mariátegui


CONVERSATORIOS
A 79 AÑOS DE LA PARTIDA DEL AMAUTA
JOSE CARLOS MARIÁTEGUI
LUNES 20 DE ABRIL:
MARIÁTEGUI Y LA ACCION POLITICA, HOY
MARIÁTEGUI Y LA GRAN UNIDAD PARA EL GRAN CAMBIO
PONENTES:
VICTOR RAMIREZ CIFUENTES
PRESIDENTE MNI PROV. LIMA
ERWIN LA ROSA VALLADARES
MNI VILLAREAL
VIERNES 24 DE ABRIL:
MARIÁTEGUI Y EL PROGRAMA POLITICO DE LA NUEVA IZQUIERDA
MARIÁTEGUI Y EL SOCIALISMO HOY
PONENTES:
NILVER LOPEZ AMES
PRESIDENTE NACIONAL DEL MNI
MARITE BUSTAMANTE TRUJILLO
MNI SAN MARCOS

LUGAR: JR. MIRÓ QUESADA N° 360- LIMA CERCADO

ROMERIA A LA TUMBA DEL AMAUTA JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI
DOMINGO 19 DE ABRIL • 9:00 A.M.
PRE•CONCENTRACION; PARQUE UNIVERSITARIO


miércoles, 26 de noviembre de 2008

Mariátegui: La responsabilidad por la catástrofe de Morococha*




Leamos a José Carlos Mariátegui expresandose acerca de la responsabilidad que tienen las mineras respecto al daño ambiental y los accidentes de trabajo, ahora conocidos por la jerga neoliberal como externalidades, y la actitud que debe debe asumir el proletariado frente a las mineras.
---------------------------- En la Lucha





Tenemos la obligación de hacer llegar a la población obrera de Morococha la expresión de solidaridad de los grupos de trabajadores manuales e intelectuales que representa Amauta. Solidaridad que no se detiene en la apropiación fraternal del dolor de los obreros de Morococha por la muerte de algunas decenas de compañeros, sino comprende la mancomunidad en la exigencia de que la empresa minera no eluda ninguna de sus responsabilidades.






Estas líneas siguen a las primeras noticias de la catástrofe. Carecemos al escribirlas de los elementos o los datos indispensables para un juicio sumario de las responsabilidades de la Empresa por omisión o negligencia. Nos parece evidente, sin embargo, que estas responsabilidades existen. Los técnicos de la Empresa debían haber advertido el peligro de trabajar bajo la laguna, en un terreno deleznable, sin suficientes obras de defensa. La invasión de las galerías por una avalancha de lodo y agua no es asimilable como accidente a un terremoto o a un huracán. Por algo el trabajo minero se realiza conforme a una técnica científica, por una compañía poderosa, con recursos suficientes. Hablar de las responsabilidades de la Empresa no es, por tanto, prejuzgar sobre hechos que aún no son bien conocidos; es, simplemente, enunciar una cuestión de mero sentido común.




La Empresa está obligada a indemnizar conforme a la ley a las familias de las víctimas y a mantener en el trabajo a los obreros que ocupaba en las minas que, a consecuencia del accidente quedan cegadas. Ni un solo obrero puede ser despedido por esta causa.




Pero esto no basta. Es necesario que una comisión técnica, compuesta por profesionales insobornables, se encargue de establecer las responsabilidades por omisión o negligencia; y que ante esta comisión tengan representación y personería los obreros, quienes deben ser ampliamente oídos, dentro de un ambiente que excluya toda coacción. Se trata para los obreros, del mas elemental de sus derechos: del derecho para exigir garantías para su vida.

El capital extranjero que explota las riquezas mineras del país paga al Perú en salarios y tributos una suma muy modesta, en proporción a sus utilidades. El asunto de los humos de La Oroya es un dato cercano del caso que hace la Cerro de Pasco Copper Corporation de los intereses de las poblaciones, en medio de las cuales se instala. Antes, la Asociación Pro Indígena había tenido ya constante motivo de intervención en el tratamiento y "enganche" de los obreros de las minas. Frente a toda prepotencia de esta empresa, habituada a tratar con insolente desprecio los derechos de sus trabajadores indígenas, debe mantenerse vigilante y solidaria la clase trabajadora . Amauta es su tribuna doctrinaria, pronta siempre a la acusación, alerta siempre a la defensa.

* Nota publicada en la sección "Panorama Móvil" de la Revista Amauta, N° 19, pp. 94-95, noviembre-diciembre de 1928.


viernes, 7 de noviembre de 2008

PRONUNCIAMIENTO MNI - SAN MARCOS







MOVIMIENTO NUEVA IZQUIERDA
BASE SAN MARCOS




FRENTE A LA CRISIS POLITICA Y LAS MANIOBRAS DEL GOBIERNO,
CONTINUAR FORJANDO LA ALTERNATIVA DEL PUEBLO




El gobierno de coalición derechista con el APRA a la cabeza persiste en la implementación del modelo neoliberal, acorde a los intereses del Imperialismo, las transnacionales y el gran capital nativo; de espaldas a las demandas del pueblo golpeado por el alza del costo de vida. El reciente ajuste de presupuesto no tiene otro objetivo que salvar a los monopolios imperialistas de la crisis que vienen atravesando. El foro de la APEC en el mes de noviembre es una muestra más de la sujeción del gobierno a los mandatos del imperialismo y el reforzamiento de la dominación neocolonial sobre nuestro pueblo, debiendo desde ya ir impulsando una jornada de lucha en rechazo a la opresión imperialista y principalmente al imperialismo norteamericano representado por el genocida George W. Bush.




El reciente cambio ministerial no es, sino, una maniobra del gobierno (a la cual se ha prestado el "independiente" Yehude Simons, convertido desde hace tiempo en un agente político más de las clases dominantes y de la coalición de derecha gobernante) que no significará cambio alguno en la política económica y social del régimen, ni podrá salvarlo de la crisis política por la que viene atravesando, ya que el aparato gubernamental del viejo Estado peruano se seguirá resquebrajando por la corrupción y el pillaje. ¡LA DERECHA NO TIENE NADA QUE OFRECERLE AL PUEBLO!



