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sábado, 18 de febrero de 2012

Invierno (infierno) islámico

Héctor Béjar

En La lucha por el poder en Siria (IB Tauris Publishers, Londres, 2011), Nikolaos Van Dam, ex embajador de Holanda en Damasco, hace la historia de este régimen.

Musulmanes sunitas son la mayoría pero también hay alawis, drusos, ismailíes, griegos ortodoxos y cristianos. Grupos nacionales distintos: turcos, árabes, persas y kurdos. Diferentes comunidades religiosas, forma tribal de organización, diferentes identidades locales y regionales. Interferencia de Francia, Alemania, Inglaterra y Rusia.

Los colonialistas franceses alentaron las particularidades religiosas para prevenir el nacionalismo árabe. Reclutaron sus Tropas Especiales del Levante entre los alawis, drusos, kurdos y circasianos y despertaron el resentimiento de la mayoría sunita de la que desconfiaban. Con el agravante de que los ricos eran sunitas mientras los alawis eran las comunidades más pobres explotadas por ellos.
El Partido del Renacimiento Árabe Socialista Bath fue fundado en 1940 con base rural dirigida por jóvenes de clase media. Impregnado de las ideas europeas de la época, el Bath propiciaba un islamismo secular y un sistema socialista.

Al declararse la independencia en 1946, Siria era un Estado sin ser una nación. Otra vez fue organizada la fuerza armada teniendo como base las minorías étnicas y religiosas.
En 1963, los bathistas llegaron al poder por un golpe militar, pocos años después de la unificación con el Egipto de Gamal Abdel Nasser.

Entre 1976 y 1983, la Liga Árabe mantuvo una fuerza de intervención en Líbano integrada por veinticinco sirios.

Múltiples asesinatos contra los líderes bathistas alawis fueron cometidos por Hermanos Musulmanes extremistas, que acusaban a los bathistas de infieles. Treinta y dos cadetes de la escuela de artillería de Aleppo fueron asesinados y cincuenta y cuatro heridos por militares sunitas en 1979. En respuesta, quince Hermanos Musulmanes que estaban en prisión fueron ejecutados.
Siria vivió bajo la amenaza de una guerra civil como la de Líbano entre musulmanes ortodoxos y seculares, nacionalistas árabes y alawis. Miles de militantes del Bath fueron armados para prevenir cualquier sublevación.

En junio de 1980 intentaron asesinar al presidente Hafiz Al Asad. Quinientos cincuenta hermanos musulmanes prisioneros fueron asesinados en sus celdas. La reacción fue la formación de un frente de oposición. La ciudad de Hama fue convertida por los fundamentalistas en un fortín. Entre cinco mil y veinticinco mil personas murieron en la recuperación de Hama durante febrero de 1982. Se dijo: mejor un mes de Hama que quince años de guerra civil como en Líbano.
Siria ganó diez años de paz pero quedaron huellas imborrables de sangre. En 1992 Bashar Al Asad sucedió como presidente a Hafiz Al Asad. Los odios han vuelto a estallar manipulados por Occidente.

Aymán al Zawahirí, líder de Al Qaeda, ha llamado al pueblo y los musulmanes a derrocar a Bashar Asad. Los medios israelíes aseguran que los Estados Unidos y sus aliados iniciaron el traslado de tropas y equipo militar al Medio Oriente. Diez mil soldados norteamericanos han llegado a Israel.

Los informes acerca de mercenarios que están en Siria alarmaron al Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia. Los periódicos israelíes, citando fuentes, informaron que unidades de Qatar y fuerzas especiales británicas se encuentran cerca a Homs asesorando a los rebeldes. El libreto de Libia ha empezado a cumplirse.

El periodico chino Zhenmin Zhibao, citando fuentes árabes, informó que Damasco ha pedido ayuda a Teherán. Según el experto orientalista ruso Vladímir Sazhin, el gobierno de Irán, por ser shiíta y enemigo de los sunís, es el único aliado de Siria en la región.

Si el régimen cae, será reemplazado por el fundamentalismo islámico, como sucedió en Túnez, Irak, Libia, Afganistán y está por pasar en Egipto. La primavera árabe es, en realidad, el invierno (infierno) de los regímenes laicos o seculares y la apoteosis de las corrientes más conservadoras del Islam aliadas de facto por el momento con los Estados Unidos. Acabando con los regímenes laicos o seculares en el mundo del Islam en su obsesión por cercar a Rusia, China e Irán, los occidentales están impulsando un retorno a la Edad Media en el mundo árabe.



martes, 3 de mayo de 2011

Daniel Estulin duda de la muerte de Osama




Según Hindustan Times, el Presidente de Pakistan Pervez Musharraf esta "sorprendido" que a Bin Laden le mataron en Abbottabad a 700 metros de la zona de los militares retirados de alto rango, servicios secretos del país, infiltrados de la CIA y según Al Jazeera, una base americana cerca. Y, aún así nos quieren hacer creer que Osama estaba allí.

http://www.hindustantimes.com/Surprised-that-Osama-in-Abbottabad-Musharraf/Article1-692327.aspx

lunes, 21 de marzo de 2011

Dossier con Walter Martínez: 20 de Marzo: Libia









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Comunistas aseguran Obama deshonró Brasil al ordenar atacar Libia

19 de marzo de 2011, 15:43
Brasilia, (Prensa Latina)


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, deshonró a Brasil al hacer una declaración de guerra en el país que aboga por soluciones pacíficas, afirma hoy el portal Vermelho, del Partido Comunista de Brasil (PCdoB).


El editor de Vermelho, José Reinaldo Carvalho, asegura que "el presidente estadounidense ignoró el hecho de que Brasil se abstuvo en la votación de la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que abrió la vía legal para la agresión (contra Libia)".

Sostiene que en actitud que viola las reglas de la hospitalidad, "Obama simplemente deshonró a Brasil al hacer una declaración de guerra en el país que por principio constitucional y tradición aboga por la solución pacífica de los conflictos internacionales".

En declaración a la prensa, junto a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, el mandatario norteamericano dió un ultimátum al gobierno libio y la señal para el ataque, al anunciar que las potencias occidentales estaban listas para la acción militar contra la nación norafricana.

Acto seguido, apunta Carvalho, Francia inició la intervención militar contra Libia, cuando el presidente Nicolás Sarkozy ordenó bombardear aviones y blindados de las fuerzas armadas leales al líder Muamar el Gadafi, así como el desplazamiento de navíos de guerra, incluso el portaviones Charles de Gaulle.

Tras denunciar que Gran Bretaña y Canadá también participan de las operaciones contra Libia, el editor de Vermelho asevera que el inicio de la intervención militar configura una situación nueva.

"En nombre de una causa 'humanitaria', que confunde a muchos ingenuos y sirve para disfrazar el oportunismo político, las potencias imperialistas comienzan una guerra más", denuncia Carvalho.

Pero, exalta, del lado de los pueblos, de las fuerzas progresistas, de izquierda y de los amantes de la paz nunca pueden ni deben faltar argumentos, energía y coraje para condenar tales actos que atentan contra la soberania nacional y la paz mundial, aunque sea una postura aparente y momentáneamente minoritaria.

Al dar la orden de atacar Libia, Obama dió el argumento definitivo para comprender por qué movimientos sociales, sindicatos y partidos de izquierda lo declararon persona non grata en Brasil, subrayó el editor de Vermelho.

ocs/ale

Comunistas franceses cuestionan intervención en Libia

19 de marzo de 2011, 11:51París,
(Prensa Latina)

El Partido Comunista Francés (PCF) cuestionó hoy las verdaderas intenciones de las potencias occidentales al proponer una intervención militar en Libia y advirtió sobre los riesgos de una lógica de guerra.

En un comunicado, la organización política señaló que con la resolución adoptada por la ONU, bajo presiones de Francia y Gran Bretaña, el Consejo de Seguridad asumió un compromiso inscrito en una lógica de guerra que puede tener consecuencias peligrosas.

El PCF se preguntó si lo que se busca realmente es la protección del pueblo del país norafricano y si se valoraron todas las posibilidades de ayuda.

En el texto se deplora la situación reinante en Libia y la muerte de miles de civiles.

Bajo estas graves circunstancias, recuerdan en el escrito el desastre de las guerras en Irak y Afganistán, "que siempre se desencadenaron en nombre de la protección de las poblaciones y de la democracia".

Al respecto la portavoz del partido político Lucha Obrera, Nathalie Arthaud, dijo comprender la alegría de los insurgentes por la decisión de la ONU, pero desestimó la verdadera naturaleza de la ayuda.

Cuando el imperialismo interviene militarmente nunca fue en interés de los pueblos, denunció.

La revocación de un Estado como Francia, que sostiene al líder Muamar el Gadafi hace años, no puede engañar a nadie, apuntó.

Y su apoyo al Consejo de Transición libia, compuesto en parte de antiguos ministros del actual líder, es una broma siniestra, indicó.

Las millares de muertes civiles causadas por la intervención en Irak y Afganistán nos recuerdan que siempre es el pueblo quien da el más pesado tributo de las operaciones militares imperialistas, añadió.

Francia anunció que la zona de exclusión aérea sobre Libia está en marcha y advirtió acerca del manejo de otras acciones militares al cierre de una cumbre extraordinaria celebrada hoy en el Palacio de Eliseo, sede de la presidencia.

ocs/mbz

martes, 22 de febrero de 2011

El plan de la OTAN es ocupar Libia

La Habana, 22 feb (PL) El plan de la OTAN es ocupar Libia, es el título de las más recientes Reflexiones del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro.

Prensa Latina transmite a continuación el texto íntegro:

El plan de la OTAN es ocupar Libia

El petróleo se convirtió en la principal riqueza en manos de las grandes transnacionales yankis; a través de esa fuente de energía dispusieron de un instrumento que acrecentó considerablemente su poder político en el mundo. Fue su principal arma cuando decidieron liquidar fácilmente a la Revolución Cubana tan pronto se promulgaron las primeras leyes justas y soberanas en nuestra Patria: privarla de petróleo.

Sobre esa fuente de energía se desarrolló la civilización actual. Venezuela fue la nación de este hemisferio que mayor precio pagó. Estados Unidos se hizo dueño de los enormes yacimientos con que la naturaleza dotó a ese hermano país.

Al finalizar la última Guerra Mundial comenzó a extraer de los yacimientos de Irán, así como de los de Arabia Saudita, Iraq y los países árabes situados alrededor de ellos, mayores cantidades de petróleo. Estos pasaron a ser los principales suministradores. El consumo mundial se elevó progresivamente a la fabulosa cifra de aproximadamente 80 millones de barriles diarios, incluidos los que se extraen en el territorio de Estados Unidos, a los que ulteriormente se sumaron el gas, la energía hidráulica y la nuclear. Hasta inicios del siglo XX el carbón había sido la fuente fundamental de energía que hizo posible el desarrollo industrial, antes de que se produjeran miles de millones de automóviles y motores consumidores de combustible líquido.

El derroche del petróleo y el gas está asociado a una de las mayores tragedias, no resuelta en absoluto, que sufre la humanidad: el cambio climático.

Cuando nuestra Revolución surgió, Argelia, Libia y Egipto no eran todavía productores de petróleo, y gran parte de las cuantiosas reservas de Arabia Saudita, Iraq, Irán y los Emiratos Árabes Unidos estaban por descubrirse.

