viernes, 2 de enero de 2009

REVOLUCION CUBANA

Un pueblo digno frente a una potencia devastadora

TeleSUR _ 27/12/2008

"Todo era desidia, nuestro país estaba en manos extranjeras, mujeres perdidas, familias en la miseria, y nuestras riquezas aprovechadas por terceros. Así fue la Cuba de Fulgencio (Batista), hasta que el mismo pueblo, con su lucha permanente obtuvo justicia, aquel día del juicio, cuando llegó nuestra atesorada revolución cubana", así se expresó Hortencia Velásquez, una señora de 78 años de edad, que vivió las épocas del derrumbe del fascismo cubano y vivió la bonanza que significó el movimiento liderado por el Comandante Fidel Castro.


Con motivo de cumplirse 50 años de aquel 1 de enero de 1959, en el que el pueblo cubano junto al líder Fidel Castro, el Ché Guevara y otros importantes personajes, derrotó al dictador Fulgencio Batista, e instaló en la nación la revolución de esperanza para América Latina. El equipo Web de TeleSUR, obtuvo testimonios que dan constancia del denominado por cubanos, "el momento del cambio, del renacimiento, del despertar".


Ante la pregunta, ¿qué significado tiene para usted la revolución cubana?, el director adjunto de TeleSUR y representante de Cuba en la junta directiva del canal, Ovidio Cabrera, manifestó: "Hemos resistido siendo un país pequeño, ahora tenemos once millones de habitantes, pero cuando la revolución triunfó tenía cinco millones y tanto, un país muy pequeño, sin recursos, sin grandes armamentos, pero con un valor, una voluntad, y un deseo de defender su nación, de defender su revolución porque la ha creido justa".

Así como en esta opinión, la propia Constitución de la República de Cuba, evoca el valor del ciudadano y la importancia de la unión social, desde donde parte y se hace posible, toda meta del hombre. Una vez que se inicia la revolución cubana, ésta, sin proponerse ser un ejemplo, logra serlo por la capacidad de resistencia que demuestran los cubanos.



"En la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. (...)Todos los ciudadanos tienen el derecho de combatir, por todos los medios, incluyendo la lucha armada cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución", indica la Carta Magna en su artículo número tres.


De esta manera, se hace consistente la firmeza de los que administran e integran a la nación, quienes además, jamás se desligan del legado de sus intelectuales. "nuestra voluntad de que la ley de leyes de la República este presidida por este profundo anhelo al fin logrado de José Martí: Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre".


Panorama cubano previo a la revolución

En los años anteriores a la revolución, innumerables situaciones explotaban a los pobladores cubanos, reglas impuestas injustamente, tierra cedida para la supuesta conservación de la independencia y un pueblo con ansias de liberación que, de no reaccionar, terminaría en una colonia más del neocolonizador, Estados Unidos (EE.UU.).


"Si algo ha tenido Cuba en estos cincuenta años de revolución es su dignidad y su capacidad de resistencia ante la potencia más grande del mundo EE.UU."En manos del dictador Fulgencio Batista, convertido en el nuevo hombre de confianza de EE.UU., el pueblo cubano era además gobernado ilegalmente por medio de una ordenanza que figuraba dentro de la constitución como la Enmienda Platt.

El citado instrumento permitía a EE.UU. hacer uso de sus fuerzas terrestres y marítimas para ejecutar las resoluciones de la Enmienda Platt, mediante la que se definían las futuras relaciones entre Cuba y los EE.UU.

Dentro del instrumento, se estableció por ejemplo que "para su propia defensa, el Gobierno de Cuba debe vender o arrendar a los EE.UU. las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales en ciertos puntos determinados que se convendrán con el Presidente de los EE.UU.".

Esta especie de subterfugio legal, tenía como principal objetivo mostrar las ventajas que ejercía Estados Unidos sobre la Isla de Cuba. Según datos estadísticos oficiales, hacia 1952, las empresas norteamericanas controlaban el 47,4 por ciento de la producción azucarera y el 90 por ciento de la producción de electricidad y de las redes telefónicas, entre otros importantes sectores del país.


Antes que la sumisión, el exterminio

Una de la primeras acciones en contra de la dictadura se dio en 1952, cuando en aquel entonces el abogado Fidel Castro Ruz, presentó una denuncia contra el presidente Fulgencio Batista ante el Alto Tribunal de Cuba, por violación de la Constitución de 1940, mediante la que exige el restablecimiento de las garantías constitucionales. Este hecho no fue tomado en cuenta por las instituciones judiciales de la época.


Posteriormente, como parte de las acciones rebeldes, el 26 de julio de 1953, un centenar de jóvenes pertenecientes a los sectores medios y obreros, comandados por Fidel Castro, intentaron tomar el cuartel Moncada, la segunda base militar del país. Con este hecho se inició un proceso de luchas que finalmente logrará el objetivo: Derrocar al dictador Fulgencio Batista.

Luego de muchos intentos fallidos, el ejército rebelde comienzó a salir de su aislamiento y a encontrar nuevas adhesiones. Se sumaron importantes contingentes de jóvenes que fueron conducidos por líderes como Camilo Cienfuegos, el mítico cubano - argentino Ernesto "Che" Guevara y Fidel Castro.


Para el 31 de diciembre de 1958, el dictador Batista cede el poder a una junta militar, abandona Cuba y se refugia en la República Dominicana. Fidel Castro rechaza esta junta, llama a una huelga general a la población y ordena a las columnas del "Che" y de Cienfuegos que se trasladen a La Habana.

El primero de enero de 1959, triunfa la huelga, entran en la capital las tropas del "Che" y de Cienfuegos y cesa la junta militar. Con ello, la lucha antidictatorial por el retorno a las formas democráticas de gobierno, pronto se transforman en una verdadera revolución social.

Una vez en el poder, se adoptaron un conjunto de medidas que modificaron de raíz el orden social en Cuba. El ejército de la dictadura fue reemplazado por el "ejército rebelde", los cargos de gobierno fueron asumidos por los jefes revolucionarios y se da inició la tarea de transformar a la sociedad cubana.


Vuelco favorable de una nación


Para modificar las enormes desigualdades económicas que caracterizaban a la sociedad cubana, el gobierno revolucionario comienza, liderado por Fidel Castro, a aplicar una Reforma Agraria. Una primera ley de 1959 establecía que serán expropiadas todas aquellas tierras que excedieran las 400 hectáreas, con lo que se respete la propiedad de pequeños y medianos productores.

Con ello, la mayor parte de las tierras fueron distribuidas entre los campesinos que carecían de empleo y el resto pasa a formar parte de las haciendas estatales, las cuales ofrecieron trabajo a los desocupados de las zonas rurales. La política económica llevada adelante por el gobierno revolucionario afecta, desde un primer momento, los intereses de Estados Unidos en Cuba.


"Debemos ir con afán investigativo, y con espíritu humilde, a aprender en la gran fuente de sabiduría que es el pueblo" El Ché. (Foto:Archivo)Se iniciaron campañas masivas de alfabetización, se crearon nuevas escuelas y universidades, con lo que creció de forma notable el número de alumnos y maestros. En materia de salud se implementa una red sanitaria para garantizar de forma gratuita la asistencia a toda la población, se crearon nuevos hospitales y clínicas, así como también, institutos de investigaciones médicas.


El gigante ataca con el bloqueo económico


No se puede hacer referencia a la revolución cubana, sin mencionar el bloqueo que le impuso a la nación la mayor potencia del mundo, EE.UU. En 1960, el gobierno estadounidense deja de comprar azúcar. Esto condujo a que el gobierno cubano, buscase como principal aliado a la Unión Sovíetica (U.R.S.S.).