El gobierno optó desde hace mucho por el reforzamiento del aparato represivo del Estado (la persecución ideológica, criminalización de la protesta popular y el empleo de fuerzas policiales y militares para aplastarlas, etc.) y el uso del aparato ideológico (principalmente de los medios de comunicación) como medio para frenar la concientización del pueblo. Ello es muestra de la escalada fascistizante del régimen a fin de hacer frente a la lucha popular contra el modelo económico neoliberal.



Las distintas luchas que los sectores populares han desplegado y vienen desplegando, especialmente en Moquegua, Cusco (Canchis y Acomayo) y Cajamarca (Cajabamba y Chota), son muestra de que con este gobierno no es posible cambio alguno en beneficio de las mayorías nacionales y que solo la lucha lo hará retroceder, frenar su fascistización y la profundización del neoliberalismo, así lo han demostrado ya los pueblos de Moquegua y de la región amazónica. Lucha que ha de contar con el concurso de las amplias masas populares, de sus organizaciones sociales y políticas, de izquierda y progresistas. Hoy no cabe la división ni las actitudes vacilantes, debemos apostar por la unidad a fin de derrotar a la derecha tanto en las calles, con más y mayores jornadas de lucha a nivel nacional; como en las próximas contiendas electorales, por el establecimiento de un Gobierno Democrático, Patriótico y Popular, por una nueva Constitución fruto de una Asamblea Constituyente, con miras a sustituir al viejo Estado por la Nueva Democracia en orientación al Socialismo.




El abandono de la educación pública por parte del Estado, hoy se muestra más claro con la reducción del presupuesto a la educación, que ahondará más la situación por la que atraviesa la Universidad Publica, donde la gratuidad de la enseñanza, el medio pasaje, el comedor gratuito, la residencia, la asistencia medica, entre otros derechos, vienen siendo conculcados por el Estado y las autoridades universitarias como parte de la implementación del neoliberalismo en la Universidad.


Ante tal situación, el movimiento estudiantil sanmarquino deberá desarrollar arduas jornadas de lucha a fin de defender sus derechos violentados y la Universidad Publica de la ofensiva privatista, apostando por el fortalecimiento y reconstrucción de sus organizaciones gremiales como instrumentos de lucha. Parte del desarrollo del movimiento estudiantil es su vinculación con el pueblo, alzándose a la lucha contra el enemigo común: la derecha y el continuismo neoliberal y enarbolando las banderas de una Nueva República, asumiendo la transformación de la Universidad Pública, en una Universidad Democrática y Científica al servicio de las mayorías nacionales, como parte de la transformación del país.




¡VIVA LA LUCHA DEMOCRÁTICA Y ANTIIMPERIALISTA DE LOS PUEBLOS!


¡DERROTEMOS LA PROFUNDIZACIÓN DEL NEOLIBERALISMO!

¡DEFENDER Y TRANSFORMAR LA UNIVERSIDAD PÚBLICA!


¡CONSTRUYAMOS LA ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA, PATRIÓTICA Y POPULAR!





jueves, 9 de octubre de 2008

Orgullosamente MARXISTAS-LENINISTAS




8O AÑOS DEL PARTIDO DE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI,ORGULLOSAMENTE COMUNISTAS,ORGULLOSAMENTE MARXISTAS-LENINISTAS

Julio Mendoza García



El 7 de octubre es motivo de celebraciones por el 8O aniversario de la fundación del Partido Socialista del Perú que, fallecido el Amauta, por decisión orgánica pasó a denominarse Partido Comunista del Perú.


Como corresponde y con toda justicia las menciones principales, en esas celebraciones, corresponden al Amauta José Carlos Mariátegui, fundador del Partido y que con toda coherencia se pueden asumir como celebraciones de la fundación del Partido Comunista en el Perú.


El Partido Comunista del Perú – Patria Roja y el Partido Comunista Peruano han realizado, este año, en Lima, una ceremonia conjunta para conmemorar el 7 de octubre como fecha de fundación del “Partido de los Comunistas del Perú” y/o “El Partido Comunista en el Perú”. Es algo que hay que saludar. Pero cuando se pase de las buenas, muy buenas, intenciones a las acciones para desarrollar, en acciones prácticas, el avance a una mayor unidad y cuando se planteen así las cuestiones, uno de los primeros trabajos serán las bases de unidad. Entonces Lenin tendrá que estar presente, muy presente. Aunque debiera estarlo también explícitamente en las ceremonias de celebraciones de los partidos comunistas. El obviarlo ¿no será una muestra que todavía nos sentimos arrinconados por la ofensiva ideológica del neoliberalismo y el reformismo?


Una de las bases de la unidad de un “Partido de los Comunistas del Perú” tendría que ser el aspecto ideológico. Y ahí tenemos que uno de los ejes de esa unidad tendría que ser el marxismo-leninismo. Cuya vigencia defendemos los comunistas marxistas-leninistas. ¿Será el marxismo-leninismo una cortina de acero o de bambú que impida la unidad ideológica (fundamental aunque no la única)? Nosotros consideramos que no, porque es la teoría y el método científicos reconocidos por el Partido Socialista del Amauta y actualmente son reconocidos por el Partido comunista del Perú – Patria Roja y el Partido Comunista Peruano.


Para (de)mostrarlo trascribimos citas de documentos orgánicos en cada caso. Serán trascritos párrafos en los que se asume el marxismo-leninismo como identificación de cada partido. De paso, constatamos que no hay “crisis de paradigma” para los comunistas si asumen el ML como concepción y sobre todo (como nos enseñó Mariátegui) como método de investigación y lucha. Veamos.


