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lunes, 10 de mayo de 2010

Comunistas en Marte

Se publica por primera vez ‘Estrella roja', novela de ciencia ficción que anticipó la Revolución de octubre de 1917

CARLOS PRIETO*
Madrid



Test rápido. ¿Qué personaje histórico pronunció estas palabras? "Si lográramos establecer comunicaciones interplanetarias, todos nuestros conceptos filosóficos, morales y sociales tendrían que ser revisados. En tal caso, el potencial técnico, no reconociendo más límites, impondría el fin de la regla de la violencia como medio y método de progreso". ¿Carl Sagan? No. ¿El doctor Jiménez del Oso? Tampoco. ¿Lenin? Sí, y no es broma. Se lo dijo al escritor H. G. Wells en 1920, durante una visita a Moscú del autor de La guerra de los mundos y La máquina del tiempo.

Puede sonar extraño que ese titán del materialismo llamado Vladímir Ilich Uliánov Lenin disertara sobre la existencia de platillos volantes, pero tiene su lógica: los extraterrestres le habían enseñado la vía hacia la revolución. O al menos eso se podría deducir de la lectura de Estrella roja, novela de Alexander Bogdánov (Bielorrusia, 1873-1928) sobre el triunfo del comunismo en Marte editada por primera vez aquí por Nevsky Prospects.

Una relación estrecha
Publicada en Rusia en 1908, Estrella roja es una alegoría sobre la creación de un Estado soviético socialista, profecía que se haría realidad en 1917. El nombre del protagonista de la novela -un militante que viaja a Marte para conocer el socialismo marciano- deja lugar a pocas dudas: Lenni.
Lenin y Bogdánov mantenían una relación de amor/odio político cuando se publicó Estrella roja. Bogdánov era uno de los líderes de la facción bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (germen del futuro Partido Comunista ruso bolchevique) en los primeros años del siglo XX. Una vanguardia política revolucionaria en la que hasta el más tonto hacía relojes. Literalmente. No es que Bogdánov fuera un hombre formado, es que su currículum roza la parodia: científico, poeta, novelista, filósofo, economista y revolucionario marxista en sus ratos libres.

Los dos estadistas se acabaron tirando los trastos a la cabeza al final de esa década. Mientras Lenin se hacía poco a poco con el control del partido, Bogdánov se dedicaba a imaginarse la revolución que lideraría este nueve años más tarde.

La trama de Estrella roja es sencilla. Durante una visita de reconocimiento a Rusia, un infiltrado marciano de aspecto humano confiesa al militante revolucionario Lenni que Marte se rige bajo un sistema socialista. La revolución triunfó allí hace muchos siglos; en parte por unas circunstancias históricas más propicias que las de la Tierra. "La historia en Marte había sido más pacífica. Por supuesto que habían ocurrido guerras entre las distintas tribus, incluso lucha de clases. Pero la guerra jugaba un papel marcadamente menor, y no tardó en ser abandonada. Los marcianos tampoco habían conocido la esclavitud, y el feudalismo parecía una opción aislada e inusual. Nada parecido a nuestros ejércitos había sido creado", se lee en el libro.

Un sistema ideal
El terrícola viaja al planeta rojo (nunca mejor dicho) para analizar la sociedad marciana. Una argucia argumental utilizada por Bogdánov para plasmar su visión de una sociedad industrializada sin clases de un modo didáctico. Su Marte es una nación avanzada que combina un sistema de trabajo planificado con amplias dosis de libertad personal. Hombres y mujeres trabajan sin rechistar sin que nadie les obligue a ello; quizás porque la jornada laboral marciana es de, prepárense a vibrar, cuatro a seis horas diarias.

La ciudad marciana donde se aloja Lenni tiene parques kilométricos y una gigantesca sala de reuniones de uso común. Todas las casas son iguales: viviendas de dos plantas con techos transparentes que permiten el paso de luz celeste "de efecto tranquilizador". Niños de todas las edades crecen juntos en una serie de instituciones estatales (en compañía o no de sus padres). Todo aquel que desee suicidarse u optar por una "muerte pacífica y sin dolor" puede hacerlo en una habitación especial de los hospitales, de nombre tétrico (Salas de la Muerte) pero ambiente agradable: "La habitación tenía una vista increíble a través de sus paredes transparentes de un lago, un bosque y montañas distantes. Estaba decorada con estatuas artísticas y muebles lujosos y elegantes".

No menos vanguardista es su idea de la sexualidad del futuro, que no desentonaría en un ensayo actual sobre teoría de género y androginia; no sólo se ha alcanzado la igualdad laboral, sexual y afectiva sino que los dos sexos son indiferenciables a simple vista: "Por todas partes se veían pequeños de ojos grandes y género imposible de precisarse, ya que tanto los niños como las niñas vestían la misma ropa. Es más, incluso entre los marcianos adultos resultaba complicado distinguir a los hombres de las mujeres".