En este sentido, Ovidio Cabrera, manifestó: que "Cuba no ha sido nunca un país que haya agredido a Estados Unidos, al contrario. Su papel es ser un país defensivo, en defensa de sus intereses, de su nacionalidad. La gran campaña de Estados Unidos, la gran venganza de EE.UU, es precisamente tratar de que el ejemplo cubano no se siga, cosa que no han podido evitar".


La revolución, que había mantenido durante mucho tiempo una estrategia económica basada en gran medida en las relaciones con el gran Estado multi-nacional que era la Unión Soviética, al desintegrarse ésta deja a la isla sin su principal socio comercial, con un extraordinario prejuicio para su comercio.

Ante ello, el representante de Cuba en TeleSUR, Ovidio Cabrera, refirió que "ellos (Estados Unidos) prácticamente nos han obligado con su gran bloqueo a que nosotros nos protejamos, a defendernos con nuestros propios medios".

Pero a pesar de estos principales inconvenientes que sufre actualmente la Mayor de las Antillas, el Estado ha conseguido contrarrestar esa estrategia con las armas a su alcance. Comenzaron a exportar azúcar, níquel, pescado, mariscos, ron, café, tabaco y mármoles. También se desarrollaron en materia de medicina, varias vacunas y tratamientos provienen de Cuba y se exportan al resto del mundo, como es el caso de la vacuna antimeningocóccica y otra contra la hepatitis B.


Antes de la revolución el porcentaje de analfabetos en la nación se ubicaba en un 25, 6 por ciento, desde 1988, ese porcentaje está por debajo de 1,5 por ciento y toda la población recibe asistencia social y educativa de enorme calidad.



Revolución cubana en Latinoamérica


La solidaridad del pueblo cubano se ha extendido por toda Latinoamérica. Muestra de ello es la aplicación en Venezuela, Nicaragua y Bolivia del método Yo sí puedo para alfabetizar a la población; estrategia que también será utilizada por Paraguay en el 2009, según lo anunció el presidente Fernando Lugo.


De igual manera, dio inició junto con el gobierno venezolano a un proyecto humanitario denominado Misión Milagro que tiene el propósito de ayudar a aquellas personas con bajos recursos para que puedan ser operadas de distintos problemas oculares.

También participó en el conflicto armado de Angola, iniciado en 1975, para obtener la independencia de la nación, guerra de la que Cuba "se trajo sólo sus muertos", tal como lo indicó en una oportunidad el presidente cubano.


La Cuba de hoy en continua marcha hacia el progreso



La nación, en la actualidad refleja diferentes avances en distintos ámbitos sociales, logrados bajo la premisa que establece la constitución cubana en su artículo número uno, "Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como República unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana".



A pesar de los desastres naturales, huracanes, ciclones, y el brutal bloqueo económico, los ciudadanos resisten. "Si algo ha tenido Cuba en estos cincuenta años de revolución es su dignidad y su capacidad de resistencia ante la potencia más grande del mundo EE.UU.", dijo Ovidio Cabrera, representante de Cuba en la junta directiva de TeleSUR.


"Nosotros en este año que estamos concluyendo, nos afectaron tres ciclones devastadores, muy devasatadores, que dejaron más de 10 mil millones de dólares en pérdidas. Sin embargo, de acuerdo a informaciones del parlamento, Cuba creció pese a todo eso, en un 4, 3 por ciento en nuestro Producto Interno Bruto en el año", agregó Cabrera.

En este sentido, el ministro de economía cubano, José Luis Rodríguez, ratificó el crecimiento que registró la nación, en declaraciones que realizó en la reunión de fin de año de la Asamblea Nacional (parlamento cubano).

Por su parte, Raúl de la Nuez, ministro de Comercio Exterior, informó que el intercambio comercial cubano creció este año 2008 un 33 por ciento en relación con el de 2007. El canciller Felipe Pérez Roque destacó a su vez que Cuba derrotó con su resistencia todos los intentos de aislar a la Revolución perpetrados por el gobierno de Estados Unidos.


Como expresión de ese fracaso, Pérez Roque puntualizó que este país tiene actualmente relaciones diplomáticas plenas con 181 de las 192 naciones representadas en la Organización de Naciones Unidas.

Por tanto, la revolución cubana es una muestra viva de los pensamientos del Ché Guevara, "Nuestra libertad y su sostén cotidiano tienen color de sangre y están henchidos de sacrificio".




Luinés Daniela Sánchez

DISCURSO DE RAUL CASTRO POR LOS 50 AÑOS DE LA REVOLUCION

¡Jamás regresará el dolor al corazónde las madres ni la vergüenza al alma de cada cubano honesto!


• Discurso pronunciado por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en el acto por el aniversario 50 del triunfo de la Revolución, efectuado en Santiago de Cuba, el 1ro. de enero de 2009, “Año del 50 aniversario del triunfo de la Revolución”.


Santiagueras y santiagueros;


Orientales;


Combatientes del Ejército Rebelde, la lucha clandestina y de cada combate en defensa de la Revolución durante estos 50 años;


Compatriotas:


El primer pensamiento, un día como hoy, para los caídos en esta larga lucha. Ellos son paradigma y símbolo del esfuerzo y el sacrificio de millones de cubanos. En estrecha unión, empuñando las poderosas armas que han significado la dirección, las enseñanzas y el ejemplo de Fidel, aprendimos en el rigor de la lucha a transformar sueños en realidades; a no perder la calma y la confianza frente a peligros y amenazas; a levantar el ánimo tras los grandes reveses; a convertir en victoria cada reto y a superar las adversidades, por insuperables que pudieran parecer.


Los que hemos tenido el privilegio de vivir con toda intensidad esta etapa de nuestra historia, sabemos bien cuán cierta ha resultado la alerta que nos hizo aquel 8 de enero de 1959, en su primer discurso al entrar a la capital:


“La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil”, concluyó.


Por primera vez el pueblo cubano alcanzaba el poder político. En esta ocasión, junto a Fidel, los mambises sí entraron a Santiago de Cuba. Atrás quedaban 60 años exactos de dominación absoluta del naciente imperialismo norteamericano, que no tardaría en mostrar sus verdaderos propósitos, al impedir la entrada a esta ciudad del Ejército Libertador.


Atrás quedaron también la gran confusión y sobre todo la frustración enorme que generó la intervención norteamericana. Sin embargo se mantuvo en vilo, más allá de su disolución formal, la voluntad de lucha del Ejército Mambí y el pensamiento que guió las armas de Céspedes, Agramonte, Gómez, Maceo y tantos otros próceres y combatientes por la independencia.


Vivimos algo más de cinco décadas de gobiernos corruptos, de nuevas intervenciones norteamericanas; la tiranía machadista y la revolución frustrada que la derrocó. Más tarde, en 1952, el golpe de Estado, con el apoyo del gobierno norteamericano, instauró nuevamente la dictadura, fórmula aplicada en esos años para asegurar su dominio en América Latina.


Para nosotros quedó claro que la lucha armada era la única vía. A los revolucionarios se nos planteaba nuevamente, como a Martí antes, el dilema de la guerra necesaria por la independencia que quedó trunca en 1898.


El Ejército Rebelde retomó las armas mambisas y después del triunfo se transformó para siempre en las invictas Fuerzas Armadas Revolucionarias.


La Generación del Centenario, que en 1953 asaltó los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, contó con el importante legado de Martí, con su visión global humanística que va más allá de la consecución de la liberación nacional.