PRINCIPIOS PROGRAMATICOS DEL PARTIDO SOCIALISTA (Redactados por José Carlos Mariátegui)

[…]

“4º.- El capitalismo se encuentra en su estadio imperialista. Es el capitalismo de los monopolios, del capital financiero, de las guerras imperialistas por el acaparamiento de los mercados y de las fuentes de materias brutas. La praxis del socialismo marxista en este periodo es la del marxismo-leninismo. El marxismo-leninismo es el método revolucionario de la etapa del imperialismo y de los monopolios. El Partido Socialista del Perú, lo adopta como método de lucha”


TITULO PRELIMINAR

RESUMEN PROGRAMATICO, PRINCIPIOS Y TAREAS

(Estatuto del Partido comunista del Perú Patria Roja)

[…]

“El Partido Comunista del Perú (Patria Roja) tiene en el marxismo-leninismo la base teórica que guía su pensamiento y acción. Asume el pensamiento de Mao Zedong y el de su fundador, José Carlos Mariátegui, que representa el punto de partida de la aplicación creadora de la teoría científica del proletariado a la realidad concreta del país.

“El Partido Comunista del Perú (Patria Roja) es incompatible con toda manifes-tación de pensamiento dogmático, revisionista, empirista. Permaneciendo firme en los principios marxista-leninistas, trabaja incansablemente por su desarrollo científico y revolucionario incorporando los aportes que, desde diversos campos, benefician la lucha por la causa socialista y comunista.


“Lo integran personas avanzadas que provienen de la clase obrera y el pueblo. Se incorporan a sus filas los hombres y mujeres que, voluntariamente, aceptan los requisitos señalados en el presente Estatuto y se manifiestan dispuestos a remodelar su concepción del mundo con la teoría marxista leninista y la práctica revolucionaria. Los comunistas, consecuentes con sus principios, colocan siempre lo colectivo en primer lugar, subordinando los intereses individuales a los del pueblo, de la patria, de la revolución y el socialismo”.

[…]


DECLARACION DE PRINCIPIOS

(En los Estatutos de Partido Comunista Peruano)

[…]

“El Partido Comunista Peruano fundamente su ideología y actividad política, en la teoría del socialismo científico concepción que se sustenta en el Marxismo-Leninismo y los aportes del pensamiento socialista revolucionario nacional y mundial, destacando el aporte del pensamiento de José Carlos Mariátegui”.[…]


Hay pues sólidas consideraciones para señalar que el Marxismo-leninismo es, en lo ideológico y lo político, el fundamento teórico y metodológico para el quehacer revolucionario, en lo estratégico y lo táctico, de un partido que se precie orgullosamente comunista. Por lo mismo afirmamos que también, desde Mariátegui, tenemos que estar orgullosos de ser marxistas-leninistas.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

80 AÑOS DEL PC DEL P

80 AÑOS DEL PARTIDO DE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI
ORGULLOSAMENTE COMUNISTAS



El 7 de octubre de 1928 José Carlos Mariátegui con la participación del escritor Ricardo Martinez de la Torre, los obreros Julio Portocarero, Avelino Navarro, César Hinojosa y Fernando Borja, y el vendedor ambulante Bernardo Regman fundó el partido del proletariado peruano, al que adhirió a la III Internacional Comunista.


La fundación del Partido Comunista se realizó en medio de un complejo proceso de agudización de la lucha de clases, cuando el proletariado y las masas peruanas necesitaban nuevos derroteros y horizontes. Mariátegui, desde posiciones socialistas tuvo que disputar la conducción de los trabajadores, no solo con el movimiento anarquista que había jugado un rol protagónico en la conquista de las ocho horas de trabajo, pero había llegado a un nivel de agotamiento, sino también con las tesis de Haya de la Torre, que en aquel entonces expresaban los intereses de la pequeña burguesía.


A Mariátegui le corresponde el mérito de haber introducido las ideas socialistas en el Perú. Durante su estadía en Europa conoció de cerca los movimientos obreros que se desarrollaban al influjo de la revolución de Octubre y asimiló el marxismo de manera creadora. A su regreso al país, en 1923 dedicó todos sus esfuerzos a difundir la conciencia socialista y organizar a los trabajadores.


En su corta vida el Amauta nos dejó un inmenso legado. No obstante que vivió con la salud quebrantada y estrechez económica, desarrolló una intensa actividad intelectual, política y organizativa para poner los cimientos del socialismo peruano. Colaboró con las revistas Mundial y Variedades, en 1925 publicó La escena contemporánea, en setiembre de 1926 fundó Amauta, en 1928 funda Labor, ese mismo año publica los célebres 7 Ensayos de Interpretación de la realidad peruana, y en 1929 sus esfuerzos para centralizar la organización de los trabajadores se vieron coronados con la creación de la CGTP. En todo este proceso la piedra angular de la arquitectura mariateguista fue la fundación del partido de la clase obrera peruana.


La prematura muerte de Mariátegui, acaecida en abril de 1930, fue un duro golpe para el Partido y el conjunto de trabajadores. Su ausencia se dejó sentir cuando el Partido tuvo que enfrentar el complejo escenario de los años 30, en momentos que maduraba la crisis mundial del capitalismo, y en el país los trabajadores se radicalizaban y alzaban a la lucha. La conducción de entonces, inexperta y sin la asimilación plena del marxismo, abandonó el espíritu del Amauta e incurrió en gruesos errores que alejaron al Partido de las masas.


Desde entonces el Partido se ha desarrollado en un largo camino de vicisitudes, donde junto a los errores y reveses han habido aciertos y cosas positivas, pero sobre todo la indesmayable voluntad de los comunistas de sobreponerse a las dificultades y colocarse a la cabeza de la lucha de los trabajadores. Larga es la lista de los mártires del Partido, que alumbrados por el ideal socialista, han entregado generosamente su vida al servicio de las causas populares.