Predicciones acertadas
La futura revolución rusa no fue la única predicción acertada por el autor. También adelantó asuntos como la automatización de la producción, la fusión atómica y ¡el cine en 3D!: "Mediante la utilización de técnicas estereoscópicas, conseguían que la imagen del cinematógrafo apareciera en relieve [...] Frente a cada butaca en el auditorio estaban colocados unos binoculares estereoscópicos para lograr que las dos imágenes parecieran unidas y causaran la impresión de las tres dimensiones".

También resaltan sus comentarios sobre los métodos de rejuvenecimiento marcianos. Los ciudadanos viven una larguísima juventud gracias a técnicas de renovación del tejido vital como las transfusiones de sangre entre personas. "Si se observan las condiciones apropiadas, no conlleva peligro alguno. Simplemente, la sangre de una persona continúa viviendo en el cuerpo de la otra, causando una profunda renovación de todos los tejidos de su cuerpo". Algo que el propio Bogdánov se encargó de convertir en una profecía autocumplida. Veamos.

Experimentos extraños
El escritor fue invitado a abandonar el partido durante la conferencia bolchevique de París (1909). Pero no podía parar quieto. Unió fuerzas con Gorki para crear una Escuela Proletaria en Capri, competencia directa de la abierta por Lenin en París. En 1913 abandonó la militancia revolucionaria para centrarse en la escritura de Tectología. La ciencia de la organización universal (1913-1922), un titánico esfuerzo conceptual por unir todas las ciencias sociales (cognitivas, físicas y biológicas) en una única categoría. Un anticipo claro de la cibernética.

Tras el triunfo de la revolución se convirtió en profesor de economía de la Universidad de Moscú y en director de la Academia Socialista de Ciencias Sociales. Fundó el movimiento de arte proletario Proletkult, que pasó de recibir el apoyo de las autoridades a ser purgado intelectualmente: Pravda les acusó en 1920 de ser una pandilla de "pequeños burgueses". El científico soviético perdió su asiento en el Comité Central en 1922.

A partir de entonces se dedicó en cuerpo y alma a la ciencia. En 1925 fundó el Instituto de Hematología para la Transfusión de Sangre con el objeto de replicar la larga juventud de los marcianos de Estrella roja. Maria, hermana de Lenin, fue una de las más entusiastas voluntarias de estos experimentos. Bogdánov se sometió a 11 transfusiones. Su antiguo compañero de viaje revolucionario, Leonid Krasin, llegó a escribir a su mujer para asegurar que "Bogdánov parecía 10 años más joven".

En un giro bizarro de los acontecimientos, Bogdánov y Krasin propusieron al Comité Central crionizar el cerebro de Lenin (muerto en 1924) para resucitarlo en un futuro pero, pese a comprar los artilugios necesarios para hacerlo, su extravagante propuesta fue rechazada. Pero nada ni nadie podía detener a estas alturas a un desmelenado Bogdánov, que llegó a escribir esos días que soñaba con rejuvenecer a Stalin (una inquietante posibilidad que daría para un guión de terror y ciencia ficción: Stalin 2010. Más joven que nunca).

Pero el sueño de un revolucionario soviético de vida eterna se esfumó trágicamente: Bogdánov murió en 1928 tras inyectarse sangre de un estudiante (L. I. Koldomasov) con malaria y tuberculosis cuyo grupo sanguíneo no coincidía con el suyo. ¿Accidente o suicidio? Nunca se supo, pero siempre nos quedarán libros como Estrella roja. "En un momento en el que la burguesía se ha olvidado de cómo mantener la esperanza por un futuro mejor, e incluso sus fantasías son fantasías de devastación, la novela abiertamente utópica de Bogdánov nos invita a imaginarnos un mundo diferente", zanja Edmund Griffiths en el prólogo de la novela. Conclusión: otro Marte es posible.





* Publico.es

lunes, 20 de julio de 2009

Declaración conjunta de partidos comunistas y obreros contra la resolución de la OSCE




No podemos permitir que nadie insulte la memoria de los antifascistas, participantes en la resistencia, que perdieron sus vidas en la lucha contra el nazismo.



La agudización del anticomunismo en Europa no es un fenómeno transitorio. Muestra el miedo de la clase dirigente ante la exacerbación de la crisis capitalista y de la urgencia de la exigencia de la abolición de la explotación capitalista y la necesidad de un cambio social fundamental.