En términos históricos, fue breve el tiempo que medió entre la frustración del sueño mambí y el triunfo en la Guerra de Liberación. A comienzos de este período, Mella, uno de los fundadores de nuestro primer partido comunista y creador de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), se convierte en heredero legítimo y puente que une el pensamiento martiano y las ideas más avanzadas.


Fueron años de maduración de la conciencia y la acción de obreros y campesinos, y de formación de una intelectualidad genuina, valiente y patriota que los ha acompañado hasta el presente.


El magisterio cubano, fiel depositario de las tradiciones de lucha de sus predecesores, las sembró en lo mejor de las nuevas generaciones.


Desde el mismo momento del triunfo, se hizo evidente para cada hombre y mujer humilde que la Revolución era un justiciero cataclismo social que tocó todas las puertas, desde los palacetes de la Quinta Avenida en la capital, hasta el más misérrimo y apartado bohío de nuestros campos y montañas.


Las leyes revolucionarias no sólo dieron cumplimiento al programa del Moncada, lo superaron con creces en la lógica evolución del proceso. Además sentaron un precedente para los pueblos de nuestra América que hace 200 años iniciaron el movimiento emancipador del colonialismo.


En Cuba, la historia americana tomó rumbos diferentes. Nada moralmente valioso ha sido ajeno al torbellino que aun antes del primero de enero de 1959, comenzó a barrer oprobios e inequidades, a la vez que abrió paso al gigantesco esfuerzo de todo un pueblo, decidido a darse a sí mismo cuanto merece y ha logrado levantar con su sangre y su sudor.


Millones de cubanas y cubanos han sido trabajadores, estudiantes, soldados, o simultáneamente las tres cosas, cuantas veces las circunstancias lo han exigido.


La síntesis magistral de Nicolás Guillén resumió el significado para el pueblo del triunfo de enero de 1959: “Tengo lo que tenía que tener”, dice uno de sus versos, refiriéndose no a riquezas materiales, sino a ser dueños de nuestro destino.


Es una victoria doblemente meritoria, porque ha sido alcanzada a pesar del odio enfermizo y vengativo del poderoso vecino.


El fomento y apoyo al sabotaje y el bandidismo; la invasión de Playa Girón; el bloqueo y demás agresiones económicas, políticas y diplomáticas; la permanente campaña de mentiras dirigida a denigrar a la Revolución y sus líderes; la Crisis de Octubre, los secuestros y ataques a embarcaciones y aeronaves civiles; el terrorismo de Estado, con su terrible saldo de 3 478 muertos y 2 099 incapacitados; los planes de atentados a Fidel y otros dirigentes; los asesinatos de obreros, campesinos, pescadores, estudiantes, diplomáticos y combatientes cubanos. Esos y otros muchos crímenes dan fe del tozudo empeño de apagar a cualquier precio la luz de justicia y decoro que significó la alborada del Primero de Enero.


Una tras otra, todas las administraciones norteamericanas no han cesado de intentar forzar un cambio de régimen en Cuba, empleando una u otra vía, con mayor o menor agresividad.


Resistir ha sido la palabra de orden y la clave de cada una de nuestras victorias, durante este medio siglo de ininterrumpido batallar, en que hemos partido invariablemente de jugarnos nuestra propia piel, sin dejar de reconocer la amplia y decisiva solidaridad recibida.


Desde hace muchos años, los revolucionarios cubanos nos atenemos a la máxima martiana: “La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”.


En esta plaza, en el 30 aniversario del triunfo, Fidel nos dijo: “Aquí estamos porque hemos podido resistir”. Una década después, en 1999, desde este mismo balcón, afirmó que el período especial constituía “la más extraordinaria página de gloria y firmeza patriótica y revolucionaria, (…) cuando nos quedamos absolutamente solos en medio de Occidente a 90 millas de Estados Unidos y decidimos seguir adelante”. Fin de la cita. Así lo repetimos hoy.


Ha sido una resistencia firme, ajena a fanatismos, basada en sólidas convicciones y en la decisión de todo un pueblo de defenderlas al precio que sea necesario. Ejemplo vivo de ello en estos momentos es la inconmovible firmeza de nuestros gloriosos Cinco Héroes (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”) .


Hoy no estamos solos frente al imperio en este lado del océano, como ocurrió en los años sesenta, cuando los Estados Unidos impusieron el absurdo de expulsar de la OEA, en enero de 1962, a Cuba, el país que poco antes había sido víctima de una invasión organizada por el gobierno norteamericano y escoltada hasta nuestras costas por sus buques de guerra. Precisamente, como se ha demostrado, esa expulsión era el preludio de una intervención militar directa, impedida sólo por el despliegue de los cohetes nucleares soviéticos que desembocó en la Crisis de Octubre, conocida mundialmente como la crisis de los mísiles.


Hoy la Revolución es más fuerte que nunca y jamás ha cedido un milímetro en sus principios, ni en los momentos más difíciles. No cambia en lo más mínimo esa verdad que algunos pocos se cansen y hasta renieguen de su historia, olvidándose de que la vida es un eterno batallar.


¿Significa que han disminuido los peligros? No, no nos hagamos ilusiones. Cuando conmemoramos este medio siglo de victorias, se impone la reflexión sobre el futuro, sobre los próximos cincuenta años que serán también de permanente lucha.


Observando las actuales turbulencias del mundo contemporáneo, no podemos pensar que serán más fáciles, lo digo no para asustar a nadie, es la pura realidad.


También debemos tener muy presente lo que Fidel nos dijo a todos, pero especialmente a los jóvenes, en la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre del 2005: “Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”, sentenció.


Ante esta posibilidad, me pregunto: ¿cuál es la garantía de que no ocurra algo tan terrible para nuestro pueblo?


¿Cómo evitar un golpe tan anonadante que necesitaríamos mucho tiempo para recuperarnos y alcanzar de nuevo la victoria?


Hablo en nombre de todos los que hemos luchado, desde los primeros disparos en los muros del Moncada, hace 55 años, hasta los que cumplieron heroicas misiones internacionalistas.


Hablo, por supuesto, también en nombre de los que cayeron en las guerras de independencia y más recientemente en la Guerra de Liberación. En representación de todos ellos, hablo en nombre de Abel y José Antonio, de Camilo y Che, cuando afirmo, en primer lugar, que ello exige de los dirigentes del mañana que no olviden nunca que esta es la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes (Aplausos); que no se reblandezcan con los cantos de sirena del enemigo y tengan conciencia de que por su esencia, nunca dejará de ser agresivo, dominante y traicionero; que no se aparten jamás de nuestros obreros, campesinos y el resto del pueblo; que la militancia impida que destruyan al Partido. Aprendamos de la historia.


Si actúan así, contarán siempre con el apoyo del pueblo, incluso cuando se equivoquen en cuestiones que no violen principios esenciales. Pero si sus actos no estuvieran en consonancia con esa conducta, no contarán siquiera con la fuerza necesaria ni la oportunidad para rectificar, pues les faltará la autoridad moral que sólo otorgan las masas a quienes no ceden en la lucha. Pudieran terminar siendo impotentes ante los peligros externos e internos, e incapaces de preservar la obra fruto de la sangre y el sacrificio de muchas generaciones de cubanos.


Si ello llegara a suceder, nadie lo dude, nuestro pueblo sabrá dar la pelea, y en la primera línea estarán los mambises de hoy, que no se desarmarán ideológicamente ni dejarán caer la espada (Aplausos y exclamaciones).


Corresponde a la dirección histórica de la Revolución preparar a las nuevas generaciones para asumir la enorme responsabilidad de continuar adelante con el proceso revolucionario.


Esta heroica ciudad de Santiago, y Cuba entera, fue testigo del sacrificio de miles de compatriotas; de la ira acumulada ante tanta vida tronchada por el crimen; del dolor infinito de nuestras madres y del valor sublime de sus hijas e hijos.


