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miércoles, 22 de julio de 2009

Washington y el golpe de Estado en Honduras: aquí están las pruebas

Por Eva Golinger



La nueva diplomacia estadounidense, denominada "smart power" (poder
inteligente) ha jugado un papel principal antes, durante y después del golpe de
Estado en Honduras. Los voceros del Departamento de Estado, admitieron en una
rueda de prensa el 1 de julio, que tenían conocimiento previo del golpe y habían
estado trabajando con los sectores que lo planificaban para buscar "otra
solución".


TeleSUR _ 13/07/2009





· El Departamento de Estado tenía conocimiento previo del golpe.

· El Departamento de Estado y el Congreso de EEUU financiaron y asesoraron a los actores y organizaciones hondureñas que participaron en el golpe.

· El Pentágono entrenó, capacitó, financió y armó al ejército hondureño que perpetró el golpe y sigue reprimiendo al pueblo de Honduras.

· La presencia militar estadounidense en Honduras, que ocupa la base militar de Soto Cano (Palmerola), autorizó el golpe de Estado con su complicidad tácita y la negativa a retirar su apoyo a los militares hondureños.

· El embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, coordinó la expulsión del poder del presidente Manuel Zelaya, junto con el subsecretario de Estado Thomas Shannon y John Negroponte, quien trabaja actualmente como asesor de la Secretaria de Estado Hillary Clinton.

· Desde el primer día del golpe, el gobierno de Washington ha hablado de las "dos partes" involucradas y la necesidad de un "diálogo" para restituir el orden constitucional, legitimando de esta forma a los golpistas.

· El Departamento de Estado se ha negado a calificar legalmente los sucesos de Honduras como un "golpe de Estado", no ha suspendido ni congelado su apoyo financiero y el comercio con el país, ni ha tomado medidas para presionar eficazmente al gobierno de facto.

· Washington manipuló a la Organización de Estados Americanos para alargar el tiempo de debate sobre lo que había que hacer y así no apoyar el regreso inmediato del presidente Zelaya al poder, como parte de una estrategia que sigue en pie y simplemente busca legitimar al gobierno de facto y desgastar al pueblo hondureño que todavía se resiste al golpe.

· La Secretaria de Estado Clinton y sus voceros dejaron de hablar del regreso del presidente Zelaya al poder luego de la designación de Oscar Arias, presidente de Costa Rica, como "mediador", y ahora califican al dictador que asumió el poder ilegalmente durante el golpe, Roberto Micheletti, como "presidente interino".

· La estrategia de "negociar" con los golpistas fue impuesta por el gobierno de Obama como una manera de desacreditar al presidente Zelaya -culpándolo por los hechos que provocaron el golpe- y legitimando a los golpistas.

· Congresistas estadounidenses -demócratas y republicanos- organizaron una visita de unos representantes de los golpistas de Honduras a Washington, a los que recibieron con honores en diferentes instituciones de la capital estadounidense.

· A pesar de que fue el senador republicano John McCain quien coordinó la visita de los golpistas a Washington a través de un bufete de lobby, The Cormac Group, actualmente es el abogado de Bill Clinton y amigo cercano de Hillary, Lanny Davis, a quien se ha contratado como "lobbista" para lograr la aceptación pública de Washington del gobierno de facto en Honduras.

· Otto Reich y el venezolano Robert Carmona-Borjas, quien fue abogado del dictador Pedro Carmona durante el golpe de Estado de Venezuela en Abril de 2002, ayudaron desde Washington a preparar el escenario para el golpe contra el presidente Zelaya en Honduras.

· El equipo de diseño del golpe de Estado en Honduras designado por Washington también incluía a un grupo de embajadores de Estados Unidos recientemente nombrados en Centroamérica, expertos en la desestabilización de la revolución cubana, y a Adolfo Franco, ex encargado del programa de Cuba de la USAID.

PARA QUIENES QUIERAN LEER MÁS SOBRE LOS DETALLES DE LA PARTICIPACIÓN DE WASHINGTON EN EL GOLPE, SIGUE

viernes, 3 de julio de 2009

Base militar de EEUU en el centro del golpe: Intención de expulsar a la presencia militar estadounidense pudiera haber sido causa del golpe militar

Por: Eva Golinger



El Presidente Manuel Zelaya fue secuestrado y llevado forzadamente por militares encapuchados desde la residencia presidencial en Tegucigalpa durante la madrugada del domingo, 28 de junio. Fue trasladado a la base militar de Hernán Acosta Mejía en las afueras de Tegucigalpa. Luego de permanecer durante un tiempo en la base militar, el Presidente Zelaya fue enviado a Costa Rica en el avión presidencial, país que lo recibió luego del brutal golpe militar que aún estaba en pleno desarrollo en Honduras. Mientras occuría el golpe de estado, los militares estadounidenses y los representantes de Washington en la embajada estadounidense en Tegucigalpa tenían conocimiento pleno de los sucesos.


Estados Unidos mantiene una base militar en Soto Cano, ubicada a 97 kilómetros de la capital, ha sido operativa desde el año 1981, cuando fue activada por el gobierno de Estados Unidos durante la administración de Ronald Reagan. En los años ochenta, Soto Cano fue utilizada por el Coronel estadounidense Oliver North, como una base de operaciones para la ''Contra'', las fuerzas paramilitares entrenadas y financiadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), encargadas de ejecutar la guerra contra los movimientos izquierdistas en Centroamérica, y particularmente contra el gobierno sandinista en Nicaragua. Desde Soto Cano, la ''Contra'' lanzaba sus ataques terroristas, escuadrones de muerte y misiones especiales que resultaron en miles de asesinatos, desaparecidos, torturados, desfigurados y aterrorizados en Centroamérica.


