Mostrando entradas con la etiqueta Entrevista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Entrevista. Mostrar todas las entradas

miércoles, 6 de febrero de 2008

Francia no quiere la constitucion europea

Francia.- Francia adapta su Constitución para poder ratificar el Tratado de Lisboa

PARIS, 3 Ene. (EUROPA PRESS) - La ministra francesa de Justicia, Rachida Dati, presentó hoy al primer Consejo de Ministros del año 2008 el proyecto de ley constitucional que modifica el título XV de la Constitución gala para poder así ratificar el Tratado de Lisboa, firmado por los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete el pasado 13 de diciembre de 2007.

El texto llevado hoy a la reunión gubernamental responde a las modificaciones planteadas por el Consejo constitucional el pasado 20 de diciembre y comporta, por un lado, disposiciones de aplicación inmediata que permitirán la ratificación del Tratado por parte de Francia y, por otro, la adaptación de la redacción del título XV --relativo a la Unión Europea-- al contenido del nuevo Tratado europeo con disposiciones que se aplicarán en el momento en que entre en vigor.

Estas adaptaciones harán coherentes los términos de la Constitución con las modificaciones que el nuevo texto europeo aporta a los Tratados de la UE. Entre otras cosas, se reconocerán las nuevas prerrogativas de la Asamblea Nacional y el Senado tal y como se recoge en el Tratado de Lisboa, por lo que se añadirán dos nuevos artículos: el 88-6 y el 88-7.

El artículo 88-6 define las condiciones en las que cada asamblea podrá garantizar el respeto al principio de subsidiaridad y el 88-7 organiza el procedimiento que permite al Parlamento oponerse a la adopción de determinadas decisiones europeas en los casos previstos en el Tratado.

Entrevista a Anne-Marie Le Pourhiet, profesora francesa de derecho constitucional
"Europa es consustancialmente anti-democrática"
Silvia Cattori
Red Voltaire

Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos

Silvia Cattori: Durante la reunión del Comité Nacional por el Referéndum [1] que reunió en la tribuna a Jean-Pierre Chevènement y Nicolas Dupont-Aignan (*), usted pronunció unas palabras duras, unas palabras sorprendentes. Calificó de "alta traición de golpe de Estado" el hecho de que el presidente Sarkozy quiera ratificar el «tratado modificativo» por la vía parlamentaria. ¿Indica esto que Francia se encuentra en una situación de una gravedad excepcional y que no sólo se ven concernidos los ciudadanos franceses sino también los europeos? ¿Significa que se trata de un debate importante que debe dejar de lado las decisiones políticas?

Anne-Marie Le Pourhiet: Desde luego, se trata de un acto muy grave que demuestra claramente que las incesantes referencias de los tratados europeos a los valores democráticos son una hipocresía porque esta Europa tecnocrática y confiscadora sólo se puede hacer en contra la voluntad de los pueblos.

Europa es consustancialmente anti-democrática, nos la quieren imponer por la buenas o por las malas. Nosotros [los franceses] no somos el primer pueblo de cuya voluntad se han mofado, los irlandeses y los daneses también se han visto obligados a volver a votar hasta que han dicho sí.

Pero en nuestro caso el cinismo es mucho peor porque nos niegan incluso el derecho a volver a votar imponiéndonos una ratificación parlamentaria. Toda democracia, sea soberanista o federalista, debería levantarse contra semejante felonía.

Silvia Cattori: El 29 de mayo 2005 el pueblo francés rechazó el proyecto de constitución europea con un 55 % de votos. ¿ Desde entonces el proyecto no ha sido mejorado? ¿No se han suprimido las disposiciones de la Constitución Europea que eran el objeto de protesta?

Anne-Marie Le Pourhiet: Por supuesto que no. Sólo han quitado los términos de constitución y de ley, así como los símbolos (bandera, himno). No es algo anodino porque demuestra que los eurócratas han comprendido la motivación anti-federalista de los ciudadanos franceses, pero todo lo demás del tratado se encuentra en el nuevo texto.