Aquí nació un joven revolucionario, de sólo 22 años al caer asesinado, que simboliza esa disposición al sacrificio, pureza, valentía, serenidad y amor a la patria de nuestro pueblo: Frank País García.


En esta tierra oriental nació la Revolución. Aquí fue la clarinada de La Demajagua y el 26 de Julio; aquí desembarcamos en el Granma e iniciamos el combate en montañas y llanos, que luego se extendió a toda la isla. Como dijo Fidel en La Historia me Absolverá, aquí “cada día parece que va a ser otra vez el de Yara o el de Baire”.


¡Nunca más volverán la miseria, la ignominia, el abuso y la injusticia a nuestra tierra!


¡Jamás regresará el dolor al corazón de las madres ni la vergüenza al alma de cada cubano honesto!


Es la firme decisión de una nación en pie de lucha, consciente de su deber y orgullosa de su historia (Aplausos).


Nuestro pueblo conoce cada imperfección de la obra que él mismo ha levantado con sus brazos y defendido a riesgo de su vida. Los revolucionarios somos nuestros principales críticos. No hemos dudado en dilucidar deficiencias y errores públicamente. Sobran los ejemplos pasados y recientes.


Desde el 10 de octubre de 1868, la desunión fue causa fundamental de nuestras derrotas. A partir del primero de enero de 1959, la unidad, forjada por Fidel, ha sido garantía de nuestras victorias. Nuestro pueblo logró mantenerla frente a todos los avatares e intentos divisionistas y ha sabido situar los anhelos comunes por encima de las diferencias, derrotar mezquindades a fuerza de colectivismo y generosidad.


Las revoluciones sólo avanzan y perduran cuando las lleva adelante el pueblo. Haber comprendido esa verdad y actuado invariablemente en consecuencia con ella, ha sido factor decisivo de la victoria de la Revolución cubana frente a enemigos, dificultades y retos en apariencia invencibles.


Al arribar al primer medio siglo de Revolución triunfante, llegue el principal tributo a nuestro maravilloso pueblo; a su ejemplar decisión, valor, fidelidad, vocación solidaria e internacionalista; a su extraordinaria demostración de voluntad, espíritu de sacrificio y confianza en la victoria, en el Partido, en su máximo líder y sobre todo en sí mismo (Aplausos).


Sé que expreso el sentir de mis compatriotas y de muchos revolucionarios en el mundo, al rendir homenaje en esta hora al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz (Aplausos y exclamaciones).


Un individuo no hace la historia, lo sabemos, pero hay hombres imprescindibles capaces de influir en su curso de manera decisiva. Fidel es uno de ellos, nadie lo duda, ni aun sus enemigos más acérrimos.


Desde muy joven hizo suyo un pensamiento martiano: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”. Lo convirtió en escudo contra lo fatuo y lo pasajero, en su principal arma para transformar halagos y honores, por merecidos que fueran, en mayor modestia, honradez, voluntad de lucha y amor por la verdad, que invariablemente ha situado por encima de todo.


A estas ideas se refirió, en esta misma plaza, hace 50 años. Sus palabras de aquella noche mantienen absoluta vigencia.


En este especial momento que nos hace meditar en el camino recorrido y sobre todo en el aún más largo que está por delante, cuando ratificamos nuevamente el compromiso con el pueblo y nuestros mártires, permítanme concluir repitiendo la alerta premonitoria y el llamado al combate que nos hiciera el Comandante en Jefe en este histórico lugar, el primero de enero de 1959, cuando señaló:


“No creemos que todos los problemas se vayan a resolver fácilmente, sabemos que el camino está trillado de obstáculos, pero nosotros somos hombres de fe, que nos enfrentamos siempre a las grandes dificultades. Podrá estar seguro el pueblo de una cosa, que es que podemos equivocarnos una y muchas veces, lo único que no podrá decir jamás de nosotros es que robamos, que traicionamos”.


Y agregó:


“Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad ni por la ambición, (…) no hay satisfacción ni premio más grande que cumplir con el deber”, concluyó.


En una fecha de tanto significado y simbolismo, reflexionemos sobre estas ideas que constituyen guía para el revolucionario verdadero. Hagámoslo con la satisfacción de haber cumplido el deber hasta el presente; con el aval de haber vivido con dignidad el más intenso y fecundo medio siglo de historia patria y con el firme compromiso de que en esta tierra siempre podremos exclamar con orgullo:


¡Gloria a nuestros héroes y mártires! (Exclamaciones de: “¡Gloria!”)


¡Viva Fidel! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)


¡Viva la Revolución! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)


¡Viva Cuba libre! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)


(Ovación).

50 AÑOS DE LA REVOLUCION CUBANA







Somos cultura de la vivencia revolucionaria *

Alfredo Guevara • La Habana





Cuando Yeyé me llamó eufórica para decirme que el tirano había partido y que Fidel comenzaba a dar instrucciones a nuestro pueblo me hizo saltar de un estado de profunda depresión a exaltada alegría. Una nueva época comenzaba. Y para mí sería, creía entonces, mi realización de sueños interrumpidos, la realización como cineasta. Desde Matanzas, camino de La Habana, Fidel me envió señales; cuando pude encontrarle la emoción no fue menor aunque me tocó uno de esos jarrazos de agua fría que honran y paralizan, que lo transforman todo en un instante. Ese Fidel era el mismo y distinto, porque sabía desde ya que aquel entusiasmo pasional que le rodeaba no podía aplazar el diseño y rápida puesta en práctica de la sociedad soñada y a la que tanto sacrificio y martirologio había ofrendado nuestro pueblo. "No pienses en cine por ahora, tienes otra tarea", fueron sus palabras, y continuó, "Tenemos que destruir esta sociedad injusta de tal modo que no haya cómo reconstruirla y así dar inicio a otra vida".



Tal vez estas últimas palabras no sean las exactas, pero las imágenes de que se sirvió para explicarme la tarea, y que no describiré ahora, no las olvidaré nunca. Debí desde ese instante coordinar un grupo de trabajo no-público que, con Che, Vilma y Núñez Jiménez y bajo su control, redactaría la primera ley radicalmente, a lo martiano, desde la raíz, revolucionaria, la Ley de Reforma Agraria. Y me encargó al mismo tiempo, con indicaciones precisas, dónde buscar apoyos técnicos, asesoría. Pero Fidel, tenía ya esa visión de largo alcance que tienen los jugadores de ajedrez que saben planear más de una jugada, dos tres, muchas, y esta vez lo diré aceptando una observación muy de él, supo planearlas, realizarlas y ganar la partida. Él ha sabido ganarlas.



Eran los días del máximo entusiasmo, de exaltación que llenaba el alma, la cotidiana vida de cada ciudadano y por tanto de todos, entonces masiva exaltación. Pero Fidel no perdía en su brújula el norte necesario. Quería que ya supiésemos qué era un Banco, porque si no se sabía qué era un Banco no se podía dirigir un país. Y planeaba y planeaba; en su diseño iba entrando cada rasgo de la nueva sociedad y eso explica cuánta atención democratizadora, ésa es la fundamentación real de la democracia real, se puso el mayor énfasis en la alfabetización. La alfabetización como paso primero y fundamental en aquellos mismos días; y casi al mismo tiempo, se abordan situaciones menos generales, como la superación de las jóvenes campesinas discriminadas como mujeres y como mujeres del campo. Alfabetizar ante todo, más tarde el seguimiento…, sexto y noveno grado… etcétera, etcétera. Y así entrar realmente en la vida. Así entrar en la vida real.