En el 80 aniversario de la fundación del Partido los comunistas peruanos nos ratificamos en nuestro compromiso de trabajar sin descanso por el socialismo en nuestro país, como parte del esfuerzo de los comunistas del mundo para acabar con la barbarie capitalista, pues el socialismo se presenta como la única alternativa no solo para los trabajadores, sino para la humanidad entera frente a la despiadada explotación capitalista que condena a la sobreexplotación a los trabajadores, al desempleo permanente, al hambre y exclusión de millones de personas, a las guerras de rapiña y a la destrucción del medio ambiente.


En la actualidad los comunistas peruanos estamos empeñados en abrir un nuevo rumbo para nuestra patria, para lo cual es necesario construir la gran unidad de nuestro pueblo. La Coordinadora Política Social y la Asamblea de los Pueblos del Perú son ejes de este esfuerzo. En este camino reiteramos nuestra voluntad de superar los vicios sectarios y burocráticos del pasado, retomar el espíritu del Amauta José Carlos Mariátegui, su ejemplo, sus métodos y consecuencia: Este es el mejor homenaje que le podemos rendir a nuestro fundador.

viernes, 8 de agosto de 2008

José Carlos Mariátegui: UN PROGRAMA DE ESTUDIOS SOCIALES Y ECONOMICOS


El debate sobre los tópicos del nacionalismo me perece una ocasión no sólo para tratar, en las páginas de esta revista, en sucesivos artículos próximos, algunos temas del Perú que desde hace tiempo ocupan mi pensamiento, sino también para bosquejar desde ahora un programa de estudios sociales y económicos, hacia cuya elaboración creo que tienden los representantes, más afines en ideas, de la nueva generación. Pienso, como dije en mi artículo del viernes último, que una de las características de esta generación es su creciente interés por el conocimiento de las cosas peruanas. Y pienso, igualmente que otra de sus características es una naciente aptitud para coordinar y concretar sus esfuerzos en una obra común.




El criollo, como es notorio, ha heredado del español su individualismo. Pero el áspero individualismo ibero no ha conservado al menos, en este trópico, su recia fibra original. Insertado en la psicología indígena ha degenerado en un egotismo estéril y mórbido. El peruano, por ende no resultará individualista sino simplemente anarcoide. En el intelectual este aspecto se exaspera y se exacerba. En la historia peruana, no se encuentra ningún ejemplo eficaz de cooperación intelectual. El radicalismo, que aproximó temporalmente a algunos intelectuales, no supo dejar-nos un conjunto más o menos orgánico de estudios o siquiera de opiniones. Pereció sin dejarnos más literatura que la de su jefe.


En la nueva generación, en cambio se advierte mucho menos dispersión y mucho menos egotismo. Los jóvenes tienden a agruparse; tienden a entenderse. La obra del intelectual de vanguardia no quiere ser un monologo. Se propaga, poco a poco, la convicción de que los hombres nuevos del Perú deben articular y asociar sus esfuerzos. Y de que la obra individual de convertirse, voluntaria y conscientemente, en obra colectiva.

La exploración y definición de la realidad profunda del Perú no son posibles sin cooperación intelectual. En esto se declaran de acuerdo los intelectuales jóvenes con quienes yo he considerado y discutido el tema del presente artículo. Y de estas conversaciones ha brotado espontanea la idea de la creación de un centro o ateneo de estudios sociales y económicos. El nombre es lo de menos. Lo que a todos nos importa es el fin.

El estudio de los problemas peruanos exige colaboración y exige, por ende disciplina. De otra suerte tendremos interesantes y variados retazos de la realidad nacional; pero no tendremos un cuadro de la realidad entera. Y la colaboración y la disciplina no pueden existir sino como consecuencias de una idea común y de un rumbo solidario. En consecuencia, no sólo es natural sino necesario que se junten únicamente los afines. Los hombres de idéntica sensibilidad e idéntica inquietud. La heterogeneidad es enemiga de la cooperación. Y sobre todo, en este caso, no se trata de elaborar una tribuna de polémica bizantina sino de forjar un instrumento de trabajo positivo y orgánico.

El proyecto en gestación quiere que algunos intelectuales, movidos por un mismo impulso histórico, se asocien en el estudio de las ideas y de los hechos socia-les y económicos. Y que apliquen un método científico al examen de los problemas peruanos. Este segundo orden de investigaciones requiere un trabajo de seminario. Por consiguiente, el proyectado grupo tendría que dividirse en secciones. Una sección de Economía Peruana, una sección de Sociología Peruana, una sección de Educación serian las principales. Cada sección elabora-ría dentro de las normas generales, su propio programa. Para cada tema se designaría un relator que expondría, primero a sus compañeros, luego al público, sus conclusiones. El trabajo estaría sometido a un sistema. Pero este sistema destinado a obtener una libre cooperación, no disminuiría el carácter y la responsabilidad individuales de la tesis.


Entre los problemas de la Economía Peruana, hacia cuyo estudio se encuentra más obligada la nueva generación, se destaca el problema agrario. La propiedad de la tierra es la raíz de toda organización social política y económica. En el Perú, en particular esta cuestión domina todas les otras cuestiones de la economía nacional. El problema del indio es, en último análisis, el problema de la tierra. Sin embargo, la documentación, la bibliografía de este tema no pueden hasta hoy ser más exiguas. El debate de este tema, debería conmover intensamente la consciencia nacional, no preocupa sino a algunos estudios. Un Ateneo de Estudios Sociales y Económicos lo transformara en el mayor debate nacional.


Yo no pretendo, dentro del limitado ámbito de un artículo, trazar el plan de organización y de trabajo de este Ateneo de Estudios Sociales y Económicos. Como digo más arriba este artículo no tiene por objeto más que esbozar sus lineamientos. El programa mismo tiene que ser fruto de una intensa cooperación. Hacia esta cooperación se encaminan los intelectuales jóvenes.