El proceder que consiste en no integrar ya la Carta de Derechos Fundamentales en el propio tratado sino en conferirle un valor apremiante o incluso la sustitución de la referencia expresa a la primacía del derecho europeo por una mención de la jurisprudencia del Tribunal que plantea esta primacía, constituyen otras tantas supercherías destinadas a engañar a los ciudadanos y a burlarse de ellos.

La versión consolidada de los tratados tal como ha sido redactada bajo la dirección de un diputado francés y que consta de 281 páginas, demuestra hasta qué se ha copiado íntegramente punto el Tratado Constitucional. ¡Incluso la ridícula disposición del artículo III-121 del TCE sobre el «bienestar de los animales en tanto que seres sensibles» lo volvemos a encontrar en el artículo 13 del nuevo tratado sobre el funcionamiento de la Unión!

Dado que todas las disposiciones del TCE habían sido criticada a uno u otro título y que el «no» francés se refería a la integridad del texto, no vemos cómo el presidente Sarkozy podía pretender conservar los elementos «no contestados». Se trata de algo completamente arbitrario y dictatorial.

Silvia Cattori: ¿Cuáles son las disposiciones más importantes que por medio de este «mini-tratado» se han impuesto así a los franceses en contra de la voluntad que habían expresado?

Anne-Marie Le Pourhiet: En este tratado todo es muy importante. La designación del presidente de la Unión por dos años, la política extranjera y su ministro disfrazado a partir de ahora de «alto representante», la Carta de los Derechos Fundamentales tan alejada del espíritu de la Declaración de los Derechos Humanos y del Ciudadano de 1789 y, sobre todo, la extensión sin precedentes de la regla de la mayoría cualificada que acompaña a la supresión de los «pilares». La transferencia de soberanía es colosal.

Silvia Cattori: ¿Es verdad que se verán reforzados los poderes del Parlamento?

Anne-Marie Le Pourhiet: Es una ventaja muy insignificante en un sistema en el que la iniciativa legislativa es monopolizada por una comisión independiente de los gobiernos y, por consiguiente, de los parlamentos ante los que estos gobiernos son responsables.

El Consejo Constitucional francés no se ha equivocado al afirmar que el Parlamento de Estrasburgo no es «la emanación de la soberanía nacional». Conociendo, además, la composición mediocre y la organización ubuesca del Parlamento Europeo, el reforzamiento de su poder no es muy tranquilizador.

Silvia Cattori: ¿Cómo se explica que esta mayoría de franceses que había votado no a la Constitución [Europea] en 2005 haya votado sí a la elección de Sarkozy sabiendo que éste no tendría en cuenta aquel no al proyecto?

Anne-Marie Le Pourhiet: Por una parte, Sarkozy simplemente anunció un «mini-tratado» que se limitaría a «permitir a la Unión Europea funcionar» de tal modo que se podía imaginar una simple mejora de las reglas de voto en el Consejo; por otra parte, no se puede confundir la respuesta a una pregunta hecha en referendum y la opción de un candidato a una elección.

¿Cómo quiere usted que un elector de derecha, convencido además de que Ségolène Royal es una perfecta incompetente, pueda votarla simplemente porque promete (con la boca chica) un nuevo referendum, cuando ella también apoyó el «sí» a la Constitución Europea? Hace mucho tiempo que los socialistas franceses han hecho de Europa su fondo de comercio y lo menos que se puede decir es que ni Ségolène Royal ni François Bayrou podrían ser una alternativa creíble en este aspecto. Para muchos el voto a Sarkozy ha sido un voto por defecto.

Silvia Cattori: El jueves 13 de diciembre los jefes de Estado y de gobierno de los veintisiete países miembros de la Unión Europea firmaron el tratado. Sarkozy está determinado a hacerlo ratificar por la vía parlamentaria antes de finales de febrero. En su opinión, ¿qué podría hacer fracasar este «golpe de Estado»? ¿Qué medios tiene el pueblo francés de imponer la vía del referendum? ¿De qué modo el derecho constitucional puede todavía reconsiderar todo?