En diciembre de 1951, Libia se convierte en el primer país africano en alcanzar su independencia después de la Segunda Guerra Mundial, en la que su territorio fue escenario de importantes combates entre tropas alemanas y del Reino Unido, que dieron fama a los generales Erwin Rommel y Bernard L. Montgomery.

El 95 % de su territorio es totalmente desértico. La tecnología permitió descubrir importantes yacimientos de petróleo ligero de excelente calidad que hoy alcanzan un millón 800 mil barriles diarios y abundantes depósitos de gas natural. Tal riqueza le permitió alcanzar una perspectiva de vida que alcanza casi los 75 años, y el más alto ingreso per cápita de África. Su riguroso desierto está ubicado sobre un enorme lago de agua fósil, equivalente a más de tres veces la superficie de Cuba, lo cual le ha hecho posible construir una amplia red de conductoras de agua dulce que se extiende por todo el país.

Libia, que tenía un millón de habitantes al alcanzar su independencia, cuenta hoy con algo más de 6 millones.

La Revolución Libia tuvo lugar en el mes de septiembre del año 1969. Su principal dirigente fue Muammar al-Gaddafi, militar de origen beduino, quien en su más temprana juventud se inspiró en las ideas del líder egipcio Gamal Abdel Nasser. Sin duda que muchas de sus decisiones están asociadas a los cambios que se produjeron cuando, al igual que en Egipto, una monarquía débil y corrupta fue derrocada en Libia.

Los habitantes de ese país tienen milenarias tradiciones guerreras. Se dice que los antiguos libios formaron parte del ejército de Aníbal cuando estuvo a punto de liquidar a la Antigua Roma con la fuerza que cruzó los Alpes.

Se podrá estar o no de acuerdo con el Gaddafi. El mundo ha sido invadido con todo tipo de noticias, empleando especialmente los medios masivos de información. Habrá que esperar el tiempo necesario para conocer con rigor cuánto hay de verdad o mentira, o una mezcla de hechos de todo tipo que, en medio del caos, se produjeron en Libia. Lo que para mí es absolutamente evidente es que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días.

Los que con pérfidas intenciones inventaron la mentira de que Gaddafi se dirigía a Venezuela, igual que lo hicieron en la tarde de ayer domingo 20 de febrero, recibieron hoy una digna respuesta del Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, cuando expresó textualmente que hacía "votos porque el pueblo libio encuentre, en ejercicio de su soberanía, una solución pacífica a sus dificultades, que preserve la integridad del pueblo y la nación Libia, sin la injerencia del imperialismo".

Por mi parte, no imagino al dirigente libio abandonando el país, eludiendo las responsabilidades que se le imputan, sean o no falsas en parte o en su totalidad.

Una persona honesta estará siempre contra cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo del mundo, y la peor de ellas, en este instante, sería guardar silencio ante el crimen que la OTAN se prepara a cometer contra el pueblo libio.

A la jefatura de esa organización belicista le urge hacerlo. !Hay que denunciarlo!

Fidel Castro Ruz

Febrero 21 de 2011

10 y 14 p.m.

viernes, 4 de febrero de 2011

Cuando las empresas eligen a los déspotas antes que la democracia


Por Amy Goodman

"La gente llevaba un cartel que decía 'Para: Estados Unidos. De: El pueblo egipcio. Dejen de apoyar a Mubarak. ¡Se terminó!'" decía el tweeter de mi valiente colega y productor en jefe de Democracy Now!Sharif Abdel Kouddous, desde las calles de El Cairo.

Más de dos millones de personas se manifestaron el martes en todo Egipto; la mayoría de ellas inundaron la plaza Tahrir de El Cairo. Tahrir, que significa “liberación” en árabe, se convirtió en el epicentro de lo que parece ser una revolución en gran medida pacífica, espontánea y sin líderes en el país más poblado de Medio Oriente. Este increíble levantamiento que desafió el toque de queda militar, fue conducido por los jóvenes, que constituyen la mayor parte de los 80 millones de habitantes del país. Twitter y Facebook y los mensajes de texto de teléfonos celulares ayudaron a esta nueva generación a vincularse y organizarse, a pesar de vivir desde hace tres décadas en una dictadura apoyada por Estados Unidos. En respuesta, el régimen de Mubarak, con la ayuda de empresas estadounidenses y europeas, cortó el acceso a Internet y restringió el servicio de telefonía celular, dejando a Egipto en la oscuridad digital. A pesar de los cortes, como me dijo el activista mediático y profesor de comunicaciones C.W. Anderson con respecto a si lo que estaba ocurriendo en Medio Oriente era una especie de revolución de Twitter: “no es la tecnología, sino la gente la que hace la revolución”.

La gente en las calles exige democracia y autodeterminación. Sharif viajó a Egipto el viernes por la noche, a un terreno incierto. Las odiadas fuerzas de seguridad del Ministerio del Interior y la policía de camisas negras leales al Presidente Hosni Mubarak estaban reprimiendo y matando gente, arrestando periodistas y rompiendo y confiscando cámaras.

El sábado por la mañana, Sharif se dirigió a la plaza Tahrir. A pesar del bloqueo a Internet y los mensajes de texto, Sharif, talentoso periodista y genio de la tecnología, pronto halló la manera de publicar mensajes en Tweeter desde Tahrir: “Qué escena asombrosa: están pasando tres tanques cargados de gente que grita '¡Fuera Hosni Mubarak!'”.

Egipto ha sido el segundo gran receptor de ayuda externa de Estados Unidos durante décadas, después de Israel (sin contar los fondos gastados en las guerras y ocupaciones de Irak y Afganistán). El régimen de Mubarak ha recibido alrededor de 2 mil millones de dólares al año desde que asumió el poder, en su inmensa mayoría para las fuerzas armadas.

¿A dónde fue a parar ese dinero? En general a empresas estadounidenses. Le pedí a William Hartung de la fundación New America Foundation, que explicara esto:

"Es una forma de bienestar empresarial para empresas como Lockheed Martin y General Dynamics, porque el dinero va a Egipto y luego vuelve para aviones F-16, para tanques M-1, para motores de aeronaves, para todo tipo de misiles, para pistolas, latas de gases lacrimógenos de una empresa llamada Combined Systems International, cuyo nombre figura al costado de las latas halladas en las calles de Egipto".

Hartung acaba de publicar un libro, Los profetas de la guerra: Lockheed Martin y la creación del complejo militar industrial. Continuó diciendo: “Lockheed Martin ha encabezado acuerdos de 3.800 millones de dólares en estos últimos diez años; General Dynamics de 2.500 millones para tanques; Boeing de 1.700 millones para misiles y helicópteros y Raytheon para todo tipo de misiles para las fuerzas armadas. Entonces, básicamente este es un elemento fundamental destinado a mantener el régimen, pero gran parte del dinero se recicla. Los contribuyentes podrían simplemente darle el dinero directamente a Lockheed Martin o General Dynamics”.

De manera similar, la “llave general” para bloquear Internet y los teléfonos celulares en Egipto fue activada con la colaboración de las empresas. La empresa Vodafone (el gigante mundial en telefonía celular propietaria del 45 por ciento de las acciones de Verizon Wireless en Estados Unidos) con sede en el Reino Unido, intentó justificarse en un comunicado de prensa: “Nos quedó claro que Vodafone no tenía opciones legales ni prácticas, sino que debía satisfacer las exigencias de las autoridades”.

Narus, una subsidiaria de Boeing Corp., vendió equipamiento a Egipto para permitir “una inspección profunda de paquete” (DPI, por sus siglas en inglés), según Tim Karr del grupo de política de medios Free Press. Karr dijo que la tecnología de Narus “permite a las empresas egipcias de telecomunicaciones ver los mensajes de texto de los teléfonos celulares e identificar el tipo de voces disidentes que existen. También brinda herramientas tecnológicas para ubicar dichas voces geográficamente y rastrearlas”.

Mubarak prometió no presentarse como candidato a la reelección en septiembre. Pero el pueblo de Egipto le exige que se vaya ahora. ¿Cómo duró 30 años? Quizá eso se pueda explicar mejor en relación con una advertencia de un general del ejército de Estados Unidos hace 50 años, el Presidente Dwight D. Eisenhower que dijo “Debemos tratar de evitar que el complejo militar-industrial adquiera influencia injustificada, ya sea buscada o no”.

Ese complejo mortal no solo es un peligro para la democracia a nivel nacional, sino también cuando apoya a déspotas en el extranjero.


Publicado el 3 de febrero de 2011

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps, editado por Gabriela Díaz Cortez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

martes, 18 de enero de 2011

Referéndum en Sudán: El conflicto imperialista ocultado

¿Pasará Sudán de un conflicto interno de gran intensidad a un conflicto bilateral (con dos nuevos estados) de baja intensidad, con la actuación de los países imperialistas?

Anibal Garzón



El país olvidado internacionalmente, Sudán, ha dejado en menos de una década a millares de muertos de la población civil, desparecidos, y refugiados en países vecinos como el Chad. Ayer, domingo 9 de Enero de 2011, después de largas negociaciones, se inició un proceso electoral de Autodeterminación de 4 millones de votantes, que durará hasta el 15 de enero para conocer el resultado del nacimiento o no de un nuevo estado en África (la región del sur de Sudán). Noticias como esta no deben dejar de lado el análisis histórico para conocer de antemano lo que sucedió en un pasado cercano y como se proyecta el próximo futuro.

Conflicto entre norte y sur

Darfur es una región musulmana situada al oeste del Sudán y ha sido, hasta ahora, el escenario de una de las peores crisis humanitarias del siglo XXI. En febrero de 2003 dos grupos rebeldes, el Ejército de liberación del Sudán (SLA) y el Movimiento por la Justícia y la Igualdad (JEM), se levantaron contra el régimen islamista del gobierno de Omar al-Bashir reivindicando el fin de la marginación política y económica del Darfur. La rebelión del JEM y del SLA provocó que el gobierno y las milicias árabes pro-gubernamentales, denominadas Yanyawid, respondieran con una brutal represión y ataques indiscriminados contra la población civil. Este conflicto se ve reforzado por la disputa histórica del control de los recursos naturales de las diferentes comunidades que habitan en la región (tierras, petróleo y agua), y por las diferencias étnicas y religiosas (árabes y musulmanes contra cristianos y animistas) que mantienen los bandos opuestos.

El conflicto sudanés entre las fuerzas del gobierno central, árabes y musulmanes, y las fuerzas rebeldes del sud, cristianos y animistas, ha estado permanentemente en guerra desde su independencia (1953), salvo un período de once años entre 1972 - 1983. En 1956 estalla la primera guerra civil entre el norte y el sur del país. Los rebeldes del sur continuaron levantándose en armas para obtener un cierto grado de autonomía que consiguieron en 1972 con la firma de paz de Addis Abeba. Este acuerdo de paz se derogó en 1983, cuando el entonces presidente Nimeiri decidió debilitar la unidad del sur dividiendo la región en tres partes y privándoles del derecho de controlar sus propios recursos, entre ellos el petróleo.