La nueva generación quiere ser idealista. Pero, sobre todo, quiere ser realista. Está muy distante, por tanto, de un nacionalismo declamatorio y retorico. Siente y piensa que no basta hablar de peruanidad. Que hay que empezar por estudiar y definir la realidad peruana. Y que hay que buscar la realidad profunda no la realidad superficial.


Es el único nacionalismo que cuenta con su consenso. El otro nacionalismo no es sino uno de los más viejos disfraces del más descalificado conservantismo.



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Peruanicemos al Perú. Empresa Editora Amauta S.A. Primera Edición, Lima, 1970.pp.54,55,56,y 57. Publicado en “Mundial”, Lima, 17 de julio de 1925

lunes, 5 de mayo de 2008

Mariátegui: La lucha Final

Hace un año vio la luz el boletin En la lucha y su edicion digital el blog En la lucha poco tiempo despues, es un esfuerzo que nos satisface por que creemos contribuir en algo a la lucha contra el capitalismo. Siempre con Mariátegui y con la ilusión de ser parte de la lucha final contra la injusticia participamos con nuestro granito de arena por acercar al proletariado a la toma del poder. No sin antes agradecer todas las visitas, les dejamos con el texto que nos inspirara.


JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI


LA LUCHA FINAL



I

Madeleine Marx, una de las mujeres de letras más inquietas y más modernas de la Francia contemporánea, ha reunido sus impresiones de Rusia en un libro que lleva este título C'est la lutte únale... La frase del canto de Eugenio Pottier adquiere un relieve histórico. "¡Es la lucha final!".

El proletario ruso saluda la revolución con este grito que es el grito ecuménico del proletario mundial. Grito multitudinario de combate y de esperanza que Madeleine Marx ha oído en las calles de Moscú y que yo he oído en las calles de Roma, de Milán, de Berlín, de París, de Viena y de Lima. Toda la emoción de una época está en él. Las muchedumbres revolucionarias creen librar la lucha final.

¿La libran verdaderamente? Para las escépticas criaturas del orden viejo esta lucha final es sólo una ilusión. Para los fervorosos combatientes del orden nuevo es una rea­lidad. Au dessus de la Melée, una nueva y sagaz filosofía de la historia nos propone otro concepto: ilusión y realidad. La lucha final de la estrofa de Eugenio Pottier es, al mismo tiempo, una realidad y una ilusión.

Se trata, efectivamente, de la lucha final de una época y de una clase. El progreso -o el proceso humano- se cumple por etapas. Por consiguiente, la humanidad tiene perennemente la necesidad de sentirse próxima a una meta. La meta de hoy no será seguramente la meta de mañana; pero, para la teoría humana en marcha, es la meta final. El mesiánico milenio no vendrá nunca. El hombre llega para partir de nuevo. No puede, sin embargo, prescindir de la creencia de que la nueva jornada es la jornada definitiva. Ninguna revolución prevé la revolución que vendrá después, aunque en la entraña porte su germen.- Para el hombre, como sujeto de la historia, no existe sino su propia y personal realidad. No le interesa la lucha abstractamente sino su lucha concretamente. El pro­letariado revolucionario, por ende, vive la realidad de una lucha final. La humanidad, en tanto, desde un punto de vista abstracto, vive la ilusión de una lucha final.



II


La revolución francesa tuvo la misma idea de su magnitud. Sus hombres creyeron también inaugurar una era nueva. La Convención quiso grabar para siempre en el tiempo, el comienzo del milenio republicano. Pensó que la era cristiana y el calendario gregoriano no podían contener a la república. El himno de la revolución saludó el alba de un nuevo día: le jour de gloire est arrivé. La república individualista y jacobina aparecía como el supremo desiderátum de la humanidad. La revolución se sentía definitiva e insuperable. Era la lucha final. La lucha final por la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Menos de un siglo y medio ha bastado para que este mito envejezca. La Marsellesa ha dejado de ser un canto revolucionario. El "día de gloria" ha perdido su prestigio so­brenatural. Los propios fautores de la democracia se mues­tran desencantados de la prestancia del parlamento y del sufra­gio universal. Fermenta en el mundo otra revolución. Un régimen colectivista pugna por reemplazar al régimen indi­vidualista. Los revolucionarios del siglo veinte se aprestan a juzgar sumariamente la obra de los revolucionarios del siglo dieciocho.

La revolución proletaria es, sin embargo, una conse­cuencia de la revolución burguesa. La burguesía ha creado, en más de una centuria de vertiginosa acumulación capitalista, las condiciones espirituales y materiales de un orden nuevo. Dentro de la revolución francesa se anidaron las primeras ideas socialistas. Luego, el industrialismo organizó gradual­mente en sus usinas los ejércitos de la revolución. El proleta­riado, confundido antes con la burguesía en el estado llano, formuló entonces sus reivindicaciones de clase. El seno pingüe del bienestar capitalista alimentó el socialismo. El destino de la burguesía quiso que ésta abasteciese de ideas y de hombres a la revolución dirigida contra el poder.



III


La ilusión de la lucha final resulta, pues, una ilusión muy antigua y muy moderna. Cada dos, tres o más siglos, esta ilusión reaparece con distinto nombre. Y, como ahora, es siempre la realidad de una innumerable falange humana. Posee a los hombres para renovarlos. Es el motor de todos los pro­gresos. Es la estrella de todos los renacimientos. Cuando la gran ilusión tramonta es porque se ha creado ya una nueva realidad humana. Los hombres reposan entonces de su eterna inquietud. Se cierra un ciclo romántico y se abre el ciclo clásico. En el ciclo clásico se desarrolla, estiliza y degenera una forma que, realizada plenamente, no podrá contener en sí las nuevas fuerzas de la vida. Sólo en los casos en que su potencia creadora se enerva, la vida dormita, estancada, dentro de una forma rígida, decrépita, caduca. Pero estos éxtasis de los pueblos o de las sociedades no son ilimitados. La somnolienta laguna, la quieta palude, acaba por agitarse y desbordarse. La vida recupera entonces su energía y su impulso. La India, la China, la Turquía contemporáneas son un ejemplo vivo y actual de estos renacimientos. El mito revolucionario ha sacudido y ha reanimado, potentemente, a esos pueblos en colapso.