Anne-Marie Le Pourhiet: No tenemos ningún recurso jurídico porque la Constitución francesa no prohíbe, como la californiana, modificar una ley relativa a un referendum por medio de una ley parlamentaria. El Consejo Constitucional Francés tampoco ha hecho suya la jurisprudencia del Tribunal Constitucional italiano que impone un nuevo referendum para eludir la voluntad popular. Eventualmente, el Consejo Constitucional podría «constatar» que ambos tratados son prácticamente idénticos y «lamentar» que se ignore la voluntad popular, pero no puede sancionarla.

Por consiguiente, sólo nos queda contar o bien con la movilización popular, o bien con un rechazo parlamentario de la revisión constitucional. En efecto, el proyecto de revisión debe ser adoptado por una mayoría de las tres quintas partes de los sufragios expresados en el Congreso (reunión de la Asamblea Nacional y del Senado en Versailles).

Silvia Cattori: Si después de haberla discutido en la Asamblea Nacional y en el Senado la revisión constitucional es aprobada por las tres quintas partes de los sufragios expresados, ¿nada se podrá oponer ya al establecimiento de este tratado?

Anne-Marie Le Pourhiet: No. 60 diputados o 60 senadores todavía podrán diferir al Consejo Constitucional la ley autorizando la ratificación del tratado, pero no hay ninguna posibilidad de que el recurso tenga éxito.

Silvia Cattori: ¿Qué se ha previsto para salir del impasse en caso de sorpresa, en caso de que Irlanda rechace el tratado?

Anne-Marie Le Pourhiet: Seguramente, ¡hacer votar otra vez a los irlandeses!, ¡así va Europa!
Silvia Cattori: Si finalmente este tratado es impuesto y si, como afirma usted, en la manera de proceder hay «doble golpe de Estado», tanto Sarkozy como los jefes de Estado y de gobierno de los veintisiete países miembro de la Unión Europea ¿no tendrán acaso que explicarse tarde o temprano en relación a su «traición»?

Anne-Marie Le Pourhiet: Por lo que se refiere a Francia, el presidente Sarkozy tendrá que explicar muchas cosas. Pero la sanción electoral solo puede desempañar un papel cuando hay un candidato creíble, lo que todavía no es el caso en Francia. En todo caso, ¡en las elecciones municipales y legislativas sabremos acordarnos de los votos de nuestros parlamentarios!

Silvia Cattori: El 75 % de los ciudadanos europeos son favorables a un Referendum. Por consiguiente, ¿a los partidarios de éste les queda conseguir que el debate se abra y se amplíe cuanto antes a todos los países de la Unión Europea para denunciar esta denegación de la democracia?

Anne-Marie Le Pourhiet: La movilización ciudadana me parece indispensable, aunque sólo sea para poner en evidencia a los traidores.
[1] http://www.nousvoulonsunreferundum.eu/

(*) Reunión celebrada el 2 de diciembre de 007 por un referéndum, en la Casa de la química de Paris, en presencia de un millar de participantes.
http://www.voltairenet.org/article153768.html

domingo, 30 de septiembre de 2007

Si hay Alianza Aprofujimorista




Si hay Alianza Aprofujimorista




El sociólogo Sinesio López considera que existe una alianza bajo la mesa entre fujimoristas y apristas


-¿Cómo romper esa idea de que Fujimori fue un buen gobernante?

-Allí la idea es desmontar ese mito. Pero hay un debate de economía política que hay que hacer y encontrar a los actores que participaron allí. Fujimori es un acompañante. Él personifica éxitos que no son ciertos. Él no es el único que hizo eso, al final eso nos produce una coalición social y política mucho más vasta.

-¿Se puede evitar la politización del caso Fujimori?