Las conversaciones de paz no se volvieron a reestablecer hasta el 2002 apoyados por Kenia bajo el auspiciado de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD). En el transcurso de las negociaciones de paz, se han firmado seis protocolos que incluye la celebración de un referéndum de autodeterminación en 2011 para el sur, tras un primer periodo de transición, el reparto de los beneficios del petróleo entre el norte y el sur, y fórmulas para compartir el poder político. Primero se redactó el alto el fuego provisional según el Acuerdo de Entendimiento firmado el 19 de noviembre de 2004 entre las partes, y en el 2005 se firmó el Acuerdo Integral de Paz, como transición final hacia el proceso de paz y la formalidad oficial de la consulta popular sobre la independencia del sur. Las intensas luchas en Darfur desde principios de 2003 y el grave deterioro de la situación humanitaria ha empeñado este extenso proceso de paz que deberá poner fin a la guerra más larga del continente africano.

El conflicto armado del Darfur se caracteriza por la lucha por el control de la región, protagonizada por movimientos revolucionarios, y élites que se disputan el poder. La región incluida en el estado del Darfur lucha para lograr un mayor grado de autonomía. La etnicidad, la identidad comunitaria y la religión también juegan un papel importante. El conflicto es reforzado por la ausencia de un control gubernamental efectivo, el fracaso más grande es el de la incapacidad de proporcionar una seguridad mínima humana para los individuos. Así que podemos decir que la crisis del Darfur es debida a la suma de una multiplicidad de factores tales como: el fracaso de integración en los intentos de creación de Estado-Nación, por las dificultades que ha dejado la descolonización que provocan disputas fronterizas y conflictos por la posesión de las tierras y agua, el conflicto también tiene un carácter religioso pero cabe decir que la mayoría de las disputas religiosas son el resultado de la manipulación ejercida por líderes políticos o religiosos; la ausencia de democracia y la desigual distribución de la tierra, ausencia de participación política y problemas en la distribución del bienestar, búsqueda de la protección de la propia identidad, como punto trascendental lo intereses de los países imperialistas. Al finalizar la Guerra Fría, la URSS abandonó a muchos de sus socios (Etiopía, Angola, Vietnam, Afgaistán...), y Occidente abandonó también a muchos otros aliados en el Tercer Mundo. En el caso del Sudán, las tropas británicas se retiraron cuando el país fue innecesario para sus fines estratégicos. La retirada de estas potencias militares no ha significado volver a la paz, sino entrar en una nueva fase conflictiva, donde los ejércitos de potencias imperialistas pasan el papel a las multinacionales y su financiación a grupos armados locales y paramilitares.

En Sudán, después de la Guerra Fría, el conflicto de base más clasista y de confrontación entre ejército y guerrillas, se transforma en nuevas estrategias: limpieza étnica, exterminio, genocidio contra la población civil. Si en la I Guerra Mundial el 17% de los muertos fueron civiles, en Darfur asciende al 90% de la población civil. Esta guerra civil fue extremadamente pasional y cruel, acompañada de terror, se busca humillar al enemigo, descalificarlo moralmente, destruir señas de identidad, el objetivo ya no es ganar sino exterminar al enemigo. Como dice Tusell " se aterroriza al adversario de una manera inmediata mediante la exposición de cadáveres; después además, se utiliza la imagen del terror ajeno como medio para demostrar la barbarie del adversario, y justificar la exarcebación terapuéutica del propio terror". Después de 15 meses de conflicto, entre 2003 y 2005, se habían desplazado más de un millón de personas de Sudán a países vecinos como El Chad, y se ha cobrado más de ciento ochenta a mil víctimas mortales. Por esto mismo cabe tener en cuenta la extensión de este conflicto a otros países de la zona: Eritrea, Uganda, Etiopía o el Chad, así como el pésimo intervencionismo mediador de la Unión Africana.

La injerencia internacional

El conflicto de Darfur es un capítulo más de la interminable crisis del Sudan, al causar millones de víctimas mortales. La raíz del conflicto se encuentra en las luchas armadas entre el norte árabe-musulmán y el sur negro-cristiano, pero a las complicaciones inherentes a este hecho hay que añadir las que se derivan del juego de intereses en las grandes líneas de fricción internacionales del momento.

Actualmente, cuando parecía que el conflicto norte-sur se encontraba en vías de solución a inicios del siglo XXI, la creciente implicación norte-americana a favor de los rebeldes del sur, ha estallado un nuevo foco de luchas en la región de Darfur, frontera con el Chad. Las negociaciones de paz para el conflicto del Norte y Sur, iniciadas en diciembre de 2003, desembocaron en la firma de una tregua en abril y un protocolo de paz en mayo del mismo año. Sin embargo ninguno de los contendientes respetó los acuerdos firmados que solucionaban, al menos sobre el papel, los grandes puntos de conflicto entre los rebeldes y las autoridades de Jartum: la repartición del poder e influencia territorial, la autonomía para las regiones del sur, la participación de estas regiones en la repartición de la riqueza del país, y la regulación de la aplicación de la sharia o ley islámica por parte del gobierno central. En el proceso de paz entre el norte de Sudán y el sud de sudán, firmado en Kenya con mediadores internacionales, negociaban el gobierno central de Jartum y el SPLA pero no se incluían al JEM y al SLA. Este último hecho hizo que el JEM y el SLA se levantaran contra el gobierno acusándoles de marginar políticamente la región de Darfur.

La crisis de Darfur no es más que otra cara de un conflicto muy complejo, provocado por diferentes y oscuros motivos. Darfur es una región pobre, semidesértica y densamente poblada, por ello la repartición del agua y de las tierras fértiles también se convierte en un factor con potencial conflictivo, al igual que la administración de otros recursos naturales como el petróleo. La región sudanesa del Darfur también reclamó la fracción de recursos que le pertocan y denunció la marginación económica. Ante esta revuelta, el régimen islamista, dirigido desde Jartum por Omar el Bechir, encargó la represión a las milicias Yinjawed, grupos de nómadas árabes famosos por su crueldad. Ahora, sin hacer ningún caso a la presión internacional, Omar El Bechir se negó a desarmarlas, no haciéndose responsable de sus actos. No obstante, Amnistia Internacional denunció la existencia de 16 campos yinjawed, cinco de ellos organizados y mantenidos por el ejército. De esta forma, el gobierno del Sudan violó los compromisos que había adquirido con la firma del Plan de Acción ONU-Sudan, ratificado el mes de agosto pasado de 2004, y bloqueó cualquier iniciativa de paz.

A todos estos problemas internos tiene que sumarse la mala actuación de la comunidad internacional. Pese al crecimiento de la ayuda humanitaria de los últimos años, los Estados Unidos, Francia y China, entre otros, se mostraron mucho más preocupados por defender sus intereses que por el destino de la población civil. El intento de la ONU para establecer sanciones contra los yinjawed y el gobierno que los financiaba se ha encontrado siempre con el bloqueo de Francia, Paquistán, China, Estados Unidos, entre otros.

La existencia de una limpieza étnica en estas regiones del país no es casual. La mayor parte de las poblaciones desplazadas se encuentran en zonas próximas a algunos de los grandes yacimientos petrolíferos del Sudan. En este sentido, los rebeldes se mueven por los mismos impulsos. Según un informe de Human Right Watch, “Sudan, Oil an Human Rights”, las compañías de petróleo violan los derechos humanos o permiten que se violen ya que resultan beneficiarias directas de esa limpieza étnica. Entre otras ilustres petroleras el informe destaca cuatro: la canadiense Talismán, la Nacional China Petroleum, Petronas, y la austriaca OMV. También cabe destacar Total, que gracias a la actividad diplomática de Francia en defensa del Sudan ante las Naciones Unidas, ha conseguido recuperar su influencia en la región, perdida el año 1983.

Pero no son estos los únicos actores internacionales que han tomado partido en esta crisis. China, por ejemplo, necesitada de petróleo e influencia en países productores, ha vendido armas al gobierno del Sudan a cambio de una parte sustancial en el repartimiento de prospecciones. Los Estados Unidos se posicionaron con los rebeldes del sur, muy bien vistos por Bush y sus partidarios, y cada vez más radicales a medida que recibían más soporte de los norteamericanos.

Mientras esas grandes potencias se pelean para recibir el trozo más grande del pastel, la situación en el país empeoró por momentos. Las negociaciones de paz fracasaron varias veces; el plan de la ONU para el Sudan no se puso en marcha, y las amenazas sobre la aplicación de sanciones no fueron efectivas. Entretanto, los yinjawed siguieron actuando con total impunidad, emparados por el gobierno y consentidos por las multinacionales.

Los actores implicados en el conflicto del Darfur se puede clasificar según el criterio territorial siguiente: actores dentro de la región en cuestión y actores que no pertenecen a dicha región pero que están relacionados con el conflicto, es decir, internos y externos.


INTERNOS

1) Población civil: en Darfur, zona regional de Sudán, hay casi 6 millones habitantes, que se dividen a su vez en más de 80 grupos tribales. Su idioma oficial es el árabe, aunque existen 134 lenguas vivas no oficiales. La esperanza de vida gira entorno a los 56 años. En cuanto a la religión, un 70% son musulmanes, un 25% animistas y un 5% cristianos. Y por lo que se refiere a etnia, el 52% son negros; el 39%, árabes; el 6%, beja; y el 2% extranjeros. El papel de esta población ha sido el de víctima de los ataques gubernamentales y de las milicias yanyawid, sobre todo aquella población de etnia afro-negra, pero incluso musulmanes. Se deben considerar un total de 200.000 víctimas mortales y 1 millón de desplazados internos y fuera del país. De toda la población ha surgido movimientos rebeldes como las JEM y el SLA, que se detallan más adelante.

2) Gobierno sudanés (en la capital, Jartum): Actualmente lo preside el islamista Omar Al Bashir miembro del Partido del Congreso Nacional. Gobierna desde 1989, habiendo provocado un golpe de estado para poner fin al gobierno del electo Sadiq Al Madhi. Estableció un régimen militar y su gobierno se caracteriza por la política de islamización, promulgando la Sharia (Ley Musulmana) para todo el territorio. Recibe influencias del Frente Islámico Nacional. Ejerce represión, sobre todo, contra los no-árabes, y da apoyo implícito a la actuación violenta de organizaciones paramilitares como la milicia Yanyawid. Recientemente ha negociado, de forma definitiva –aparentemente- la paz con el sud del país. Le quedó pendiente la situación de la región Darfur donde mantiene ataques mediante su fuerza militar y la de las milicias Yanyawid. Además, está dando largas a tratados que firma con la ONU. Por ejemplo, no está desarmando a las milicias Yanyawid, tal como prometió.

3) Milicias árabes Yanyawid: las forman gente de tribus nómadas locales. Antes se les denominaba Muharilin. Ahora se les llama Yanyawid (que significa jinetes armados). Suelen ir a caballo o camello. Atacan a los poblados dedicados a la agricultura, como los fur, los masalit y los zaghawa. Su objetivo es arabizar la zona de Darfur, expulsando de la misma a los habitantes negros, en una lucha, a su vez, por los escasos recursos naturales (agua, tierra fértil) y valiosos para comercio, como el petróleo. Hacen operaciones de tierra quemada. Roban para enriquecerse.

4) Movimiento/Ejército de Liberación de Sudán (SLM/A): surgen a raíz de los acuerdos de pacificación entre el norte y el sud del país, tratados de paz en los que no se dedicaba parte al conflicto regional de Darfur. Formado por rebeldes de antigua formación soviética y del Frente Nacional Islámico, entre los que predominan jóvenes graduados y gente de los centros urbanos, y liderados por Ahmed Nur, reivindican que se les escuche, que se les tenga en cuenta porque buscan una solución dada su especificidad como región histórica con su propia problemática. Algunas fuentes rebelan que reciben apoyos de material, formación y estrategia por parte del SPLA –más adelante descrito–, con intereses en la solución también de ese conflicto. Quieren la separación de Estado y religión.