El Oriente se despierta para la acción. La ilusión ha renacido en su alma milenaria.



IV



El escepticismo se contentaba con contrastar la irrealidad de las grandes ilusiones humanas. El relativismo no se conforma con el mismo negativo e infecundo resultado. Empieza por enseñar que la realidad es una ilusión; pero concluye por re­conocer que la ilusión es, a su vez, una realidad. Niega que existan verdades absolutas; pero se da cuenta de que los hom­bres tienen que creer en sus verdades relativas como si fueran absolutas. Los hombres han menester de certidumbre. ¿Qué importa que la certidumbre de los hombres de hoy no sea la certidumbre de los hombres de mañana? Sin un mito loshombres no pueden vivir fecundamente. La filosofía relativista nos propone, por consiguiente, obedecer a la ley del mito.

Pirandello, relativista, ofrece el ejemplo adhiriéndose al fascismo. El fascismo seduce a Pirandello porque mientras la democracia se ha vuelto escéptica y nihilista, el fascismo representa una fe religiosa, fanática, en la jerarquía y la nación. (Pirandello, que es un pequeño-burgués siciliano, carece de aptitud psicológica para comprender y seguir el mito revolu­cionario.) El literato de exasperado escepticismo no ama en política la duda. Prefiere la afirmación violenta, categórica, apasionada, brutal. La muchedumbre, más aún que el filósofo escéptico, más aún que el filósofo relativista, no puede pres­cindir de un mito, no puede prescindir de una fe. No le es posible distinguir sutilmente su verdad de la verdad pretérita o futura. Para ella no existe sino la verdad. Verdad absoluta, única, eterna. Y, conforme a esta verdad, su lucha es, realmente, una lucha final.

El impulso vital del hombre responde a todas las inte­rrogaciones de la vida antes que la investigación filosófica. El hombre iletrado no se preocupa de la relatividad de su mito. No le sería dable siquiera comprenderla. Pero general­mente encuentra, mejor que el literato y que el filósofo, su propio camino. Puesto que debe actuar, actúa. Puesto que debe creer, cree. Puesto que debe combatir, combate. Nada sabe de la relativa insignificancia de su esfuerzo en el tiempo y en el espacio. Su instinto lo desvía de la duda estéril. No ambiciona más que lo que puede y debe ambicionar todo hombre: cumplir bien su jornada.




Mundial. Año V, N° 250. Lima, 20 marzo de 1925.
“El alma matinal”. Lima, Editorial Minerva, 1981. pp. 29-33.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Intelectuales peruanos contra bloqueo a Cuba

Lima, 24 oct (PL) Decenas de destacados intelectuales y profesionales peruanos demandaron hoy al gobierno que apoye "de manera resuelta y transparente" en las Naciones Unidas el proyecto cubano de resolución contra el bloqueo a la isla.
Una declaración pública en tal sentido fue firmada por el escultor Víctor Delfín y los poetas Hildebrando Pérez, Marco Martos, Winston Orrillo, Juan Cristóbal, Rossina Valcárcel, Reynaldo naranjo y Arturo Corcuera.
También por el ex ministro de Salud Alvaro Vidal, el cineasta Federico García, la actriz Delfina Paredes, los periodistas Gustavo Espinoza, Dante Castro y Germán Carnero, También el músico Máximo Damián y la cantautora Marcela Pérez Silva, entre otras personalidades.
La declaración plantea que el gobierno peruano debe votar a favor del proyecto cubano de resolución contra el bloqueo norteamericano, en la votación a realizarse el 30 de octubre en la Asamblea General de Naciones Unidas.
Señala que se debe seguir en tal sentido las huellas del historiador Raúl Porras, quien como canciller peruano y contra las instrucciones del gobierno oligárquico de entonces, se opuso a la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Los firmantes plantean igualmente que la representación peruana en la ONU rechace cualquier maniobra que pretenda alterar el contenido del proyecto de resolución.


Tomado de: Prensa Latina



En la lucha es el blog de los comunistas de la Facultad de Derecho y Ciencia Politica de la universidad Nacional Mayor de San Marcos.

viernes, 25 de mayo de 2007

Filípica contra los intelectuales: la política, la más alta tarea

Los intelectuales son, generalmente, reacios a la disciplina. al programa y al sistema. Su psicología es individualista y su pensamiento es heterodoxo. En ellos, sobre todo, el sentimiento de la individualidad es excesivo y desbordante. La individualidad del intelectual se siente casi siempre superior a las reglas comunes. Es frecuente, en fin, en los intelectuales el desdén por la política. La política les parece una actividad de burócratas y de rábulas. Olvidan que así es tal vez en los períodos quietos de la historia, pero no en los períodos revolucionarios, agitados, grávidos, en que se gesta un nuevo estado social y una nueva forma política. En estos períodos la política deja de ser un oficio de una rutinaria casta profesional. En estos períodos la política rebasa los niveles vulgares e invade y domina todos los ámbitos de la vida de la humanidad. Una revolución representa un grande y vasto interés humano. Al triunfo de ese interés superior no se oponen nunca sino los prejuicios y los privilegios amenazados de una minoría egoísta. Ningún espíritu libre, ninguna mentalidad sensible, puede ser indeferente a tal conflicto. Actualmente, por ejemplo, no es concenbible un hombre de pensamiento para el cual no exista cuestión social. Abundan la insensibilidad y la sordera de los intelectuales a los problemas de su tiempo; pero esta insensibilidad y esta sordera no son normales. Tienen que ser clasificadas como excepciones patológicas. "Hacer política -escribe Barbusse- es pasar del sueño de las cosas, de lo abstracto a lo concreto. La política es el trabajo efectivo del pensamiento social; la política es la vida. Admitir una solución de continuidad entre la teoría y la práctica, abandonar a sus propios esfuerzos a los realizadores, aunque sea concediéndoles una amable neutralidad, es desertar de la causa humana".