Declaración conjunta de partidos comunistas y obreros



Condenamos firmemente la adopción, el 3 de julio de 2009, en una sesión ordinaria de la Asamblea Parlamentaria de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) celebrada en Vilnius (Lituania), de una nueva resolución anticomunista titulada “La reunificación de la Europa dividida”, que contiene una gran distorsión de la historia y niega el papel de la Unión Soviética en la victoria sobre el fascismo. La resolución iguala comunismo y fascismo. Quienes hacen tal cosa olvidan que fue la Unión Soviética quien hizo la mayor contribución a liberar Europa del fascismo. Los autores de la resolución – falsificadores de la historia – parecen haber olvidado quién entregó Checoslovaquia en 1939 en Munich, lo que llevó al fin de la independencia del país y a la esclavitud fascista de los pueblos checo y eslovaco.

Quienes votaron en favor de la adopción de esta resolución justifican de hecho, y alientan, una “caza de brujas” contra los comunistas en varios países de la OSCE en los que los comunistas son perseguidos, sus organizaciones juveniles prohibidas y los partidos encausados por el uso de sus símbolos tradicionales.

Es más, la resolución ofrece grandes oportunidades para la persecución judicial de la ideología comunista y la adopción de medidas contra los partidos comunistas.

Al mismo tiempo, somos testigos de la actual rehabilitación de los nazis en una serie de países, incluyendo el país que ha albergado esta sesión de la AP de la OSCE.

No podemos permitir que nadie insulte la memoria de los antifascistas, participantes en la resistencia, que perdieron sus vidas en la lucha contra el nazismo.

La agudización del anticomunismo en Europa no es un fenómeno transitorio. Muestra el miedo de la clase dirigente ante la exacerbación de la crisis capitalista y de la urgencia de la exigencia de la abolición de la explotación capitalista y la necesidad de un cambio social fundamental.

La clase obrera, todos los trabajadores, independientemente del grado de acuerdo o desacuerdo con los comunistas, deben rechazar firmemente a los portadores del anticomunismo, ya que la historia ha demostrado que los ataques anticomunistas preceden a la llegada de una ofensiva general contra los derechos sociales y democráticos del pueblo.

Respondamos a los provocadores y anticomunistas con nuestra lucha conjunta por los derechos de los trabajadores, por el socialismo.





1. Partido Comunista de Argentina


2. Partido Comunista de Armenia


3. Partido Comunista de Bangladesh


4. Partido Comunista de Bielorrusia


5. Partido del Trabajo de Bélgica


6. Partido Comunista de Brasil


7. Partido Comunista Británico


8. Nuevo Partido Comunista Británico


9. Partido de los Comunistas Búlgaros


10. Partido Comunista de Canadá


11. Partido Comunista en Dinamarca


12. Partido Comunista de Dinamarca


13. Partido Comunista de Finlandia


14. Partido Comunista Alemán


15. Partido Comunista de Grecia


16. Partido Comunista Obrero Húngaro


17. Partido Tudeh de Irán


18. Partido Comunista de Irlanda


19. Partido Obrero de Irlanda


20. Partido de los Comunistas Italianos


21. Partido Socialista de Letonia


22. Partido Comunista Libanés


23. Partido Socialista de Lituania


24. Partido Comunista de Luxemburgo


25. Partido Comunista de Macedonia


26. AKFM, Madagascar


27. Partido Comunista de Malta


28. Partido de los Comunistas, México


29. Partido Popular Socialista de México


30. Nuevo Partido Comunista de los Países Bajos


31. Partido Comunista de Noruega


32. Partido Comunista Peruano


33. Partido Comunista de Filipinas -PKP 1930


34. Partido Comunista de Polonia


35. Partido Comunista Portugués


36. Partido Comunista Rumano


37. Partido Comunista de la Federación Rusa


38. Partido Comunista Obrero de Rusia – Partido de los Comunistas de Rusia


39. Nuevo Partido Comunista de Yugoslavia


40. Partido de los Comunistas de Serbia


41. Partido Comunista de Eslovaquia


42. Partido Comunista Sudafricano


43. Partido Comunista de los Pueblos de España
44. Partido Comunista de España


45. Partido Comunista de Sri-Lanka


46. Partido Comunista de Suecia


47. Partido Comunista Sirio


48. Partido Comunista de Turquía


49. Partido Comunista de Ucrania


50. Unión de Comunistas de Ucrania

Se informará en próximos días de las nuevas adhesiones.