No debo desviar el tema de mi intervención, pero no puedo dejar de situarla en este marco. Para ser libres, ser cultos; para mencionar siquiera la palabra democracia, primero, y ante todo, respetar la dignidad y la inteligencia y la sensibilidad de la persona, de cada persona, una a una, y solo entonces, la de todas; y respetar la dignidad y la inteligencia y la sensibilidad de la persona, de cada persona, una a una, de todas, del pueblo todo, es entregar las armas para ejercer sus posibilidades de comprender, analizar y expresar criterio, su criterio como participante activo en la vida social. Fidel tuvo esa visión de conjunto para abrir el camino a la construcción, a la posibilidad de que fuese una sociedad mejor, más justa, de seres que despliegan sus cualidades en plenitud, la sociedad que surgiera de las ruinas de la injusticia, el privilegio, la discriminación racial y sexual, y de esa otra discriminación que se enmascara en la división humillante que divide entre sabedores e ignorantes. La sociedad que él quería, por la que hemos luchado y seguimos luchando, es aquella en que la ignorancia no tendrá lugar, porque la ignorancia que impone y a la que condena el capitalismo a una parte de la población no es tan solo condición que sirve a justificar y posibilita la explotación, es también cuando permanece y se refuerza o retro-alimenta en virtud del mal uso de los Medios que debieran contribuir y hasta estar destinados a erradicarles, es, subrayo, remarco, repito sin tregua, es el principal enemigo de la revolución, de su espíritu, de su naturaleza, de sus objetivos. De ahí tanto énfasis, tanta pasión revolucionaria, tanta revolucionaria lucidez en el empeño permanente de nuestro Comandante en promover de mil modos en las legiones de revolucionarios militantes la conciencia de que, para realizar los objetivos de la revolución, la primera revolución a realizar tiene por ámbito cada conciencia y debe erradicar de sí, y en lo más hondo, la rutina y la cristalización, riesgo mayor y también debo subrayarlo, debe subrayarse, de toda ideología. La muerte siempre acecha: reside en primer término en el simplismo y la rutina.


Y vuelvo al tema que me ha sido sugerido y que probaré que no he abandonado en instante alguno. Seguía aquel Grupo inicialmente mencionado redactando la que fuese poco después nuestra Ley primera, la de la Reforma Agraria. Y aquel Grupo debió recibir cada noche, lección tras lección del pensar, la inquietud, el desbordamiento principista, la imaginación, el plantear de opciones varias, escenarios diversos, el cálculo de consecuencias, la mirada larga, abarcadora y al mismo tiempo precisa, de quien nos orientaba y buscaba las mejores formas viables para destruir con el latifundio la esclavitud enmascarada y con uno y otra la dominación imperial a partir de la tierra monocultivada y monoposeída.


Y un día, el echador inesperado y siempre sorprendente de algún que otro jarrazo de agua fría, nos dio la sorpresa; ya estábamos impregnados, y creo que eso fue decisivo, de esa visión global que escapa a las especializaciones, vocaciones y etcétera, etcétera. Debemos echar a andar el proyecto de una cinematografía cubana que sea parte y acompañe a la revolución desde esta fase. Siempre en martiano. Martí dice que la revolución no tenía lugar solo en la manigua, y no logro ahora decirlo textualmente, sino que habría que ponerla en práctica igualmente en la República soñada. A nosotros tras este entrenamiento nos tocaría, en tanto que cineastas, hacer todo el cine que la imaginación joven y en libertad pudiera realizar, enriqueciendo con su poesía, si la lograba, la realidad espiritual, cultural cubana, pero, y no pero, igualmente es mejor expresión, no menor atención tendríamos que dar a recoger en imágenes esos tiempos que vivíamos, que día a día se hacían pasado, siembra, germinación, y al mismo tiempo alba de futuro. Responsabilidad mayor. La historia ya no la escriben tan solo los que reseñan en papel, los que recogen el hecho y la anécdota, los que interpretan y esclarecen (u oscurecen), en fin, historiadores y sociólogos, politólogos y etcétera; llegó el cine, llegó la imagen. Llegaron los noticieros; llegamos nosotros. Acompañados de malas compañías. La cámara honesta, el cineasta revolucionario ve a su vera, más lejos o más cerca, a mercenarios de la imagen que rápidamente imitan a los que mercan en los otros Medios. Eso explica que para prevenir la intrusión previsible de los que ya habían surgido con esos rasgos en la sociedad y sistema que habíamos vencido, la Ley que promulgada el 24 de marzo de 1959, la primera Ley de la revolución en el campo de la cultura artística, llevase como primer Por cuanto, verdadero emblema, declaración de principios, la frase "El cine es un arte". Para nosotros verdad de perogrullo, para otros, peligrosos otros, un insulto. No olvidamos el lema de mister Hearst "el comercio sigue al film", más que frase al aire, reducción de un medio de expresión artística a la condición de instrumento de penetración imperial. Mister Hearst era voz del imperio.


Este cine que surge como proyecto con la Ley y la fundación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, nacía con dos objetivos precisos y entrelazados, hacer posible el surgimiento de un movimiento cinematográfico en tiempos de revolución, creando la infraestructura necesaria al trabajo de los jóvenes creadores y formar un público educado artísticamente, capaz de apreciar esta manifestación del espíritu y de la época en marcos de variedad ilímite.


Otra vez, siempre, el diseño revolucionario abrió la posibilidad a la persona, cada persona, una a una, todas las personas, y solo entonces válida y no sumisamente masa, de apreciar obras, enriquecer su acervo, descubrir nuevos mundos, ser realmente, realmente ser, existir realmente, realmente existir. De ahí que prefiera decir hoy, aquí, ahora, tras varios decenios, cuando ya somos algo más que cine cubano, parte activa del Nuevo Cine Latinoamericano, decir hoy que no somos cine o cultura o expresión de resistencia, somos cine y cultura de la vivencia, de la vivencia revolucionaria; de la revolución que ha encabezado y encabeza el pensamiento fidelista que aquí nos convoca y reúne.

Muchas gracias.




* Intervención en el Panel Cuba: La cultura de la resistencia, del anticolonialismo y la emancipación. Coloquio Memoria y futuro: Cuba y Fidel. Palacio de las Convenciones, 30 de noviembre, 2006


miércoles, 31 de diciembre de 2008

CESAR LEVANO O LA MASCARA REVISIONISTA

(En homenaje a la revolución cubana, a los 50 años de su victoria)

José Ramos Bosmediano, ex Secretario General del Sutep


Con motivo del 105 aniversario del nacimiento de Mao Tse-tung (26 de diciembre de 1893), el Director del diario La primera (26/12/2008, p.2), el periodista César Lévano, en su columna Razón Social y con el título Las máscaras de Mao, ha vuelto a reiterar sus inveterados prejuicios contra la personalidad revolucionaria del conductor de una de las revoluciones contemporáneas más importantes del siglo XX y de la propia historia de la humanidad. Al mismo tiempo, situándose en el mismo pedestal desde donde los intelectuales y periodistas del capitalismo y de la “izquierda” liberal socialdemócrata despotrican contra José Stalin, Lévano convierte al conductor del ejército soviético en la lucha contra el nazismo de Hitler en un enemigo de la humanidad y de su propio pueblo. Cabe mencionar también el artículo del periodista anticomunista Ángel Páez (suplemento Domingo de La República del 28/12/2008, pp. 12-13) Stalin & Hitler, en el cual, sobre la base de deducciones a partir de un informe sobre el genocida Nazi y su suicidio, sostiene que éste fue “una copia de Stalin”, ya que ambos eran “crueles” con sus enemigos, que se respetaban mutuamente. Aunque de Ángel Páez se puede esperar cualquier barbaridad, de César Lévano debemos exigir, por lo menos, un mínimo de respeto a los hechos, aunque será imposible que este veterano periodista y ex militante del Partido Comunista Peruano, del cual se apartó para conformar su hoy inexistente PCP-Mayoría, cambie su concepción revisionista del marxismo-leninismo y, por tanto, su visión de los procesos políticos revolucionarios de nuestro tiempo. Referirse al artículo de Lévano no es un simple deseo de responderle para defender a Mao o a un supuesto “maoísmo”, o defender también a Stalin y el supuesto “stalinismo”, sino, fundamentalmente, revelar la máscara que encubre sus real concepción sobre la lucha revolucionaria por el socialismo.