5) Movimiento de Justicia e Igualdad (JEM): surgen casi al mismo tiempo que el SLA. Son igual que ellos, gente inexperta pero con voluntad para reivindicar sus demandas y protestar por la marginación que el gobierno practica con las periferias. Khalil Ibrahim es su líder. Esa conjunción de aspiraciones que hay entre SLA y JEM se ve en todo menos en que el JEM no pide la separación entre Estado y religión. Últimamente han sufrido un deterioramiento de la disciplina y han atacado contra civiles.

6) Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA) de John Garang: su papel en este conflicto es de apoyo concreto en la elaboración de la declaración política del SLM/A, además de subministrarles –según algunas fuentes- armas, dotarlos de entrenamiento y transmitirles planes estratégicos.

EXTERNOS

1) Países fronterizos: Chad, Kenya: el Chad es el país fronterizo con Sudán que está recibiendo más refugiados de Darfur, dada su proximidad a esa región. Es uno de los 10 países más pobres del mundo. Está sufriendo una explosión demográfica, ahora acentuada por las ingentes llegadas de refugiados. Hasta el momento ha estado en la mediación del conflicto. Se retiraron por amenazas de las milicias Yanyawid. Kenya es destacable porque ha sido un país que se ha ofrecido para albergar encuentros de paz entre el norte y el sud de país. Ahora parece que vuelve a estar en la mediación para solucionar el conflicto en Darfur.

2) Países con negocios petrolíferos (EEUU, China, Francia, principalmente): en la región hay inversiones petrolíferas de China y Francia. Junto con EEUU, los tres países son miembros del Consejo de Seguridad de la ONU. EEUU tiene un interés especial en posicionarse en contra del gobierno sudanés. Por tanto, defiende cualquier causa que se le oponga, ya que considera al régimen de Jartum “amigo” de los terroristas. La posición interesada de estos países hace que toda resolución de la ONU sea con su beneplácito. Ello supone que el resultado final de la resolución sea mínimo por lo que se refiere a avances de pacificación.

3) Países islámicos que apoyan al gobierno de Jartum: hay que destacar sobretodo a Irán como país que apoya al gobierno de Al Bashir. Ha firmado hasta el momento más de 30 acuerdos económicos con el gobierno de Sudán, ha lanzado empresas, ha formado al ejército y a la inteligencia al servicio gubernamental. Incluso a abastecido de petróleo y de pasdaranes (Guardianes de la Revolución) al gobierno islamista de Al Bashir.

4) Organizaciones Internacionales: UA, ONU, UE, FMI, Banco Mundial, ONG: Hay una intervención en ayuda humanitaria, de vigilancia y de observación. En ese aspecto, la Unión Africana (UA) sí han puesto más énfasis. Las ONG tienen un papel de atención médica y de ayuda humanitaria en general. Hay una falta de mediación por parte del organismo internacional más relevante, la ONU. Sólo ha acordado varias resoluciones que, sin embargo, dejan dudas de cómo se solucionará en su globalidad.

¿Finalizará el conflicto?

El conflicto de Darfur, más allá del planteamiento simple que se ha pretendido vender a la comunidad internacional de una guerra religiosa o étnica sin más, traspasa las fronteras de la religión. En la batalla subyace una crisis de base política y económica.

El origen de los enfrentamientos es la gran desigualdad entre el desarrollo del norte, árabe e islamista, y las comunidades negras del sur, cristianas y animistas. Las fuerzas coloniales británicas alimentaron esta desigualdad. Después lo hicieron los gobiernos de Jartum, que han tratado imponer el modelo de Estado islámico y centralizado en todo el país.

Por todo ello, la raza negra ha sufrido un permanente sometimiento a la población árabe. No obstante, la clave del conflicto es más económica que religiosa. Se centra en la lucha por el control de los recursos naturales. En el norte se concentra la actividad comercial y agrícola, las redes de transporte terrestre y marítimo, mientras que el sur alberga las fértiles tierras de Renk, la zona petrolífera de Bentiu y los yacimientos de níquel y uranio.

Lo que en principio nació como un conflicto étnico pronto adquirió carácter de guerra civil. Los fundamentalistas insistían en transformar el país en un estado islámico. La máxima presión llegó con el dictador Yaafar el Numeiri, que impuso en 1983 la ‘Sharia’ en todo Sudán. La población negra perdió entonces la limitada autonomía que había logrado en 1972 tras la primera guerra civil para ser de nuevo ultrajada y sometida por los árabes del norte. Nació entonces como respuesta la principal organización rebelde, el Ejército de Liberación del Pueblo Sudanés (ELPS), de John Garang. Pero cuando realmente se agravó la situación fue en 1989, tras el golpe de Estado de Omar Hasán al Bashir: se impuso con dureza la ley islámica en todo el país y se erradicó toda libertad.

Éstas son las causas históricas. Vayamos a la situación actual. La población en Darfur se divide en las tribus nómadas árabes ganaderas y las tribus negras agrícolas y sedentarias. En cuanto al conflicto económico, existe una evidente disputa por el control de los recursos naturales de la zona: la tensión ha aumentado a medida que la relación entre disponibilidad de agua y población se ha agravado. Además, el componente religioso, anteriormente apuntado, no es lo principal pero sí es importante: se enfrentan un norte árabe y musulmán contra un sur africano cristiano y animista. En este último conflicto apuntado, el gobierno central de Jartum está negociando con el SPLA (Ejército de Liberación Popular de Sudán) para obtener la paz, sin embargo en el proceso de mediación no tiene en cuenta a todos los actores implicados; el SLA y el JEM también serán marginados esta vez, el gobierno los considera simples grupos revolucionarios; la no inclusión del SLA y del JEM, en la pacificación del norte y el sur del Sudán, agrava aún más la tensión que existe entre la región del Darfur y el gobierno central. A los problemas religiosos y económicos se le suman problemas políticos y administrativos, que tienen que ver con la autonomía de la región y su situación.

Podemos clasificas básicamente en cuatro la casuística del conflicto en la región de Darfur. Así, debemos tener en cuenta: la marginación histórica del sur de Sudán, la demanda de más autonomía para la región, la inclusión en el proceso de paz con el SPLA (Ejército de Liberación Popular de Sudán), y las disputas por el control del poder y los recursos con la participación de multinacionales. Éstas son bases suficientes parar desencadenar un conflicto armado. Encontramos problemas de base económica, religiosa, política y administrativa, principalmente. Analicémoslos en más profundidad.

Según el SLA y el JEM, los tres estados que componen la región de Darfur han sido tradicionalmente ignorados por Jartum. Las políticas económicas dirigidas desde el poder central han beneficiado siempre a las comunidades árabes y han discriminado a las comunidades de origen africano. Esto no ha hecho más que aumentar la pobreza y el subdesarrollo de la región.

El SLA y el JEM también demandan mayor representación en las instituciones de ámbito nacional, debido a su nula participación en estas instancias a pesar de que los tres estados concentran el 25% de la población total del país. Así pues, la distribución administrativa es un acicate más del conflicto. También se demanda mayor autonomía para la región. SLA y JEM exigen la reconstitución de Darfur como un único estado o región. También piden la derogación de algunos administrativos que el Gobierno realizó en 1994 para favorecer a sus aliados políticos y debilitar las estructuras tradicionales de poder. Llevar a cabo todo esto, en base a la posible futura independencia del sur según el resultado del próximo referéndum, sino se elabora con un buen proyecto institucional puede implicar una destrucción total del sistema actual administrativo y un reestablecimiento del poder tradicional entre las tribus de la región, lo cual es complicado administrativamente, ya que todos estos cambios deben partir de una profunda reforma del sistema político. Además, las actuaciones de los actores imperialistas internacionales pueden perjudicar duramente el desarrollo del posible nuevo estado. SLA y JEM también han exigido ser tenidos en cuenta en las negociaciones entre el Gobierno y el SPLA. Los grupos quieren que sus exigencias se tengan en el mismo nivel de consideración que las del SPLA.

Por último, encontramos las disputas por el control del poder y los recursos. Desde hace décadas las diferentes comunidades que habitan la región se han enfrentado por el acceso a la tierra fértil, el agua y a los escasos recursos (debemos tener en cuenta que el Sudán es un país con una franja desértica extensa), así como por su presencia en las instancias políticas regionales y estatales. Sudán cuenta con el petróleo y gas natural como principales recursos económicos, tan solicitados por el mercado internacional. Se estima que las reservas de petróleo están entre los 600 millones y 1,2 billones de barriles y las de gas natural sobre los 3 trillones de pies cúbicos.

Una vez se conozca el resultado del referéndum, posiblemente con la victoria de la independencia de la zona sur, los sucesos pos-electorales serán de primer orden para la marcha de una convivencia pacífica entre los dos nuevos estados. Entre los problemas existentes será el reparto de las reservas petroleras, muchas de las cuales están en zonas fronterizas, o la convivencia de inmigrantes de la zona sur que residen en la zona norte,… pero sobre todo la actuación de los países imperialistas del Consejo de Seguridad de la ONU, como Rusia, China, Francia, Gran Bretaña o los Estados Unidos, que buscaran adentrarse para obtener ganancias extremas en su control político y económico en base a las reservas de petróleo. ¿Pasará Sudán de un conflicto interno de gran intensidad a un conflicto bilateral (con los dos nuevos estados) de baja intensidad? Los siguientes meses nos darán la respuesta, ahora tocar saber si se fundará o no un nuevo estado africano.

Fuente: Kaosenlared

sábado, 7 de agosto de 2010

¿Quién demoniza a Eritrea y por qué?

Estados Unidos trata de marginar a Eritrea. Por ello ha hecho que se aprueben unas sanciones injustas contra este país


Mohamed Hassan


El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha votado a favor de imponer sanciones a Eritrea. Esta decisión descansa en una campaña de mentiras que acusa al país de apoyar militarmente a los rebeldes somalíes. En realidad, el objetivo de las sanciones es reforzar los intereses estratégicos de algunas superpotencias en el Cuerno de África. Mientras que Eritrea paga injustamente el precio de su independencia en el mundo se prevén manifestaciones de apoyo.

Treinta y cuatro minutos es el tiempo que necesitó el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para decidir la suerte de Eritrea. En efecto, el Consejo votó la resolución 1907/2009 que impone sanciones a este pequeño país del Cuerno de África. Pero esta decisión descansa en unas informaciones inventadas y en una campaña de mentiras dirigida principalmente por Estados Unidos, Gran Bretaña y Uganda. Sólo China se abstuvo y Libia votó en contra.

A Eritrea se le reprocha proporcionar armas y munición a grupos armados en Somalia, y mantener relaciones conflictivas con sus vecinos de Etiopía y Djibuti. Es evidente que los miembros del Consejo que votaron a favor de la aplicación de sanciones no conocen ni la historia de Eritrea ni la situación de Somalia. Sin embargo, el gobierno de Asmara no ha dejado de repetir a Naciones Unidas que no proporciona armas a los grupos somalíes. No sólo no posee los medios de hacer sino que además propuso unas pistas de solución para resolver la crisis somalí: abrir a todos los actores del país el diálogo para la reconciliación, sin injerencia de, por ejemplo, potencias extranjeras.