-Eso hay que discutirlo. La CVR ya mostró quién era Fujimori. Nos hemos comido todo lo que dijo la prensa fujimorista, los medios fujimoristas, la televisión fujimorista y los empresarios, todos nos hemos comido eso de que es un excelente gobernante y la verdad es que ahora estamos sufriendo eso. Y cosas que él no hizo en realidad. Hay que evaluar todo eso porque él personifica el supuesto éxito pero fueron otros los actores.

-¿El ataque va directamente al Gobierno Central?

-En parte es en el gobierno, pero están jugando más a la opinión pública y presionar a los jueces. Uno con esa idea de que es buen gobernante, segundo que él no sabía nada y tercero con que es una persecución política y todos esos son argumentos políticos.
El otro argumento de coyuntura es que nosotros no le damos mayoría al gobierno y seguimos fregando. Eso es chantaje y lo otro es vamos a movilizar las masas.

-¿Definitivamente, esa alianza está comprobada así salgan a decir lo contrario?

-Está comprobada desde que Alán García formó la fórmula presidencial donde los dos vicepresidentes son fujimoristas. Alán García le estaba diciendo a los fujimoristas, yo soy el representante de ustedes. Entonces voten por mí, es allí donde se forja. García lo prefería tener en Chile y que no venga. Ahora, que viene es una especie de competidor lo tiene como aliado afuera pero cuando está adentro es un competidor.

-¿Cuál es la ventaja de ese acuerdo?

-Uno de que sea bien tratado. Que no se le maltrate. Que al mismo tiempo hay que pasar rápido esa primera etapa e ir a la segunda. Apurar la decisión en la primera instancia para ir rápido a la segunda donde les espera algo favorable. No va a ser un documento sellado y firmado públicamente pero son acuerdos bajo la mesa como todas las alianzas, así es el APRA.

-¿ La idea es pasar la primera sala penal porque en la segunda hay personajes vinculados al fujimorismo?

-Esa es la idea, pasar rápido ese escollo e ir a la otra y se resuelve a favor de Fujimori es la estrategia.

* ¿Si se rompiera esa alianza a quienes convocaría?
Ahora que está acá tienen que llegar a un acuerdo. Si no llegan a un acuerdo entonces tendrá que buscar una nueva alianza y es posible que lo haga con estos tránsfugas activos que son los congresistas de UPP Por que necesitan tener mayoría.


Entrevista: Julio Cabrejos

LA PRIMERA , sábado 29 de setiembre de 2007

Sinesio López, profesor de la UNMSM, donde fué dirigente estudiantil; participó en la Izquierda Unida (IU) y luego de la división, en la Izquierda Socialista (IS); en la época de Toledo (Perú Posible) fue Director de la Biblioteca Nacional del Perú. Es Profesor de Teoría y Análisis Político, Teoría de la Democracia y Gobernabilidad y Organizaciones sociales de control y Democracia y Sistemas y regímenes políticos, Esfera Pública y Sociedad Civil.


sábado, 15 de septiembre de 2007

Cesar Vallejo

AMOR CLASISTA y AMOR REVOLUCIONARIO

Ya en casa del besbósniki, subimos a un segundo piso y, tras de recorrer varios pasadizos, —pues ésta es una construcción nueva y vasta— el obrero abre la puerta número 16 que estaba sin llave y enciende la luz. Su compañera está en el hall del piso, en una reunión del Soviet de la Casa, destinada a tratar del estado actual de los trabajos finales de su edificación.

—Aquí tenéis mi departamento, —nos dice el ateo— Aquí vivo con mi compañera, desde hace cinco meses.

—¿Sois casados?

—No. Pero, como si lo fuéramos. Mi compañera era, hace cinco meses, komsomolka y yo, komsomolko. Nos conocimos. Nos amamos. Pedimos un departamento para una pareja y vinimos a instalarnos aquí.