I

Lévano empieza con una afirmación sobre el papel de Mao, de quien dice que encarnó, con Stalin, una época de la lucha revolucionaria y también de abuso del poder. Esta concepción sobre el ejercicio del poder como producto de una revolución se ha venido planteando desde las posiciones del liberalismo en todas sus variantes, tratando de desconocer el hecho real de la lucha de clases, pues la clase derrotada, otrora dominante, no se resigna a perder sus privilegios y utiliza todos los medios posibles para volver a tomar el poder y derrotar la revolución. No es casual que algunos historiadores que defienden el sistema burgués actual pretendan invalidar la lucha revolucionaria conducida por los jacobinos con Maximiliano Rosbespierre a la cabeza, por haber ejercido el terror contra los defensores de la Monarquía y los que, desde las propias filas revolucionarias, boicoteaban el avance de la revolución de 1789. Con esta misma concepción sería muy fácil invalidar la lucha revolucionaria cubana que el jueves 1º de enero del 2009 cumple 50 años de gloriosa trayectoria, porque ha debido reprimir a los contrarrevolucionarios al servicio de los planes imperialistas. Claro que los defensores de los “buenos modales” revolucionarios no se atreven a fustigar tan fácilmente la toma del Palacio de Invierno y la violencia revolucionaria del pueblo ruso conducido por los bolcheviques bajo la conducción de Lenin.

Si el uso de la violencia está prohibido para mantener el nuevo poder del Estado, mejor sería no emprender la lucha. ¿No es una buena lección lo que ocurrió con Allende, cuyo gobierno fue derrocado por la violencia militar ante la ausencia de su contraparte desde la Unidad Popular? Si esta fuerza hubiese ejercido la violencia revolucionaria sobre la burguesía chilena, no hubiera triunfado la contrarrevolución. Con toda seguridad, los defensores del capitalismo estarían señalando que Allende “abusó del poder”. ¿Y qué ocurrió con el gobierno sandinista instalado el 19 de julio de 1979? Nada menos que la derrota militar y política a través de la violencia reaccionaria dirigida por el gobierno de los Estados Unidos de los años 80 en defensa de los terratenientes, de los banqueros y grandes empresarios nicaragüenses y extranjeros. En las épocas revolucionarias la lucha de clases se convierte en guerra de clases. No hay nada más autoritario que una revolución, han señalado Marx, Engels, Lenin. Los procesos actuales de Venezuela y Bolivia pueden convertirse en luchas violentas entre quienes están buscando construir el socialismo desde el poder y quienes pretenden recuperar el terreno perdido hasta hoy, entre ellos, el imperialismo de los Estados Unidos. . En el caso de Bolivia, la burguesía boliviana ha asesinado a decenas de campesinos, ejerciendo la violencia terrorista, frente a la cual los intelectuales y políticos que dicen defender los derechos humanos y la democracia, guardan silencio o reseñan los hechos como una noticia más. Pero si uno de los terratenientes de la Media Luna boliviana hubiese sido, por lo menos, herido, Evo Morales estaría en las filas de los que “abusan del poder”.

Que César Lévano fundamente su crítica a Mao basándose en el libro de la Jung Chang, dejando a un lado otras biografías y la propia historiografía contemporánea, demuestra su verdadera intención de denigrar de uno de los más importantes revolucionarios de nuestro tiempo. Uno de los elementos básicos del revisionismo es la negación de la violencia en los procesos revolucionarios, el uso de la violencia antes, durante y después de la toma del poder. Lo que pasa es que está de moda equiparar la violencia revolucionaria con el terrorismo, en el sentido de la teoría de la “guerra preventiva” de Bush.

II

Escribe Lévano: Mao, como Stalin, no sólo atentó contra su pueblo. Su autoritarismo encontró discípulos que copiaron al pie de la letra sus ideas simplistas y sus métodos de culto a la personalidad y eliminación física de opositores. Resulta que la lucha antiimperialista y antifeudal que dirigió el Partido Comunista de China, dirigida principalmente por Mao, perjudicó al pueblo chino. La liberación de millones de campesinos de toda China del yugo de los terratenientes y de los Señores de la Guerra; la expulsión del dominio imperialista japonés de territorio chino; la realización una reforma agraria que hacía justicia a los campesinos; la iniciación del largo plan económico de desarrollo de China que culminará en el 2050; la propia revolución cultural de la década de los 60, cuyos errores no invalidan su concepción y su papel en la remoción de viejas ideas que impedían el avance del proceso revolucionario; la propia estrategia de la revolución china en función de su propia realidad, que Mao desarrolló en la teoría y en la práctica; todos estos elementos, y otros que no mencionamos, “han perjudicado al pueblo chino”. En el mismo sentido, el papel de Stalin en el desarrollo de la planificación centralizada de la economía rusa que aceleró la producción de bienes materiales y ayudó a desarrollar la ciencia y la tecnología; el papel de la dirección militar en la Segunda Guerra Mundial para vencer al ejército de Hitler, con un manejo adecuado de la táctica a través del pacto de no agresión con el dictador nazi, también “han perjudicado al pueblo ruso”. Se puede discrepar de ciertas medidas políticas, tanto de Mao como de Stalin, producto también de una lucha en dos frentes para impedir la derrota de la revolución, incluso discrepar de ciertas concepciones en el campo de las ciencias y el desarrollo de la cultura; pero estas discrepancias no pueden conducir a negar el papel positivo que estos dos conductores han jugado para su pueblo. Dialécticamente, uno de los elementos de la contradicción es el principal. Para Lévano, son los errores. ¿No sería fácil también, con los mismos argumentos, lapidar la figura de Napoleón Bonaparte, que invadió España en 1808 e impuso su poder imperial pese a la heroica resistencia del pueblo español (Un día de cólera es la novela del escritor español Arturo Pérez-Reverte sobre aquella lucha contra la invasión napoleónica). Napoleón ha cumplido su rol en el proceso de la revolución burguesa y la consolidación del Estado capitalista moderno, pese a sus errores y a su autoritarismo burgués.

¿Ideas simplistas las de Mao? En pleno apogeo del revisionismo soviético, que se impuso tras la muerte de Stalin, la burocracia intelectual de la Academia de Ciencias de la URSS, elaboró y editó el libro Crítica de las concepciones teóricas de Mao Tse-tung que, traducido al castellano, se convirtió en el manual de los partidos comunistas de América Latina adheridos a la línea ideológica del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Los autores del libro se refieren, preferentemente, a la superficialidad del marxismo de Mao, atacando el supuesto “maoísmo” que se fue convirtiendo en “pensamiento revolucionario” en los países donde la semifeudalidad y el dominio imperialista se combinaban. No ha sido la objetividad sino los prejuicios lo que han dominado en las apreciaciones, adherencias o rechazos al pensamiento del revolucionario chino, tanto por parte de los denominados “pro-soviéticos” como de los “pro-chinos”, producto del “seguidismo”, del “calco y copia” que Mariátegui, magistralmente, advirtió como un error de estrategia y táctica. El esperpéntico “maoísmo” de Sendero Luminoso y la estrategia genocida de Pol Pot en Kampuchea nada tienen que ver con las teorías de Mao ni mucho menos con la aplicación de su estrategia revolucionaria, salvo la utilización mecánica de las guerra popular revolucionaria del campo a la ciudad.