Naciones Unidas no tuvo en cuenta estas propuestas y acusa a Eritrea. Sin embargo, este país no es quien ha creado el problema somalí, tampoco quien lo ha invadido ni quien ha violado el embargo de armas impuesto en 1992. Entonces, ¿quiénes son los verdaderos responsables (1)? Quienes dirigen hoy el barco del Consejo de Seguridad.

En efecto, el Cuerno de África es una región estratégica para Washington, que trata de instalar ahí una base militar. ¿Con que objetivo? Controlar Oriente Medio y el acceso africano al océano Índico. Se ha ganado a Etiopía y a Djibouti para la causa de Estados Unidos. En Somalia no hay gobierno desde hace veinte años y el país está sumido en el caos. Cuando el movimiento de los Tribunales Islámicos consiguió devolver la paz al país en 2006, el ejercito etíope apoyado por Washington invadió Mogadiscio. Desde entonces la situación no ha dejado de deteriorarse. Queda Eritrea, que resiste a las políticas imperialistas llevando una política independiente.

Precisamente por eso se la ataca hoy. El gobierno de Asmara ha hecho cuanto ha podido con los pocos medios que tiene para proteger a su pueblo de los saqueos y continuos abusos de las potencias coloniales. La economía del país se basa esencialmente en una agricultura en pleno desarrollo, el gobierno apuesta mucho por elevar el nivel educativo y la red de infraestructuras está relativamente desarrollada. El país dispone además de importantes recursos en oro, cobre, gas y petróleo todavía sin explotar. Estas materias primas atraen el apetito de las potencias neo-coloniales. Pero Eritrea elabora su propio modelo de desarrollo y desea disponer de sus riquezas a su manera.

También en el plano diplomático Asmara desea devolver la paz al Cuerno de África invitando a todos los actores de la zona a dialogar sin interferencia de las potencias extranjeras. Evidentemente, esta visión de la política no coincide con los intereses estadounidenses. En efecto, Washington teme perder totalmente el control del Cuerno de África. En primer lugar, porque no logra imponer el gobierno que desea en Somalia. A continuación, porque el actual régimen etíope, fiel a Estados Unidos, cada vez es más cuestionado dentro de sus fronteras y podría perder las próximas elecciones. Por último, porque el modelo eritreo, que se basa en una política independiente de las potencias extranjeras, podría tener imitadores en la zona.

Por consiguiente, Estados Unidos trata de marginar a Eritrea. Por ello ha hecho que se aprueben unas sanciones injustas contra este país. Pero los miembros del Consejo de Seguridad deben evaluar todos los hechos y las pruebas presentadas para encontrar una solución pacífica a los problemas del Cuerno de África. Se han previsto manifestaciones en Europa, Estados Unidos y Australia para pedir al Consejo de Seguridad que revise su decisión (2). Los países de África necesitan paz, no traficantes de armas, invasiones o sanciones.

Notas

1. Véase el capítulo de nuestra serie “Comprender el mundo musulmán”: “Cómo mantienen a Somalia en el caos las potencias coloniales”

2. Para más información véase http://eritrean-smart.org/node/26

Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos.




Eritrea, un socialismo desconocido de África




En una entrevista Mohamed Hassan, experto en geopolítica y uno de los mejores especialistas del mundo árabe y musulmán, descubre una realidad ignorada incluso en medios alternativos.


Algunas de sus afirmaciones. 1

Eritrea está en el Cuerno de África, región de guerras, hambre, pobreza y neocolonialismo. Su gobierno ha hecho una revolución que recuerda a Cuba y también sufre el ataque de Estados Unidos y sus aliados.

Su proyecto político para la región es poner término pacífico a los múltiples conflictos entre vecinos sin interferencias foráneas y desarrollarse juntos aprovechando sus riquezas naturales.

Eritrea ha debido luchar sola contra Etiopía que, con el apoyo de Europa, Israel, la URSS, Estados Unidos, ha intentado anexarla y destruir su sistema político.

Es un país con rasgos particulares herencia del colonialismo italiano que instaló industrias, desarrolló la agricultura y permitió la formación de una clase obrera, sindicatos, periódicos, organizaciones nacionalistas.

En la década de 1970 se formó el Frente de Liberación del Pueblo Eritreo (FLPE) de inspiración marxista que en medio de la lucha contra los ocupantes etíopes inició una verdadera revolución, emancipación de la mujer, organización de consejos democráticos en las ciudades, reforma agraria, educación, con lo que logró movilizar al pueblo y vencer a fuerzas materialmente muy superiores.

En 1982 pudo derrotar pese a grandes pérdidas a una junta militar etíope apoyada por la URSS que contaba con 1000 tanques, 1500 transportes blindados, 90 aviones de caza y helicópteros de combate y unos 150 mil hombres.

En 1993 asumió el poder el FLPE que ha establecido un modelo de desarrollo de cinco pilares.

La seguridad alimentaria, fundamentada en la agricultura pluvial y la economía de plantaciones, la reforma agraria que entregó a cada agricultor su propio terreno, un sistema mecanizado y estaciones de tractores del estado para los campesinos, que tienen tiempo de aprender a leer y medios para formarse en otros oficios.

El acceso al agua potable, que evita enfermedades y muertes endémicas en África.

La sanidad, gratuita, con una red competente de clínicas diseminadas por todo el país y conectadas a hospitales.

La educación, una prioridad del estado que quiere desarrollar sus recursos humanos para tener personal competente propio con que explotar sus materias primas.

Los expatriados, el último pilar, son los eritreos que envían dinero a sus familiares desde el extranjero y de paso pagan un porcentaje al gobierno, lo que constituye una fuente considerable de ingresos.

La política del FLPE se ha hecho fuerte respetando la igualdad para las etnias y confesiones, lo opuesto a lo común en África, donde etnias y religiones se matan entre sí. En el país hay cristianos y musulmanes y al menos nueve etnias diferentes La conducta de los dirigentes eritreos ha sido animar a cada etnia a valorar sus tradiciones y a compartirlas.

El presidente Isaias Afwerki, cuyo tren de vida es modesto, gobierna sin elecciones desde 1993. No hay oposición política y existe un solo partido. La democracia de múltiples partidos en el continente no funciona, crea divisiones y permite que las potencias neocoloniales cada cuatro o cinco años hagan triunfar a sus candidatos financiándolos.
La democracia de partidos donde el poder lo tienen los ricos, que no son elegidos, es un modelo y el sistema de partido único es otro modelo, según sus especificidades cada país debe resolver cuál le conviene.

“Eritrea es una democracia popular en la que las personas tienen acceso a la sanidad, no arriesgan la vida al beber un vaso de agua, tienen trabajo, comida, electricidad… Prefiero vivir en un país así antes que en una llamada democracia como Congo o Etiopía. Y si a pesar de todo se considera a Eritrea una dictadura, prefiero vivir sobre una dictadura así…”, dice Hassan.

En lo religioso Eritrea reconoce a la Iglesia ortodoxa, católica, evangélica luterana y el Islam. Para practicar otra religión, como protección de las que sirven intereses políticos extranjeros, se debe presentar un expediente donde se declare su forma de financiamiento externo. Es el caso principalmente de la religión protestante y de la corriente pentecostalista, relacionada con la extrema derecha estadounidense, que promueve el éxito material exacerbando el individualismo. Sus misioneros disponen de mucho dinero para convertir pobres, en cierto modo comprándolos.

Eritrea prohibió los medios privados de información porque en África se necesita un capital muy grande para crear uno y es imposible competir con los occidentales que por lo tanto son hegemónicos. Se ha encarcelado periodistas por estar al servicio de las potencias imperialistas y manipular la opinión pública para desestabilizar al gobierno. Como en Cuba y Venezuela el pago lo hacen servicios secretos extranjeros.

Los sistemas políticos en La Habana y Asmara son muy parecidos. También Isaias Afwerki y Fidel Castro. Ambos han luchado por liberar a sus países antes de presidirlos, lanzaron la revolución social a favor del pueblo y tanto Eritrea como Cuba son bastiones contra el imperialismo, lo que les acarrea las iras de Estados Unidos.

El Cuerno de África es una región estratégica para Washington, que trata de instalar ahí una base militar para controlar Oriente Medio y el acceso africano al océano Índico. El imperio ya se ha ganado a Etiopía y Djibouti. Su objetivo ahora es Eritrea y consiguió que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la condenara acusándola falsamente de armar grupos rebeldes somalíes.

África nunca se ha liberado del colonialismo. Occidente, por medio de la Organización Mundial de Comercio, impone unas reglas que permiten a sus multinacionales saquear las riquezas africanas.

La voluntad de Eritrea es liberarse de las potencias extranjeras. La economía del país se basa esencialmente en una agricultura en pleno desarrollo, la red de infraestructuras está relativamente desarrollada, se dispone de importantes recursos en oro, cobre, gas y petróleo todavía sin explotar. Desea disponer de esas riquezas a su manera. Elabora un modelo de desarrollo propio que está disponible para inspirar a otros gobiernos de una África que posee enormes riquezas.

No necesitamos a Occidente para desarrollarnos, es el lema eritreo.


1 Ver Entrevista a Mohamed Hassan “Todo lo que usted no debería saber sobre Eritrea (3/3)”,
Grégoire Lalieu & Michel Collon, Michelcollon.info http://www.rebelion.org/noticia.php?id=109759

sábado, 24 de julio de 2010

Documentos revelan que EEUU y Colombia planean ataque contra Venezuela

Por Eva Golinger


La expansión militarista de Estados Unidos en la región y su estrategia de movilidad global están en proceso de ejecución contra Venezuela. La misiva que reveló el Presidente Chávez confirma los planes contenidos en documentos del Pentágono del 2009



Caracas, 24 de julio 2010 – El Presidente Hugo Chávez denunció este sábado que Estados Unidos planea atacar a Venezuela y derrocar su gobierno. Durante la celebración del natalicio del Libertador Simón Bolívar, Chávez leyo de una misiva secreta que había recibido de una fuente no revelada desde los Estados Unidos.


“Viejo amigo, hace años no le veo, como te comenté, lee los tres últimos que te envié, la idea sigue siendo la generación del conflicto por el lado occidental”, leyó Chávez del texto confidencial.


“Los últimos acontecimientos confirman todos, o casi todos, lo que éstos discutieron en parte por aquí y otras informaciones que me han llegado desde arriba”, continuó la carta.


“La fase de preparación de la comunidad internacional, con ayuda de Colombia, está en plena ejecución”, manifestó el texto, haciendo referencia a la sesión extraordinaria en la Organización de Estados Americanos (OEA) el jueves pasado, durante la cual el gobierno de Colombia acusó a Venezuela de apoyar “terroristas” y dar refugio a “campamentos terroristas” en territorio venezolano. El gobierno colombiano dio un “ultimatum” de “30 días” a Venezuela para permitir una “intervención internacional”. El Departamento de Estado también apoyó la posición de Colombia e instó a Venezuela que “debe responder frente a esta información ‘comprabada y confirmada’”.


La misiva continuó con más detalles, “Te mandé a decir que tienen fecha límite los eventos el 26, pero por alguna razón están adelantando movimientos que eran para ejecutarse después”.


“En los Estados Unidos se acelera la fase de ejecución con una fuerza de contención hasta Costa Rica con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico”.