Esta es la historia de la mayor parte de la juventud soviética y, en particular, de la juventud comunista. Dentro de las actividades de ésta, los jóvenes de uno y otro sexo, viven en estrecha comunicación en cada centro industrial o población. El cumplimiento riguroso y entusiasta de sus deberes comunistas no es incompatible —tratándose de un komsomolk y de una komsomolka—, con el amor. La incompatibilidad existe solamente si uno de los dos es comunista y el otro no lo es. La diferencia de temperamento social se erige en barrera para el amor, más que la diferencia de raza, de idioma y de medio telúrico. No hay frontera mayor entre dos corazones, como la clase social. La comunidad de temperamento político, es terreno ahorrado para el amor en Rusia. La mayoría de komsomolks y komsomolkas se casan entre sí, e idéntica cosa sucede entre bolcheviques de mayor edad. Es raro encontrar una pareja, en la que el hombre piense políticamente de un modo y la mujer, de otro, opuesto o siquiera sólo sea diferente. Por su lado, los reaccionarios, francos o encubiertos de la revolución, hacen lo propio entre ellos. Sólo que, tanto la prole de aquéllos, como la de estos últimos crecen y se educan, desde luego, en la cultura comunista envolvente y acaban, todos, siendo bolcheviques.

Antes que venga la compañera del besbósniki, me atrevo a preguntarle a éste:

—Me parece usted muy joven. ¿Cuántos años tiene usted?

—Diez y ocho.

— ¿Los jóvenes de su edad pueden ser ya maridos, según la ley soviética?

—Los jóvenes y las niñas, a partir de los diez y siete años. Casi todos formamos familia a esta edad más o menos. Parece que está probado científicamente que el hombre y la mujer deben realizar la totalidad de sus funciones biológicas, a partir de los diez y siete o diez y ocho años, salvo casos excepcionales. La ley que postergase tal edad, no hace sino introducir en el organismo un desorden gravísimo y de fuertes consecuencias.

—Permítame otra pregunta: ¿Ama usted, realmente, a su compañera?

El ateo responde sonriendo, pero con una gran convicción:

—Naturalmente. Si no la amase, no me habría unido a ella.

—Porque, como andáis, vosotros, los comunistas, tan absorbidos por la política y la vida colectiva, me temo que no os quede tiempo ni espíritu para otras cosas, y menos todavía, para el amor.

—Eso depende de cómo siente cada cual el amor. Para nosotros —para mi compañera y para mí—, el amor nos ha resuelto muchos problemas y facilita, por consiguiente, nuestras actividades al servicio del Soviet y de la revolución. El amor, en este caso, es un medio para un fin social universal. Lejos de quitarnos el tiempo y devorar nuestras energías, simplifica nuestro mecanismo vital y allana las formas de nuestra acción social. Yo no sé cómo sientan los otros el amor.

—Excúseme estas preguntas. Pero se las formulo,, primeramente, porque a eso he venido a Rusia: a conocer las costumbres reinantes y, luego, porque usted, en su doble condición de ex miembro de la Juventud Comunista y militante de la Liga Atea, es el hombre autorizado para decirme la verdad sobre estas cuestiones. Así, pues, le voy a preguntar otra cosa. ¿Qué siente usted por su compañera? ¿Cómo sabe usted que la ama? ¿De qué modo le simplifica la vida este amor y le fcilita sus actividades al servicio de la causa revolucionaria? ¿Qué diferencia encuentra usted entre su vida anterior a este amor y su vida posterior? ¿Por qué cree usted que el amor es un medio para un fin social universal? Cuénteme sinceramente la historia de su amor.

Llega en este instante la compañera del besbósniki. Trato entonces de desviar la conversación, por no rozar el pudor de la pareja en el tema de tanta intimidad. Pero el obrero sigue tratándolo con la llaneza de antes de que viniese su mujer. Su sentimiento de pudor masculino no es mayor ni menor referido a ella, que referido únicamente a nosotros. En Rusia, el hombre tiene tanto pudor como la mujer y, juntos o separados, ese pudor es invariable. El ateo nos dice:

—Yo sé que amo a mi compañera, porque es compartiéndola con ella, como la vida se me presenta más social y más revolucionaria. Muy pronto será madre. El amor supone una sociedad espacial y de duración, con todos los errores, vicios e injusticias que la idea de sociedad tiene hasta ahora. Existe, pues, entre ella y yo, un mundo, creado por nosotros o a través de nosotros, lacrado de defectos y crímenes, que ha de ser vivido y que hay que corregir y transformar. Ni ella ni yo concebimos ni sentimos el beso como un acto de egoísmo exacerbado o como un trance bestial de los instintos. Sin duda, mi compañera es mujer y yo soy un hombre. Pero, precisamente, como mujer que es ella y como hombre que yo soy, nos amamos en un terreno racional y humano y, de ninguna manera, más allá ni más acá, en la decadencia ni en la animalidad.

"Junto a mi compañera siento, por eso, que mis instintos se realizan racionalmente y en el cuadro de mis deberes sociales revolucionarios. Nuestro acuerdo es perfecto sobre cuales son y deben ser los placeres, las luchas y el sentido de nuestros actos cotidianos. Este acuerdo, perfecto e íntimo, yo lo considero como una forma concentrada de la solidaridad y armonía clasistas del proletariado. La pareja revolucionaria es una imagen, en pequeño pero al estado denso, de la unión de los obreros en general. Ella completa, por otro lado, la organización de la sociedad revolucionaria. Es uno de los puestos avanzados de ésta, porque ella cierra, por su base íntima —espiritual y fisiológica—, la esfera de las ideas, intereses e impulsos sociales revolucionarios. El obrero y la obrera redondean su vida individual y colectiva, desenvolviéndola entre el taller, donde obra la multitud, y la casa, donde obra la pareja. En otros términos, la casa es una dependencia del taller o, si se quiere, una y otro constituyen un verdadero juego de vasos comunicantes. El contenido social es en ambos idéntico, de romperse o faltar uno de ellos, la abertura provocaría automáticamente el derrame del contenido".

—Pero en otros momentos —le observo al besbósniki—, he observado y se me ha dado a entender que el hogar ruso ha sido desplazado por la revolución económica, al taller. Según usted, existe la casa, en la acepción que los burgueses damos a esta palabra, como vivienda familiar.

—En realidad, la palabra casa carece para vosotros de ese significado. Cuando decimos casa, nombramos un lugar de paso, casi como el hotel de los burgueses, donde se pasa unos pocos momentos cada día. El centro de toda vida y actividad lo constituye el taller, del cual, como acabo de deciros, la casa no es más que una dependencia, como el comedor de la fábrica, como la dirección o la sala sindical o la célula de Lenin o la biblioteca, etc. El espíritu, los intereses y hasta la mecánica social de la casa, no son sino una simple prolongación de los del taller. La familia gira en torno del trabajo. Y esto explica, por cierto, cómo el amor simplifica y allana, repito, nuestras actividades al servicio de la causa revolucionaria. ¿De qué manera? Con la correlación social reciproca entre la casa, —simple dependencia de la fábrica—, y ésta —simple prolongación de aquélla. La una no incomoda ni se opone a la otra, sino que se completan, como ya he dicho, y se ayudan en su común misión revolucionaria y socialista. Cuando falta el amor así concebido, es como si el círculo social clasista del trabajador, estuviese al descubierto por uno de sus lados más importantes. Lo propio sucede, cuando el comunista hace pareja con una mujer expresa o tácitamente reaccionaria. En este último caso, la casa se convierte en un punto negativo o contrario al contenido social del taller.

"El amor, pues, existe en Rusia. Un amor clasista, como lo ha sido el amor hasta hoy. En la sociedad capitalista, el patrón no forma nunca familia con su sirvienta, salvo casos muy contados, que la "buena sociedad" tiene siempre como extravagantes, absurdos y condenables. En Rusia, cuyo Estado es aún clasista, el amor no hace sino reflejar la estructura social y económica vigente. Sólo el día en que impere el socialismo integral, será el amor también socialista, es decir, universal, sin clases. . .


Rusia ante el segundo plan quinquenal

Primera edición 1975

Editorial Grafica Labor