Quien haya leído todos los escritos de Mao hasta hoy publicados, no pudo haber encontrado ninguna expresión sobre la sustitución del marxismo-leninismo por el “maoísmo”. Sus escritos sobre la dialéctica y sobre las contradicciones en el seno del pueblo constituyen desarrollos y aplicaciones del materialismo histórico a la realidad de la lucha de clases en la China de la primera mitad del siglo XX, pero también son un aporte a la teoría marxista del conocimiento.

César Lévano, pues, más allá de su afirmación genérica, no puede demostrar que Abimael Guzmán y Pol Pot son los discípulos de Mao. Y sobre el supuesto simplismo de las ideas de Mao, habría que preguntarse cómo ha sido posible que “ideas simplistas” hayan conducido un proceso revolucionario hasta la fundación de la nueva República Popular y la construcción de una nueva economía, sentando las bases de lo que hoy conocemos del desarrollo chino, con todos los peligros que significa la introducción de los elementos del capitalismo en ese desarrollo, responsabilidad que hoy compete a los actuales dirigentes del PCCH, así como lo ocurrido luego de la muerte de Stalin en la ex URSS, corresponde a las responsabilidades de Nikita Kruschev y sus sucesores en la conducción de su país.

III

César Lévano, refiriéndose al “abuso del poder” de Stalin, dice: Los crímenes y abusos de la era stalinista, minaron al socialismo en el inmenso país donde los bolcheviques encabezaron, en 1917, el asalto al Palacio de Invierno. El pensamiento subjetivista es siempre unilateral, ve siempre un lado del problema o del fenómeno. En la afirmación de Lévano sólo se resalta los errores de Stalin y no su papel fundamental, pero convirtiendo a esos errores en el factor principal, exclusivo de la aparición del revisionismo como traición del pensamiento socialista. Tampoco tiene en cuenta la presencia dirigente de la burocracia partidaria que, a partir de 1956, enarboló las tesis de la coexistencia pacífica con el imperialismo, lo que permitió a éste penetrar con eficacia para sus fines, en las estructuras culturales de la sociedad rusa. No olvidemos la estrategia de John F. Kennedy de dar prioridad a la penetración cultural, el modelo norteamericano de vida para vencer a su rival de la Guerra Fría, no con las armas sino con el ejemplo de su prosperidad capitalista. Para Lévano, todo lo ocurrido en la ex URSS después de la muerte de Stalin se debe a las cenizas de éste, a su alma atormentada por la carga de sus “crímenes y abusos”, mas no a los líderes a los que el periodista consideró como los mejores dirigentes comunistas de las décadas posteriores hasta la caída final del sistema. Invasiones a países que buscaban independizarse de la ex URSS, enriquecimiento de una nueva capa de privilegiados, corrupción generalizada, todo ello, desde su tumba, lo dirigió Stalin y no los revisionistas. ¡Qué manera de hacer historia desde una columna periodística! El unilateralismo cognoscitivo, con perdón del sustantivo abstracto, conduce a nuestro periodista a la tergiversación de los hechos.

IV

Abundando en tergiversaciones sobre el papel de Mao, Lévano cita un párrafo de un conocido discurso del dirigente chino para referirse a las posibilidades de una III Guerra Mundial atizada por el imperialismo, guerra que, por las armas nucleares desarrolladas, tendría un resultado catastrófico para la humanidad, poniendo en peligro la propia existencia de ésta. Pero Mao hacía la advertencia del peligro y, al mismo tiempo, su rechazo a tal conflagración, sin dejar de advertir que, de producirse, debía de enfrentarse para derrotar al imperialismo y construir el socialismo. A este pensamiento, tan claro como estratégicamente correcto, el periodista convierte en una especie de loa a la muerte: ¡una barbaridad! Con indubitable malicia, cita un párrafo desligado del texto que contempla la idea integral sobre el problema de la guerra en esos momentos (década de los 50).

Lévano pondera: No es lo mismo la violencia revolucionaria, que puede ser inevitable en momentos cruciales, que el sueño de matanza masiva. ¿El sueño de Mao cuando advertía la posibilidad de la III Guerra Mundial o la concepción violentista de Abimael Guzmán y Pol Pot? De esta mañosa analogía extrae Lévano otras “verdades” supuestamente ligadas a la concepción revolucionaria de Mao: a) Así que, porque todo en la vida tiene dos aspectos, se puede matar a inocentes; b) Con este mismo argumento se puede defender, y se defiende, a Fujimori. Lévano, con su primera conclusión (a), recurre al más vil método de todo filisteo político: atribuye al adversario algo que no le corresponde para derrotarlo, a falta de argumentos y con fines inconfesables, en el caso de Lévano, para defender su oposición a la lucha revolucionaria. Lo hecho en Lucanamarca y los crímenes selectivos del senderismo nada tienen que ver con lo actuado por la lucha revolucionaria dirigida por Mao. Tampoco los crímenes de Pol Pot. En cuanto a la segunda (b), es bastante sospechoso que Lévano recurra a la asquerosa actuación de Fujimori para denostar a Mao.

Como para salvarse de su revisionismo, Lévano trata de aclarar su posición: Contra eso estoy, estuve y estaré (se refiere a la matanza de inocentes, aclaramos). Así como contra los crímenes del otro lado. Podría haber señalado a los criminales de ese “otro lado”, pero seguramente se sobreentiende, lo no basta, porque estos crímenes sí son crímenes, están institucionalizados para defender el sistema capitalista de explotación. No son muertes que se dan en el proceso de un enfrentamiento regular, sino actividades planificadas para destruir todo intento revolucionario.

FINAL

El artículo de César Lévano, independientemente de su objetivo de legítima discrepancia con el pensamiento de Mao y con su conducción revolucionaria, se sitúa en el clima actual de rechazo abierto, por parte de los aparatos ideológicos dominados por el imperialismo, a toda idea y a toda acción revolucionaria que pongan en peligro el orden existente en nuestros países. Su método de argumentación encierra el peligro de la manipulación de las conciencias de una juventud poco enterada de los acontecimientos del mundo moderno y, en particular, de los procesos revolucionarios.

El periódico que dirige, que sentimos como un medio favorable a los intereses del pueblo, con la presencia, además, de César Hildebrandt, sin embargo, tiene un trasfondo anticomunista muy marcado. Es muy fácil ser izquierdista protestando contra los abusos de la burguesía, pero al mismo tiempo alimentando el anticomunismo abierto o encubierto.

Como socialista “convicto y confeso” (Mariátegui), no puedo menos que defender la trayectoria y el pensamiento fundamentales de quienes han conducido las revoluciones en toda la historia de la humanidad: Marx, Engels y Lenin, grandes fundadores; Stalin, Mao, Ho Chi Minh, el Che, Fidel Castro, José Carlos Mariátegui, son los más importantes conductores revolucionarios que han jugado un papel importante en la lucha contra el sistema capitalismo y por la conquista del socialismo. Y si se trata del papel de Abimael Guzmán y de Víctor Polay, sus gruesos errores ideológicos y sus acciones contrarias a toda concepción revolucionaria de la lucha contra el enemigo de clase, que derivaron en crímenes repulsivos y el uso del terrorismo como concepción de la violencia, no pueden llevarnos a negar su papel de luchadores contra el orden injusto en nuestro país.