El primero de julio pasado, el gobierno de Costa Rica autorizó la entrada de 46 buques de guerra y 7 mil marines estadounidenses en su territorio.


El verdadero objetivo de esta movilización militar, destacó el documento, es para “apoyar operaciones militares” contra Venezuela.


ASESINATO Y DERROCAMIENTO


“Hay un acuerdo entre Colombia y Estados Unidos con dos objetivos: uno es Mauricio y el otro es el gobierno”, reveló el texto secreto. El Presidente Chávez explicó que “Mauricio” es el seudónimo utilizado en estas comunicaciones.


“La operación militar va”, alertó el texto, y la realizarán “los del norte, pero no quieren entrar directamente a Caracas”.


“Están cazando a ‘Mauricio’ fuera de Caracas, es muy importante, te lo repito es muy importante”.


El Presidente Chávez reveló que había recibido comunicaciones de la misma fuente en ocasiones anteriores alertándolo sobre amenazas peligrosas. Recibió una carta de la fuente días antes de la captura de más de cien paramilitares colombianos en las afueras de Caracas, que eran parte de un plan de asesinato contra el jefe de estado venezolano. Otra comunicación le llegó en las semanas antes del golpe de Estado de abril 2002. “La carta habló de francotiradores y el golpe”, explicó Chávez, “y tenía razón, la información fue veraz, pero no fuimos capaces de actuar a tiempo para prevenir la situación”.


EXPANISIÓN MILITAR DE EEUU


Esta última revelación llega justo después de la decisión de romper relaciones con Colombia, tomada por el Presidente Chávez luego del “show” de Colombia en la OEA.

“Uribe es capaz de cualquier cosa”, alertó Chávez, anunciando que el país está en máxima alerta y las fronteras serán reforzadas.


En octubre 2009, Colombia y Estados Unidos firmaron un polémico acuerdo militar que autorizó a Washington la ocupación de siete bases militares y el uso del territorio completo para ejecutar sus misiones militares. Una de las bases señaladas en el acuerdo, Palanquero, fue citada en un documento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos de mayo 2009, como necesaria para “conducir operaciones militares de amplio espectro” por todo el continente y para combatir “la amenaza de gobiernos anti-estadounidenses” en la región.


Palanquero también fue considerada una pieza crítica para la estrategia de movilidad global del Pentágono, como fue destacado en el Libro Blanco: Estrategia de Movilidad Global del Comando de Movilidad Aéreo, publicado en febrero 2009. “El Comando Sur ha identificado a Palanquero, Colombia (Base Germán Olano SKPQ), como un lugar de cooperación en seguridad (CSL por sus siglas en inglés). Desde este lugar, casi la mitad del continente puede ser alcanzado por un C-17 sin tener que reabastecer”.


El presupuesto de 2010 del Pentágonoincluyó una solicitud de 46 millones de dólares para mejorar la instalación en Palanquero, para apoyar la “Estrategia de Postura de Teatro” del Comando Combatiente, y “dar una oportunidad única para operaciones de amplio espectro en una sub-región crítica de nuestro hemisferio donde la seguridad y estabilidad está bajo la constante amenaza de insurgencias terroristas, gobiernos anti-estadounidenses, la pobreza endemica y las frecuentes desastres naturales”.


El documento de la Fuerza Aérea de mayo 2009 además reveló que Palanquero sería utilizado para “incrementar nuestra capacidad de conducir operaciones de Inteligencia, Reconocimiento y Espionaje (ISR por sus siglas en inglés), mejorar el alcance global…y aumentar la capacidad de guerra expedita”.


En febrero 2010, la Dirección Nacional de Inteligencia de Estados Unidos clasificó a Venezuela y el Presidente Chávez como “Líder Anti-estadounidense” en la región, en su informe anual de amenazas.


Estados Unidos también mantiene dos bases de operaciones de avanzada en Aruba y Curazao, apenás kilómetros de la costa venezolana. Durante los últimos meses, el gobierno venezolano ha denunciado la intromisión no autorizada de varios aviones no tripulados (drones) y otros aeronaves extranjeros en territorio venezolano.


Al mismo tiempo, documentos oficiales de Estados Unidos recientemente desclasificados revelan entre $40 a $50 millones de dólares en financiamiento a grupos y medios anti-Chávez, para alimentar el conflicto dentro del país, ejecutar acciones de desestabilización y subversión interna, y promover matrices de opinión a nivel internacional para justificar una agresión contra Venezuela.


Estas últimas revelaciones evidencian que están preparando un conflicto serio, peligroso y no justificado contra Venezuela; un país con una democracia vibrante y las más grandes reservas petroleras del mundo.


[Ver los documentos militares de Estados Unidos aquí:

7/24/10 5:50 PM
® Centro de Alerta para la Defensa de los Pueblos 2009.

domingo, 2 de mayo de 2010

"La Ciudadanía": otra ficción del arsenal ideológico y político de la burguesía *

Galo Oswaldo Palacios J.




"...Cuando recrudece la movilización y la lucha de los pueblos por sus
reivindicaciones y conquistas sociales y políticas, en la búsqueda de cambios
sustanciales en la vida de la sociedad; cuando se ensancha y dinamiza la
tendencia democrática, progresista y de izquierda protagonizada por los
trabajadores, los indígenas, la juventud, las mujeres y los pueblos, ahí es
donde se intenta implantar estas visiones ficticias y perversas respecto de que
la sociedad actual debe erigirse 'sobre el concepto de la ciudadanía'... "




Durante la historia del régimen capitalista, la burguesía -como clase dominante— ha elaborado, difundido y con­sagrado una serie de ideas, concepciones e instituciones que le han dado los "motivos" para legitimar el poderío eco­nómico político de los capitalistas y de los monopolios; estas elaboraciones tienen la función de presentar al sistema burgués, como "justo", "libertario" y "civilizado" ante los traba­jadores, los pueblos y toda la sociedad.


Desde las proclamas de "Libertad, Igualdad y Fraternidad" que exhibiera la revolución burguesa en Francia de 1789 y un poco antes, a través de las obras de diversos pensadores euro­peos como los "laicos", los "antimonárquicos" y los "enciclo­pedistas" franceses, particularmente, se pueden encontrar los fundamentos de estas ideas y concepciones legitimadoras del dominio burgués —que jugaron a la época de su aparecimiento un carácter progresivo, incluso revolucionario— para oponerse al dominio monárquico, feudal y tiránico, que se expresaba en la autoridad absoluta del rey y de los señoríos de los terratenientes. Pero conforme se fue asentando y consolidando el ré­gimen dominante de los burgueses, afianzando el capitalismo como sistema económico, social y político, esas concepciones sólo sirvieron para afirmar el capital, el dominio del Estado republicano, las nuevas relaciones de clase.


La burguesía ha tratado siempre de presentar sus propues­tas como provenientes de los "principios eternos" del derecho natural, de modo que la ideología y la política burguesas, desde un inicio, se cubren de un ropaje supuestamente "avanzado" y al parecer, científico; proclaman sus ideas y concepciones como "naturales", que se justifican por el carácter propio de la exis­tencia humana.


La propiedad privada, por ejemplo, ha sido mostrada como producto de los grandes esfuerzos y la perseverancia, de la hon­radez, de la iniciativa creadora y de la capacidad de los posee­dores, de los dueños de la misma en este sistema capitalista y en los anteriores, en donde han habido propietarios; para nada, ni en el análisis económico, ni en las visiones políticas, como tampoco en la historia, se ha reconocido el papel de las masas trabajadoras en la generación de la riqueza, en la sustentación que le han dado con su trabajo a los sistemas de dominación.


Debido al "esfuerzo honrado" de los grandes capitalistas, se ha sostenido y sostiene que es enteramente legítima la defensa y la preservación de la propiedad privada con todo el "peso de la ley", poniendo como el guardián de la misma al propio Es­tado, al poder político y para garantizar la defensa de los pa­trimonios, entra en la escena la llamada "fuerza pública", militar y policial, quien jugará el papel dirimente en las confrontaciones sociales, a favor de los propietarios contra los tra­bajadores y los pueblos, usando la violencia propia del sistema, recurriendo a las armas...


Del mismo modo, el sistema sostiene y defiende como un axioma o argumento que no requiere demostración, de que "todos los hombres y mujeres somos iguales ante la ley" y que también "la libertad individual es la que disfrutamos todos los seres humanos en el régimen capitalista, que se asienta (supuestamente, Nota del autor -NdA) en la racionalidad y la justicia".


Según esas mismas concepciones del arsenal de la burguesía, de sus sostenedores y apologistas, se sustenta la visión de la existencia del "ciudadano" con derechos inembargables e irrenunciables; los "derechos de ciudadanía" y su custodia, como la "base de una democracia no formalista y acorde con los principios de la tradición liberal occidental", etc. (Danilo Zolo: "La ciudadanía en la era postcomunista" Università di Firenze. La Política. Pág117. Ed. Paidos Barcelona 2002)...


El derecho burgués y su legalidad, los fundamentos de la sociedad capitalista, tienen como un principio, que el Estado no es sino la expresión jurídica y representativa de todos los miembros de la sociedad; últimamente, en nuestro país se dice reiteradamente en la propaganda oficial que el Estado incluso es "de los ciudadanos" y que juega el papel de "amortiguador" o "mediador" en los conflictos o controversias de las personas (dígase mejor, de las clases sociales antagónicas que existen en el seno de la sociedad capitalista, principalmente de la burguesía, frente al proletariado y a las demás clases trabajadoras).


"La idea de ciudadanía parece ser capaz de llenar el vacío teórico y político —la melancolía democrática— que varios autores veían como la penosa consecuencia de la caída de la utopía comunista..." (obra citada).


Es decir, que para los autores burgueses, para ciertos partidos políticos y gobiernos, como el de Correa, a partir de la sus­tentación de la "ciudadanía", se está hablando de la igualdad social, de un sistema político democrático sin formalismos; en suma, de la superación de las diferencias de clases, de la injusticia y la discriminación, dentro de las propias fronteras del capitalismo, con arreglo a determinadas reformas económicas, políticas, legales, principios constitucionales, etc. que sin al­terar la esencia del sistema económico, social, sirvan para engañar a las masas trabajadoras, adormecer su conciencia proclamando incluso la "revolución ciudadana", para eliminar -supuestamente— las aspiraciones de cambio, reemplazando la revolución social con las reformas.


Vale al respecto recordar lo que se decía, que con la venida del capitalismo, según sus defensores: "la superstición, la injusticia, el privilegio y la opresión serían desplazados por la verdad eterna, por la eterna justicia, por la igualdad basada en la naturaleza y por los derechos inalienables del hombre como ciudadano (...). Hoy sabemos que aquel Reino de la Razón no era más que el Reino de la burguesía idealizado; que la "jus­ticia eterna", encontró su realización en los tribunales de la burguesía; que la igualdad desembocó en la igualdad burguesa ante la ley; que como uno de los derechos más esenciales del hombre, se proclamó la propiedad burguesa". (F.Engels "Anti Dühring" pág. 30. Edic. Pueblos Unidos. Uruguay)



¿Quiénes sustentan y a quiénes sirve el concepto de la ciudadanía?