"BAJO LA BANDERA DE LENIN
HACIA LA VICTORIA "

martes, 4 de septiembre de 2007

César Vallejo : EJECUTORIA DEL ARTE SOCIALISTA

Leer a Vallejo: Una tarea agradable


Los nuevos rusos, después de una etapa de modas y de escuelas tan fugaces como barrocas -akmeistas, nitchevokis, presentistas, centristas, construistas- empiezan a pisar firme y a encontrar un derrotero propio y creador de la nueva cultura socialista. No se conoce a punto fijo el momento en que se inicia la nueva poesía rusa, ni el iniciador auténtico de ella. No es el iniciador Alejandro Blok, cuya obra, como dice Trotski, no es un poema revolucionario, sino el último suspiro del arte burgués. "Blok -afirma Trotsky- no nos pertenece". Tampoco es el iniciador Velemir Khlebnikov, cuyo espíritu saturniano y walpúrgico repugna a la salud natural y a la alegría del trabajo, que Gorki proclama como uno de los caracteres de la nueva vida. Ni Blok ni Khlebnikov han engendrado el arte propiamente socialista. Con solo cantar la rebelión y la lucha por la libertad y la justicia social, como hace Blok, no se crea, en efecto, una nueva estética. Con solo cantar sentimientos maximalistas y antiburgueses, como hace Khlebnikov, tampoco se crea una nueva estética. Para fijar el punto de arranque de la poesía socialista, convendría determinar previamente la naturaleza de esta y su fisonomía peculiar. Por desgracia, la poesía propiamente socialista, aquella en que ha de reposar la cultura universal del porvenir, no existe todavía en forma sustantiva. Ninguno de los poetas jóvenes de Rusia logra trazar, de manera definitiva y seria, los grandes lineamientos de esa estética. Maiakovski es un bufón. Kluef es un burgués indigenista, que ama a la revolución de octubre únicamente por haber emancipado al mujik. Trotski -a quien hemos de citar siempre por ser la mejor inteligencia bolchevique en la materia- exclama ante la obra de Kluef: "¿Qué quedaría de ella si se le quita su paisaneria?... Nada. Su arte carece de perspectiva histórica". Essenin ha sido acaso el que más cerca estuvo de dar una que otra brazada germinal a la poesía socialista. Su suicidio mismo y el proceso final de su espíritu testifican su tragedia de déclassé, su caso de hombre que sentía sinceramente y en el fondo de su propio ser personal, la crucifixión de un mundo que muere y otro que nace. Por haber vivido, precisamente, esta tragedia de encrucijada de nuestra época, Essenin ha sido el espíritu típico de los primeros artistas del socialismo, cuya misma impotencia para sentar las bases definitivas del arte futuro y para vivir plenamente la nueva vida, concuerda con las trágicas dificultades de la nebulosa cultural naciente. Pasternak, Filipchenko, Kasin, Jarov, Lall, no practican más arte socialista que el que reside en los temas, palabras y metáforas. La poesía verdaderamente socialista no se anuncia hasta ahora, más que en la buena intención de los jóvenes rusos y en muy contados y débiles acentos creadores. Porque la estética socialista no debe de reducirse a los temas, al sentido político ni a los recursos metafóricos del poema. No se reduce a introducir palabras a la moda sobre economía, dialéctica o derecho marxista. No se reduce a tejer ideas renovadoras o requisitorias sociales de factura u origen comunista. No se reduce a adjetivar los hechos y cosas del espíritu y de la naturaleza con epítetos traídos por los cabellos, de la revolución proletaria. La estética socialista debe arrancar únicamente de una sensibilidad honda y tácitamente socialista. La estética revolucionaria, aunque no esté en los motivos, en las palabras ni en la tendencia moral o política del poema. Solo un hombre sanguíneamente socialista aquel cuya conducta pública y privada, cuya manera de ver una estrella, de comprender la rotación de un carro, de sentir un dolor, de hacer una operación aritmética, de amar una mujer y de levantar una piedra, de callar o de llevar una migaja a la boca de un transeúnte, es orgánicamente socialista, solo ese puede crear un poema auténticamente socialista. Solo ese creará un poema socialista, en el que no trate de servir a un interés de partido o a una contingencia política de la historia, sino en el que viva una vida personal y cotidianamente socialista. (Digo personal y no individual). En el poeta socialista, el poema socialista deja de ser un trance externo, provocado y pasajero de militante de un credo político, para convertirse en una función natural, permanente y simplemente humana de la sensibilidad. El poeta socialista no ha de ser tal solamente en el momento de escribir un poema, sino en todos sus actos, grandes y pequeños, internos y visibles, conscientes y subconscientes y hasta cuando duerme y cuando se equivoca o se traiciona. Esta y no otra es la ejecutoria de un artista socialista. Que la sepan los desorientados colonos de Moscú en América.


(Variedades, N° 1075. Lima, 6 de octubre de 1928.)