Tras de una aparente repugnancia estética de la política se disimula y se esconde, a veces, un vulgar sentimiento conservador. Al escritor y al artista no les gusta confesarse abierta y explícitamente reaccionarios. Existe siempre cierto pudor intelectual para solidarizarse con lo viejo y lo caduco. Pero, realmente, los intelectuales no son menos dóciles ni accesibles a los prejuicios y a los intereses conservadores que los hombres comunes. No sucede, únicamente, que el poder dispone de academias, honores y riquezas suficientes para asegurarse una numerosa clientela de escritores y artistas. Pasa, sobre todo, que a la revolución no se llega sólo por una vía fríamente conceptual. La revolución más que una idea, es un sentimiento. Más que un concepto, es una pasión. Para comprenderla se necesita una espontánea actitud espiritual, una especial capacidad psicológica. El intelectual, como cualquier idiota, está sujeto a la influencia de su ambiente, de su educación y de su interés. Su inteligencia no funciona libremente. Tiene una natural inclinación a adaptarse a las ideas más cómodas; no a las ideas más justas. El reaccionarismo de un intelectual, en una palabra, nace de los mismos móviles y raíces que el reaccionarismo de un tendero. El lenguaje es diferente; pero el mecanismo de la actitud es idéntico.



En "La Escena Contemporánea", Lima, 1971. p. 154
José Carlos Mariátegui

jueves, 24 de mayo de 2007

Boletin número 1

EDITORIAL



El gobierno aprista en coalición con otros grupos de derecha (UN, el fujimorismo, etc.) transita por la ya conocida ruta de reprimir las protestas populares, mientras ciego continua con su programa neoliberal, entreguista y funcional al imperialismo y a las transnacionales.

La actitud asumida por el gobierno central en los recientes acontecimientos, como la protesta cocalera que devino en paro regional en Huanuco, el paro regional en Loreto, la huelga campesina en Piura, las medidas de lucha adoptadas por el pueblo minero a nivel nacional, etc.; así como ante la pasada movilización estudiantil del 4 de abril (que culmino con 15 estudiantes detenidos), evidencia una vez más el carácter antidemocrático y fascistoide del actual gobierno. Este, insatisfecho con el uso indiscriminado de la fuerza represiva al momento de acallar las manifestaciones populares, recurre a la amenaza de criminalizarlas mediante la tan propagandizada “delegación de facultades”, creyendo que con ello podrá amedrentar al pueblo que lucha en las calles por sus justas reivindicaciones.

Junto a la represión sobre el pueblo corren la corrupción, la arbitrariedad y el pillaje, resquebrajando aun más el aparato gubernamental, lo que acentúa la confrontación entre aquellos que se aferran en continuar con este modelo neoliberal, que condena al pueblo a la miseria y la expoliación, y quienes izamos las banderas del cambio que urge nuestra patria. En esta cuestión creemos necesario deslindar con todo tipo de ilusiones o desviaciones reformistas, toda vez que proponemos un cambio que no se agota en meras reformas sino que se entrelaza con el proceso de transformación revolucionaria del país.

El Partido Comunista del Perú (patria roja) reafirma su compromiso, de seguir luchando junto al pueblo, de manera unificada y organizada para cerrarle el paso a este gobierno continuista y represor, sin olvidar nunca la necesidad de avanzar de las luchas económicas, reivindicativas y coyunturales a la movilización revolucionaria de las masas con miras a derribar la dominación gran burguesa pro imperialista, ya que mientras esta persista, la plena democracia y la soberanía nacional serán simples letras en el papel.

La firme y consecuente posición asumida por el pueblo trabajador es digna de ser tomada como ejemplo por los estudiantes que persistimos en la lucha contra la continuidad del modelo neoliberal (en lo académico, político, ideológico, cultural y administrativo), que la gestión del rector Izquierdo viene expresando. Lucha que exige el concurso de los amplios sectores democráticos y progresistas con los que los comunistas nos identificamos, desterrando viejas taras sectarias a la vez que rechazamos todo tipo de alianzas sin principios que sirven no a los intereses del movimiento estudiantil sino a intereses de grupo.

Llamamos a los estudiantes a luchar unidos contra el continuismo neoliberal y en defensa de San Marcos pública, gratuita y de calidad, y así unidos, luchar junto a los obreros, campesinos, y demás sectores del pueblo peruano por una Republica democrática, patriótica y no alineada con miras a un Gobierno Popular Revolucionario.









¿QUÉ ES Y QUE PROPONE PATRIA ROJA?




El Partido Comunista del Perú (patria roja), fundado el 7 de octubre de 1928 por José Carlos Mariátegui, es el destacamento organizado y de vanguardia del proletariado peruano, representa sus intereses de clase, organiza y dirige su lucha por la transformación revolucionaria de la sociedad, a la vez que defendemos los intereses de todo el pueblo oprimido y explotado del país.

Asumimos el marxismo-leninismo, teoría científica elaborada por Marx, Engels y Lenin, como la base teórica que guía nuestro pensamiento y acción, así también asumimos el pensamiento de Mao Tse-tung y el pensamiento de nuestro fundador el amauta José Carlos Mariátegui. Manteniéndonos firmes en los principios marxista-leninistas, ajenos a toda distorsión revisionista, nos esforzamos por aplicar creado-ramente la teoría revolucionaria del proletariado a la realidad concreta del país, superando viejas taras dogmáticas que encubren la incapacidad de pensar con cabeza propia.