El tema de la "Ciudadanía" ha vuelto a colocarse en la palestra como "el debate contemporáneo", que sirve de sustento para muchos autores burgueses, filósofos y sociólogos, políticos y publicistas, tanto neoliberales, como socialdemócratas, reformistas y revisionistas, que han vuelto a agitarlo desde sus respectivas trincheras, considerándolo como "una verdadera explosión" (...) ya que "el concepto de ciudadanía está íntimamente ligado, a la idea de derechos individuales y la noción de vínculo con una comunidad particular" (Kymlicka - Norman. Uni­versidad de Ottawa "El retorno del ciudadano", Cuadernos del CLAEH. Montevideo 1998).


Estos enunciados aparecen como propuestas actuales, renovadas, acorde con los cambios y los tiempos, reivindicativas de los derechos humanos y las libertades públicas, planteando como el "papel de la sociedad civil" y "de los ciudadanos", su participación en las decisiones trascendentales de los Estados y gobiernos. Pero dichas propuestas se quedan en ello, porque el carácter mismo de la sociedad capitalista, ahora sumida en la globalización y el neoliberalismo, ha tornado más opresiva y excluyente el carácter de esa sociedad.


Quienes despliegan estas tesis y propuestas novedosas, van desde los organismos internacionales como la ONU, el Banco Mundial, la UNESCO, etc. Estos personajes se recubren de todo un léxico "civilizado", "racional" y lleno de adjetivos supues­tamente avanzados sobre "democracia", "derecho humanita­rio", erradicación de la "exclusión", "combate a la pobreza", etc. para llevar adelante sus políticas que favorecen a los círculos del capital financiero y los monopolios; para engañar a la gente y legitimar sus designios imperialistas.


Casi todos los gobiernos de los países capitalistas desarro­llados, los parlamentos de los países ricos y sus agencias, di­funden estas concepciones y sin duda, hallan bastante eco en los políticos y gobernantes de los países atrasados, dependientes, fundaciones y ONG 's en la actualidad, que van de la mano de las corrientes del pensamiento político burgués en Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Italia, etc.


"El pensamiento conservador y neoconservador de nuestro tiempo, vuelve anacrónicamente al liberalismo clásico, ha­ciendo tabla rasa de las experiencias políticas y sociales de los últimos dos siglos, para forjar un sistema político elitista y excluyente que, en el discurso promete la "profundización de la democracia", pero que, en la realidad, establece miseria, explotación y marginación para la gran mayoría de los seres humanos. (Orietta Caponi, Venezuela. "La construcción de una democracia no liberal". 2005).


Es decir, que sin bien el neoliberalismo, cuya preocupación central es el mercado, la salvaguarda y la ampliación de la propiedad privada, la voracidad por las ganancias y el culto del individualismo, no deja de blandir a través de sus principales voceros —como Obama, Berlusconi o Sarkozy— la defensa de la "democracia", de los "derechos de los ciudadanos", de los "de­rechos individuales" y "civiles", por supuesto teniendo en cuenta que la base de toda esa institucionalidad tiene su punto de partida en el derecho de propiedad de los capitalistas y de los monopolios.


Dicho discurso del imperialismo y sus voceros, encierra un proyecto político propio, que es la legitimación de sus designios opresores y dominadores, orquestados en una maquinación perversa que tiene el propósito de generar una pantalla virtual o una vitrina en la que se proyecten esos paradigmas supuestamente humanitarios, democráticos, reducidos a esquemas formales, para justificar la política de agresión y de guerra librada en contra de la humanidad por las potencias imperialistas, acaudilladas por el régimen estadounidense.


En el escenario real, mientras se habla del "derecho de ciudadanía" como el pilar en que se asienta el sistema político de la "democracia liberal", "igualitaria" y justa", en los propios países imperialistas y en las distintas regiones del mundo se sostienen o redoblan las condiciones materiales para el be­neficio de los monopolios; se fomenta la dispersión social, la xenofobia y el racismo, el indiferentismo, el hedonismo, el predominio de élites gobernantes corruptas, la exclusión y marginación de las personas, grupos sociales, regiones o paí­ses más pobres, al tiempo que las políticas del Estado apuntan al recrudecimiento de la represión y el carácter policial del mismo.


Para justificar todas esas desigualdades e injusticias, se amplifican las proclamas de "libertad", "democracia", "justicia" e "igualdad" con las que quieren encubrirse quienes representan exactamente la negación absoluta de dichos principios.


Toda la historia de anexiones, guerras de conquista, crímenes, intervención y escalada genocida del imperialismo se lo ha hecho para "defender", "salvaguardar" y "propagar" la democracia de los ciudadanos del mundo, los famosos principios de "libertad", "derechos humanos" y la "paz mundial".


Ello muestra que la "democracia" y todas las demás concepciones sobre el "Estado" o la "ciudadanía" jamás deben entenderse —y menos para los trabajadores, los pueblos y los revolucionarios— como entidades que se hallan al margen de las condiciones históricas concretas y al mismo tiempo, que res­ponden a los intereses de una clase u otra.


V.I. Lenin, el gran dirigente de la Revolución Socialista de Octubre en Rusia, decía que uno de los problemas sobre los cuales los ideólogos y dentistas sociales de la burguesía, los filósofos y sociólogos de las clases dominantes han echado más sombra y lodo para embrollarlo, era la cuestión de la naturaleza y las funciones del Estado, ello porque toca los intereses vitales de las clases. Y afirmaba con precisión:


"El Estado es una organización especial de la fuerza, es una organización de la
violencia para la represión de una clase cualquiera (...) Las clases
explotadoras necesitan la dominación po­lítica para mantener la explotación,
es decir en interés egoísta de una minoría insignificante contra la mayoría
inmensa del pueblo. Las clases explotadas necesitan la dominación política para
destruir completamente toda explotación, es decir, en in­terés de la mayoría
inmensa del pueblo contra la minoría insignificante (los terratenientes y
capitalistas). (V.I. Lenin "El Estado y la Revolución" Moscú
1976.)



La cuestión de la Ciudadanía en el escenario actual



La "teoría de la ciudadanía" —como decimos— ha sido nue­vamente lanzada a la palestra como principal propuesta de los sectores de la burguesía en la versión socialdemócrata y reformista; ciertas formaciones revisionistas, recicladas a las nuevas condiciones que se viven actualmente también "han tomado partido" con las supuestas concepciones renovadoras que ofrece la "ciudadanía"; en otras latitudes, es la enseña de sec­tores de la pequeña burguesía.


En el caso de los círculos políticos y académicos de Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Canadá, la exposición más influyente y difundida que se presenta en la actualidad es la concepción de ciudadanía, planteada desde 1949 por el sociólogo británico Thomas Humphrey Marshall (1893 — 1981), principalmente en su obra "Ciudadanía y Clase Social". Esos conceptos han sido también desarrollados por otros sociólogos como Anthony Giddens (sociólogo inglés 1938, autor de la "Tercera Vía" y del intento de renovar a la social-democracia) J. M. Barbalety David Held.


Según T. H. Marshall, la ciudadanía "consiste esencialmente en asegurar que cada cual sea tratado como un miembro pleno de una sociedad de iguales. La manera de asegurar este tipo de pertenencia consiste en otorgar a los individuos un número cre­ciente de derechos de ciudadanía". Estos derechos —según Marshall— comprenden los derechos civiles, políticos y sociales y que aparecen, en los siglos XVIII, XIX y XX, respectivamente. (T.H. Marshall: Ciudadanía y Clase Social 1965). Los derechos so­ciales son, por ejemplo, la educación pública, la asistencia de salud, los seguros de desempleo y las pensiones jubilares.


Para que la "ciudadanía" pueda afirmarse —según esos con­ceptos— hay que entender que los derechos civiles parten de considerar una derivación directa de la libertad individual pues lo que "el Estado necesita de la ciudadanía no se puede obte­ner mediante la coerción sino solamente por medio de la cooperación y el autocontrol en el ejercicio del poder privado".


"El concepto y la realidad de la ciudadanía son dos de las fuerzas motrices de la era moderna. La reforma política en cada uno de estos dominios puede modificar los aspectos más negativos de la desigualdad económica y puede por consiguiente, hacer que el sistema capitalista moderno sea más ecuánime y justo, sin recurrir a la acción revolucionaria" (T.H. Marshall, obra citada).


"(...) las desigualdades de clase derivadas del sistema de mercado capitalista se pueden moderar en cierta medida, los excesos de las desigualdades se pueden mitigar por medio de desarrollo exitoso de los derechos de la ciudadanía democrática. La ciudadanía puede remodelar el sistema de clases" (obra citada)


Quienes se adhieren, difunden y exhiben actualmente estas propuestas ideológicas y políticas, se reputan así mismos de una visión más humanista y avanzada en diversos sectores de opinión, levantándose como una supuesta alternativa frente a las rígidas y reaccionarias posiciones neoliberales, que han eliminado, reducido o desnaturalizado los derechos humanos, sindicales, de la mujer, de los pueblos originarios, las etnias indígenas, al mismo tiempo que las libertades pú­blicas, en general.


Sin embargo, conviene tener en cuenta una serie de elementos esenciales para el debate y esclarecimiento de estas cuestiones —efectivamente actuales— en el momento que vivimos en el Ecuador y América Latina.


Se plantean estas tesis como supuestamente "nuevas", y se habla de "la ciudadanía" como el símil de la igualdad, aunque ninguno esos autores explica de qué modo se puede lograr esa igualdad, en una sociedad capitalista actual, en donde se desbordan los intereses mezquinos de los poderosos, las acciones agresivas de los monopolios en la "salvaje" competencia y todas las medidas políticas, económicas de los gobiernos que representan y defienden esos intereses.


De este modo, al proclamarse la ciudadanía y la vigencia de los derechos económicos, políticos y sociales que nos hacen "iguales", se intenta describir una ficción de sociedad, como si los "ciudadanos" (sea en su condición jurídica o sea en el sen­tido de pertenecer a una sociedad determinada) se pudieran abstraer o enmascarar como pertenecientes a una clase social u otra, para barnizarse del concepto de "ciudadanos iguales". Como si la condición jurídica de ciudadanos o el sentido de pertenencia a una comunidad determinada, pudiese terminar con sus concretas condiciones económicas, sociales y políticas. Como si los ciudadanos ecuatorianos Joyce de Ginnatta, o Noboa Pontón, podrían igualarse a un sencillo obrero, un modesto cam­pesino o indígena, un profesor o un pequeño comerciante...


Estos planteamientos vienen en sus esencias de las viejas concepciones, ahora remozadas, de los clásicos filósofos, economistas, sociólogos, políticos y publicistas idealistas, liberales y burgueses.



Las fuentes originarias de estas supuestas "nuevas" teorías


Vale analizar cómo fue construida históricamente la demo­cracia liberal: "de", "por" y "para" los propietarios, en de­fensa de sus intereses y en donde la esfera de la propiedad privada —según sus concepciones— constituye un ámbito que el individuo debe defender por derecho y deber, e impedir cual­quier tipo de intromisión externa, que en suma pueda controlar, limitar o poner en peligro aquellos medios de producción que le sirven para generar riqueza.


La democracia liberal ha sido siempre elitista, individualista, excluyente y oligárquica; por ello, Adam Smith (1723-1790. Economista inglés, el más grande representante de la economía política clásica burguesa) afirmaba que el gobierno civil ha sido instituido "para realmente defender al rico del pobre o a quienes tienen alguna propiedad contra los que no tienen ninguna". (Adam Smith "La riqueza de las naciones" México 1990).