La base de Soto Cano es la sede de la Fuerza de Tarea Conjunta ''Bravo'' (JTF-B) de Estados Unidos, compuesta por efectivos del ejército, las fuerzas áereas, fuerzas de seguridad conjuntas y el Primer Batallón-Regimento No. 228 de la Aviación estadounidense. Son aproximadamente 600 tropas en total y 18 aviónes de combate, incluyendo helicópteres UH-60 BlackHawk y CH-47 Chinook. Soto Cano también es la sede de la Academia de la Aviación de Honduras. Más de 650 ciudadanos hondureños y estadounidenses viven dentro de las guarniciones de la base. En 2005, comenzaron a construir viviendas dentro de la base, incluyendo a 44 edificios de apartamentos y varias residencias para las tropas.


La Constitución de Honduras no permite legalmente la presencia militar extranjera en el país. Un acuerdo ''de mano'' entre Washington y Honduras autoriza a la importante y estratégica presencia de los cientos de militares estadounidenses en la base, en un acuerdo ''semi-permanente''. El acuerdo fue realizado en 1954 como parte de la ayuda militar que Estados Unidos ofrecía a Honduras. Cada año, Washington autoriza cientos de millones de dólares en ayuda militar y económica a Honduras, que es el tercer país más pobre del hemisferio. Este acuerdo que permite la presencia militar de Estados Unidos en el país centroamericano puede ser retirado sin aviso.


El 31 de mayo de 2008, el Presidente Manuel Zelaya anunció que Soto Cano (Palmerola) será utilizada para vuelos comerciales internacionales. La construcción del terminal civil fue financiado por un fondo del ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas).


El Comandante de la Aviación de Honduras, General Luis Javier Prince Suazo, estudió en la famosa Escuela de las Américas de Estados Unidos en 1996. El jefe del estado mayor conjunto el General Romeo Vásquez, destituido por el Presidente Zelaya el 24 de junio por desobedecer sus órdenes, y luego actor principal en el golpe militar sólo días después, también es graduado de la Escuela de las Américas. Los dos altos oficiales hondureños mantienen relaciones muy estrechas con el Pentágono y las fuerzas militares estadounidenses en Soto Cano.


Aunque Honduras depende economicamente de Estados Unidos, durante los últimos meses, la relación diplomática entre los países comenzó a deteroriar. En noviembre 2008, el Presidente Zelaya felicitó al Presidente Obama por su victoria electoral, clasificándola como ''una esperanza para el mundo''. Pero dos meses después, Zelaya envió una carta personal a Obama, acusando a Estados Unidos de ''intervencionismo'' y llamando al nuevo gobierno a ''respetar a los principios de la no injerencia en los asuntos políticos de otras naciones.'' Zelaya también solicitó al Presidente Obama a ''revisar a los procedimientos de imigración y la otorgación de visas como un mecanismo de presión contra aquellas personas que tengan creyencias distintas e ideologías que no presentan amenaza ninguna a Estados Unidos.'' Adicionalmente, el presidente hondureño le comentó que ''la lucha legítima contra el narcotráfico… no debe ser utilizada como una excusa para imponer a políticas intervencionista en otros países.'' Poco después, el Presidente Zelaya, junto al Presidente Daniel Ortega de Nicaragua, boicoteó una reunión del Sistema de Integración de Centro América (SICA), en donde iba a estar presente el vicepresidente estadounidense Joe Biden.



Washington ha admitido que tenía conocimiento previo del golpe de estado en Honduras desde antes de la semana pasada. En declaraciones a la prensa este lunes, dos voceros del Departamento de Estado comentaron que su embajador y un equipo de la diplomacia estadounidense ''estaban en conversaciones'' con los actores principales del golpe desde hace un mes. Esas ''conversaciones'' se intensificaron durante la semana pasada, cuando el embajador estadounidense en Tegucigalpa, Hugo Llorens, se reunió tres veces con los militares golpistas y los grupos cívicos para tratar de buscar otra salida.


La administración de Obama ha condenando al golpe en Honduras, pero de manera muy mesurada, clasificándolo como una acción que está ''evolucionando hacia un golpe'', pero confirmando que legalmente no lo consideran como un golpe de estado. Esta ambiguidad permite a Estados Unidos mantener la relación diplomática con Honduras y el gobierno de facto, reconocer al gobierno golpista, y mantener la ayuda militar y económica al país. En caso de clasificar a los hechos como un golpe de estado, bajo ley, Estados Unidos estaría obligado de romper relaciones diplómaticas y suspender a la mayoría del apoyo económico y militar al país.


Obviamente, Washington no quiere arriesgar la clausura de su base militar en Soto Cano y la expulsión de sus 600 efectivos militares. Además, la mayoría de las fuerzas armadas hondureñas y los altos oficiales que han participado en el golpe son aliados y socios importantes del Pentágono. Las acciones del Presidente Zelaya de construir un terminal civil en Soto Cano y autorizar vuelos internacionales comerciales, realizadas con los fondos del ALBA, facilmente se pudiera entender como una amenaza a la futura presencia militar estadounidense en Honduras. Además de otras razones, esta podría explicar la ambiguidad pública de Obama frente al golpe en Honduras.

Telesur