Nuestra lucha revolucionaria toma como referente la unidad más amplia del pueblo peruano y se basa en la alianza de la clase obrera con las masas campesinas, en donde al proletariado por ser la clase que dirige esta lucha le corresponde un papel hegemónico, con respecto a las formas de lucha estas se dan y se combinan de acuerdo a las circunstancias y a los objetivos revolucionarios.

La revolución socialista, fruto de la victoria de la lucha revolucionaria del proletariado y del pueblo, establecerá el sistema de propiedad social de los medios de producción, acabando con toda forma de explotación del hombre por el hombre; regulara la producción en virtud de las necesidades de la población y de la relación armoniosa del ser humano con el medio ambiente (contrario a su sistemática destrucción que se viene dando hoy en día). En la sociedad socialista se superara la contradicción de intereses entre la ciudad y el campo, la contradicción de genero (la lucha revolucionaria abarca y se entrelaza con la lucha emancipatoria de la mujer), y la contradicción entre el trabajo intelectual y el manual.
Como marxista-leninistas nuestro programa futuro o máximo es la sociedad comunista, la vida en comunidad en la que “el libre desenvolvimiento de uno será la condición para el libre desenvolvimiento de todos”, que asegurara la plena satisfacción de las necesidades del hombre.

Estando vigentes las tareas democráticas y nacionales, debido al desarrollo capitalista dependiente de nuestra sociedad y a la incapacidad histórica de la burguesía para viabilizar un proyecto nacional poniéndose a la sombra del imperialismo y del capital transnacional, asumimos la estrategia y línea de la revolución por etapas e ininterrumpida, reconociendo en el movimiento revolucionario una primera etapa, la de la revolución nacional-democrática, que se entrelaza y deviene en la revolución socialista.
En la actualidad planteamos la necesidad de abrir un Nuevo Curso para la Patria, propuesta que se sintetiza en la lucha por una nueva constitución (contraria a la del ’93) que sea la base jurídica de una nueva Republica, democrática, patriótica y no alienada, como primer paso para el establecimiento de un gobierno popular revolucionario.











Primero de Mayo



Manuel González Prada ( 1909)






Si los proletarios de América y Europa se congregaran hoy únicamente para celebrar la “fiesta del trabajo”, merecerían ser llamados ingenuos, infelices y hasta inconcientes, pues no harían más que sancionar su miseria y su esclavitud. Examinando bien los hechos, sin dejarnos alucinar por la fraseología de los sociólogos oficiales y oficiosos. ¿Que diferencia hay entre un esclavo antiguo (que era la propiedad y la cosa del amo) y el trabajador moderno que sigue siendo el autómata o la maquina del patrón? Vemos una sola diferencia: en la Antigüedad el esclavizaba al vencido, francamente, proclamando el derecho de la fuerza, sosteniendo que unos habían nacido para mandar y otros para obedecer, mientras en las sociedades modernas el letrado y el capitalista explotan al ignorante y al obrero, hipócritamente, predicando la evangélica máxima del amor al prójimo, hablando de libertad, igualdad y fraternidad.

El trabajo, tal como se halla organizado y tal como desearían conservarle los capitalistas, se reduce a la explotación de muchos por unos pocos, al sometimiento servil de la gran masa, bajo la voluntad omnipotente de algunos privilegiados, a la eternización de un verdadero régimen de castas en que los de arriba gozan de luz y bienestar mientras los de abajo vegetan en la ignorancia y las privaciones. Ese trabajo manual (tan encarecido por los traficantes y los ociosos) no siempre dignifica y engrandece. Trabajar para recoger todo el fruto de su labor o hacerlo voluntariamente para transformar el globo en una morada cómoda y saludable, concediéndose las horas necesarias al solaz, a la instrucción y al sueño, es digno del hombre, pero bregar y esquilmarse para que otros reporten los beneficios o hacerlo obligadamente para solo dulcificar la vida de los amos, negándose al descanso indispensable, comiendo mal, durmiendo poco, vistiéndose de guiñapos y no conociendo mas placeres que el trago de aguardiente y la procreación, es indigno del hombre .

No faltan hombres que merced a ese régimen degeneran al punto de transformarse en animales de tracción y de carga, con la circunstancia de tener menos descanso y menos pitanza que el asno y la mula.

Pero ¡que mula ni que asno! Hombres convertidos en algo inferior a las acémilas, en verdaderos aparatos que solo realizan actos puramente mecánicos. Han perdido todo lo humano y, primero que nada, el instinto de la rebelión. No les hablemos de reclamar sus derechos, de pedir lo suyo, de adquirir la dignidad de hombres: no entenderán nuestras palabras y se volverán contra nosotros para defender a su verdugo y a su Dios —el capitalista.

Felizmente la luz va penetrando en el cerebro de los proletarios y muchos comprenden ya que el 1º de mayo, para no ser una fiesta ridícula o pueril, debe significar algo más que la glorificación del trabajo. Se congregan hoy para recordar a los buenos luchadores que señalan el camino y para reconocerse, estrechar las filas, cambiar ideas y acelerar el advenimiento del gran día rojo y decimos rojo, pues no incurrimos en la ingenuidad o simpleza de imaginarnos que la humanidad ha de redimirse por un acuerdo amigable entre los ricos y los pobres, entre el patrón y el obrero, entre la soga del verdugo y el cuello del ahorcado. Toda inequidad se funda en la fuerza, y todo derecho ha sido reivindicado por el palo, el hierro o el plomo. Lo demás es teoría, simple teoría.


Articulo publicado en “Los Parias”

Las ocho horas Lecturas escogidas Municipalidad de lima Metropolitana. Colección Munilibros










De González Prada debe decirse lo que él, en Páginas Libres, dice de Vigil. "Pocas vidas tan puras, tan llenas, tan dignas de ser imitadas. Puede atacarse la forma y el fondo de sus escritos, puede tacharse hoy sus libros de anticuados e insuficientes, puede, en fin, derribarse todo el edificio levantado por su inteligencia; pero una cosa permanecerá invulnerable y de pie, el hombre".

Mariátegui