Por ello es que, durante mucho tiempo (siglos XIX y parte del XX), los gobernantes y pensadores burgueses, se opusieron tenazmente al sufragio universal y si lo aceptaron a regañadientes, buscaban "establecer condiciones de propiedad tanto para ser electores, como para ser elegidos", o bien esta conquista pudo ser ganada por la lucha de los trabajadores o elementos avanzados en la sociedad. (Constant B. Principios de Política cit. Propuesta comunista. Madrid 1991).


Desde la Francia de la Ilustración, que dirigía sus fuegos contra la superstición, el oscurantismo y los privilegios de los señores feudales, desarrollaba un intenso anticlericalismo, a la vez planteaba la consagración teórica —y después con la revo­lución, la consagración práctica— de cuestiones como la pro­piedad privada, a la que se consideraba "sagrada e inviolable" y la proclamación de la igualdad de los ciudadanos ante la ley. (Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789).


Sin embargo, la Constitución de 1791, pese a esas Declaraciones, siguió manteniendo el carácter hereditario del poder real y dividiendo a los ciudadanos en "activos" y "pasivos" respecto del ejercicio del derecho electoral; por ejemplo, de acuerdo como poseyeran o no, y en determinado volumen, los bienes materiales. Es decir, los ricos, los poseedores de for­tuna, eran los "ciudadanos activos", por ello podían ejercer el derecho al voto, elegir y ser elegidos; los pobres, los desheredados de la fortuna, los parias, eran los "ciudadanos pasivos", sin derechos, sin la capacidad de elegir y menos de ser elegidos, con lo cual "la igualdad ante la ley", no pasaba de ser una simple declaración lírica, cuanto no un engaño perverso hacia los explotados...


Se sostenía, por entonces, que "toda sociedad sólo puede ser obra de un convenio libre entre sus miembros" pero que a la vez "sólo los ciudadanos que abonan impuestos como accio­nistas de una gran empresa social, deben hacer uso del derecho electoral" (Parlamentario Sieyés, uno de los principales representantes de la Constituyente francesa).


En la fundamentación de todas estas teorías sobre la socie­dad, el Estado y el derecho, que le sirvieron de soporte a la gran burguesía, está centralmente el pensamiento filosófico y político de Emmanuel Kant (1724 — 1804) quien se constituyó en el progenitor del idealismo alemán de fines del siglo XVIII y principios del XIX.


"El Estado, según Kant, es el resultado de un convenio en el cual todos renuncian a su libertad natural (individual, NdA.) para gozar ésta en calidad de miembros del mismo". Por tanto, es la unión de un mayor o menor número de personas bajo la acción del derecho, siendo el Estado "una organización pura­mente jurídica, en la cual tienen derechos políticos sólo los "ciudadanos activos", es decir aquellos propietarios de bienes patrimoniales y no los "ciudadanos pasivos", entre los que cuenta a los obreros, a los oficiales medios de la artesanía, a las mujeres, a los sirvientes y en general, a todos los que tra­bajan bajo las órdenes de otros."


Al Estado le corresponde colocar impuestos a la propiedad, para así protegerla y por eso, para su defensa es necesaria la policía, que a más de la seguridad pública debe vigilar por la fe­licidad social hasta los umbrales mismos del domicilio". (Cit. "Historia de las Ideas Políticas" pág. 291 ss. Grijalbo. México)


Concibe el desarrollo de la historia como el desarrollo de la libertad humana y la equidad en las relaciones internacionales, comprendiendo los fines del género humano, pero tal es­tructura concordante con la razón, no puede llevarse a efecto mediante una revolución violenta, sino por el curso, sujeto a leyes, de la evolución paulatina.


"La vía del desarrollo, de acuerdo a la razón, no es la revo­lución, sino la evolución", (op. cit. pág. 294).


Estas ideas permiten esclarecer la verdadera posición que el "ciudadano" tiene frente al poder civil, frente al Estado; es decir, una situación diferente y diferenciada, que no la resuelve la famosa proclama burguesa de la "igualdad ante la ley". Esa diferenciación está dada por la manera cómo se halla organizada la sociedad, que ubica a unos individuos como propietarios de la riqueza, de los principales medios de producción y por lo tanto, como detentadores del poder y a otros, como ca­rentes de los medios de producción principales, subordinados al poder político y a la dominación de clase.


Mientras esta diferenciación no desaparezca, no desapare­cerán la desigualdad, la injusticia, la exclusión, por más que los gobernantes, o los políticos burgueses o pequeño burgueses extremen sus discursos y su demagogia, hablando de la posibilidad de que en el capitalismo sea posible erigir una "sociedad de ciudadanos iguales" o como dice el gobierno de Correa que "la Patria ya es de todos", o en un repetido "spot" de la TV: "el poder lo tienes tú"...


Vale repetir entonces, que los comunistas, los revolucionarios, no nos hemos "inventado" la división de la sociedad en clases sociales, la diferenciación de las mismas y la constante confrontación entre ellas; la concepción objetiva de que el poder político ha sido y es —cada vez con más claridad— la ex­presión de la dominación de las clases dominantes...


El discurso socialdemócrata y reformista actual, no ha de­jado las ideas esenciales de esas viejas teorías; insiste en ubicar a los llamados "derechos ciudadanos" como la expresión de la justicia, como el camino para instaurar una sociedad de "derechos plenos", "equitativa" y "civilizada".


Pero es indispensable mirar cómo la propia sociedad capita­lista, por su naturaleza, los intereses y ambiciones de las clases y los grupos dominantes, levanta una visible frontera que limita, frena y algunos casos elimina esos derechos. Por ejemplo, se otorga el derecho al voto a los "ciudadanos" para elegir a sus mandatarios, pero no se permite disentir a través de caminos di­versos, con una política tal o cual de los gobernantes y menos a participar activamente en las decisiones nacionales.


Se busca —como es el caso del actual régimen del Presidente Correa— una participación de algunos individuos, o personas de excepción, en determinadas instancias del poder, haciendo de ello toda una ponderación, que supuestamente ya es la "democracia participativa", pero las personas designadas por el llamado sistema de la "meritocracia", no tienen en la mayoría de los casos, siquiera un compromiso gremial o sectorial, una representatividad de organizaciones sociales o de comunida­des, etnias o sectores, sino sólo la afinidad o en otros casos la docilidad con el gobierno. Eso ha sucedido por ejemplo, en los organismos de "participación ciudadana", en la regionalización que se empuja, sin ninguna consulta; o en la composición de los organismos dirigentes para las universidades, la autoridad para la solución de los recursos hídricos, la administración de los recursos mineros, etc.


Por ello muy bien podemos afirmar que la universalización de los derechos, y la aplicación rigurosa de los preceptos cons­titucionales avanzados, no son posibles en una sociedad de cla­ses como el capitalismo y no hay democracia verdadera en las iniciativas o acciones que asume la política burguesa.


Cuando recrudece la movilización y la lucha de los pueblos por sus reivindicaciones y conquistas sociales y políticas, en la búsqueda de cambios sustanciales en la vida de la sociedad; cuando se ensancha y dinamiza la tendencia democrática, progresista y de izquierda protagonizada por los trabajadores, los indígenas, la juventud, las mujeres y los pueblos, ahí es donde se intenta implantar estas visiones ficticias y perversas respecto de que la sociedad actual debe erigirse "sobre el concepto de la ciudadanía", que supuestamente establece, ciudadanos "iguales ante la ley; iguales para el goce de los derechos económicos, políticos y sociales"; "iguales en una sociedad igualitaria, democrática, donde se ha erradicado la división clasista, del odio de clases y donde se ha abierto la posibilidad de conseguir los cambios de modo pacífico"...



¿Cómo se adecúa este pensamiento en la realidad del ecuador?


Estas visiones y elaboraciones que se las difunde, como en el caso del Ecuador, por parte del propio Presidente Correa y su gobierno, se las propagandiza todos los días a través de poderosos medios de difusión al servicio del mismo gobierno, intentan convencernos de que estamos viviendo "un cambio de época", una "irreversible revolución ciudadana", "un socia­lismo siglo XXI" y que para todo ello sólo ha bastado que el pueblo apoye y continúe haciéndolo, todas las iniciativas del régimen, sin necesidad de "intermediarios" (léase organizaciones sociales populares y políticas), sólo confiando en las ejecutorias del Primer Mandatario quien es el "elegido" para decidir por las mayorías y en beneficio de ellas.


Entonces, la "revolución ciudadana" consiste en realizar algunas reformas legales, económicas, tributarias, vía Constitución; aprobar unas nuevas leyes en las cuales se tratan de incorporar reformas que lesionan derechos fundamentales de los trabajadores, consagrados internacionalmente, como el de organización, contratación colectiva, reclamo y huelga, (ahí está el Decreto 1701, la Ley de Empresas Públicas y otros instrumentos); leyes que afectan derechos de organización, de defensa profesional y de representatividad de los maestros, así como elementos sustanciales de la educación; otros que lesionan la autonomía universitaria, la gratuidad de la enseñanza, la representación gremial en las decisiones de los Centros de Educación Superior, el cogobierno universitario; los derechos eco­nómicos de los jubilados, de los trabajadores tercerizados, etc. Tratando todo ello de adornarlo con las frases repetidas hasta el cansancio de que "la revolución ciudadana está en marcha" o de convencer que "el poder está en tus manos" (refiriéndose a la gente sencilla), o que "la Patria ya es de todos"...


Al mismo tiempo, se empaqueta en la categoría de la "revolución ciudadana", el incremento del "bono de la pobreza" a 35 dólares; el desayuno escolar; la entrega del "kit agropecuario" en algunas comunidades campesinas; o el reemplazo de los "focos ahorradores" por los incandescentes; la venta de la urea con precio subsidiado o la gratuidad en la atención hospitalaria; que si bien constituyen algunos beneficios para la gente pobre, se trata de inducir a que eso es la "revolución", mientras que los grandes privilegios de la oligarquía y el beneficio a los monopolio internacionales, en el petróleo, la minería, el pago de la deuda externa, sigue latente.


En medio de esa prédica de los "derechos ciudadanos", de la "revolución ciudadana" y del "socialismo Siglo XXI" —que podría verse superficialmente hasta como útil para oponerse a la derecha y el neoliberalismo— se están desnaturalizando o deslizando en el seno del movimiento de las masas trabajadoras y en la izquierda, ciertas concepciones extrañas, que corresponde señalarlas, criticarlas y contraponerlas desde el punto de vista de clase, para impedir que generen confusiones, ter­giversaciones o ilusiones que serían —cualquiera de ellas— nocivas y fatales, para el desarrollo del movimiento revolucionario de los trabajadores y de los pueblos, tanto en el Ecuador, como en escala internacional.


Estos elementos que los hemos esbozado en el presente artículo, constituyen según nuestra opinión, un cuestión de principios alrededor de la cual la ideología del proletariado, el marxismo leninismo, debe desplegar una dura batalla ideológica, política, en la acción directa con las masas trabajadoras, en los ámbitos del debate y la fundamentación teórica, en la propaganda, para afirmar las posiciones de clase. Con respecto a estas tesis de la "ciudadanía" y de la "revolución ciudadana" se presenta un nuevo escenario para nuevas batallas en el campo de la teoría, de las concepciones políticas y de la prác­tica social, frente las corrientes de derecha, desarrollistas, reformistas y revisionistas.


Octubre 2009.


* Tomado de: Política Revista Teórica del Comité Central del Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador. Edición Nº 25 . Noviembre 2009