No hay duda de que el Perú requiere una nueva alternativa política revolucionaria. Su construcción debe basarse en el marxismo y su concepción socialista, cuya vigencia en el Perú se relaciona con el pensamiento revolucionario de José Carlos Mariátegui y su concepción clasista de la sociedad peruana, enriquecida y actualizada por las luchas de nuestro pueblo y por las investigaciones histórico-sociales depuradas de sus elementos ideológicos conservadores.

Lima, diciembre 29 del 2008
Un artículo del prof. Julio Mendoza, respondiendo al "incauto" César Levano.
RESPUESTA A CÉSAR LÉVANO SOBRE
“LAS MÁSCARAS DE MAO”
Por Julio Mendoza García

Respecto al artículo “Las máscaras de Mao” de César Lévano, en La Primera del 26/12/2008, quiero expresar algunas apreciaciones.

CL nunca ha simpatizado con Mao. En la gran polémica internacional sobre el movimiento comunista desde 1963 “se cuadró” con Kjrushov.

En las postrimerías de la década de los 70’s CL y algunos dirigentes políticos y dirigentes sindicales, descontentos con su dirección nacional de entonces, se separaron del PCP-Unidad y constituyeron el Partido Comunista “Mayoría” (expresión más española pero sinónima de bolchevique) que desapareció ante la inacción de don César para sacar adelante su organización comunista que insurgió “contra el derechismo del PCP-U”. Allí tuvo, este periodista talentoso, la oportunidad de enseñar cómo se conduce un proceso revolucionario desde un auténtico Partido Comunista (en la interpretació n de Lévano) pero, reitero, esa propuesta de organización revolucionaria murió con mucho más pena y sin absoluta gloria alguna. No conozco autocrítica al respecto de CL sobre esa desastrosa experiencia de lo que debió ser “auténtica conducción revolucionaria” y no fue.

Sin duda, CL es un excelente periodista de izquierda. Debemos reconocer su valía intelectual y su consecuencia con la izquierda aunque no estoy en condiciones de afirmar lo mismo respecto a su militancia comunista. Más todavía, puede, más bien tiene todo el derecho a, discrepar de Mao y Stalin desde posiciones incluso marxistas.

Pero lo que me llama poderosamente la atención son el contenido, la estructura y la argumentación tan deleznables de su artículo que nos ocupa. Pasaré a fundamentar esta afirmación.

Para empezar, señala que Mao y Stalin “encarnaron una época revolucionaria” pero que “atentaron contra su pueblo”. Esto es absolutamente contradictorio. Como marxista (supongo que lo es), como hombre de izquierda (lo es), entonces ¿qué entiende por revolucionario don César?

Al señalar “como ejemplo” (prueba) que Abimael Guzmán “copió al pie de la letra sus ideas simplistas [las de Mao según Lévano] y por eso ideó una ‘guerra popular’ que dirigía desde una cómoda residencia limeña, mientras cientos de jóvenes daban su vida por el ‘Presidente Gonzalo”, CL en su discurso procura, en franca manipulación de los tiempos históricos y espacios geopolíticos, inducir a su lector (a aquel que logre sorprender) que Mao dirigió una guerra desde cómodas residencias mientras cientos (miles serán para las dimensiones de la revolución china) de jóvenes morían por él . No es así, Mao estuvo siempre junto a su pueblo en las penurias de la guerra revolucionaria. Hay pues en esa argumentación una intención malévola o es una demostración de una ignorancia absoluta de CL. Pero quienes conocemos a Lévano (por su práctica social) podemos asumir que no es la ignorancia la que lo lleva a ese tipo de afirmaciones. Igual podemos decir de “la culpa” que don César quiere endilgarle a Mao de la conducción campesinista absoluta (incluso antiobrera) de Pol Pot en la revolución de Kampuchea contra la ocupación del ejército yanqui.

El sistema socialista no fue minado por Stalin (como erróneamente afirma CL). No hay que ser muy erudito en historia de la URSS para reconocer los grandes avances del socialismo durante la conducción de Stalin. Pero, otra vez manipulando, CL pretende inducirnos a sus lectores que Stalin no habría sido ni siquiera bolchevique. Algo que ni los más redomados trotskistas le van a creer.

Así, el articulista, que marra esta vez, utiliza la técnica de la analepsis (“flashback”) y, deliberadamente, confunde los tiempos y redacta de modo que responsabiliza a Stalin de ordenes para las “invasiones a países socialistas”. Pero resulta que la invasión a Hungría (1956) ocurrió tres años después de la muerte de Stalin (1953) y a Checoslovaquia (1968) quince años después de su fallecimiento y quienes las ordenaron y ejecutaron fueron, respectivamente, los “connotados” anti estalinistas Kjrushov y Brézhnev. Y, seguro estoy, que Lévano conoce de la expresa oposición de Mao a la invasión Soviética a Hungría y Checoslovaquia. Lo que no conocemos es qué dijo don César Lévano en 1968 frente a la invasión soviética a Checoslovaquia.
Lévano, convertido en publicista de la escritora chino-británica Jung Chang, la musa de su propio artículo, miente a medias (que es una forma de mentir también) y se refiere a ella sólo como “china” cuando sabe que legal e ideológicamente ahora es más británica que china y quien, además, escribe esos libros con su esposo el anticomunista escritor británico Jon Halliday. Pero lo interesante es que la Jung creció como una comunista y ferviente seguidora de Mao y hoy es una rabiosa anticomunista y anti maoísta conversa. Decía nuestro vate universal, César Vallejo, “¡Cuídate, España […], cuídate del leal ciento por ciento […]”.

Entonces, es el consuetudinario antimaoísmo de Lévano el que lo hace abrazar el libro de la Jung y recomendarlo para la lectura obligatoria de todos los izquierdistas. Claro que estos últimos, sobre todo los marxistas- leninistas, debemos leer todo libro que nos sea posible pero con una lectura dialéctica, analítica, reflexiva, crítica, abierta a nuevos conocimientos científicos y propositiva, así sean libros de los clásicos. Pero el neo dogmatismo de Lévano es realmente sorprendente, por decir lo menos, pues para él, a pie juntillas, la Jung (anticomunista y antimaoísta) es “ya no ya”.

Enceguecido (es lamentable decirlo) por un prejuicioso “análisis” antimaoísta, CL teje una argumentación absolutamente contraria a la verdad, a los hechos históricos y a una mínima lógica. Toma como base la cita de Mao, citada a su vez por la inefable Jung[1], para hacer aparecer al líder Chino como promoviendo la guerra mundial con un “sueño de matanza masiva”, es decir como “un asesino”, como dice la Jung en su obra, lo que quedaría demostrado (según Lévano) con las citas del nefando Abimael Guzmán (que nada tiene que ver en la obra de la Jung pero “todo vale”) y si, por si acaso, eso no fuera suficiente, también entra Fujimori (en el argumento) para esa “demostración”. ¿Qué pasó don César? ¿Se le “chispoteó”? ¿Existe un gran desorden bajo el cielo para sus ideas cuando escribe sobre Mao? “No comments” (para usar una expresión británica que viene al caso).

Pero la verdad histórica es totalmente distinta a las citas de la Jung y a este desaguisado de argumentación de CL. El verdadero pensamiento de Mao sobre el tema de la amenazante III Guerra Mundial se ve en las citas siguientes:

“Deseamos la paz. Sin embargo, si el imperialismo se empeña en desencadenar una guerra, no tendremos otra alternativa que tomar la decisión de combatir hasta el final y reemprender después nuestra construcción. Si se teme la guerra todos los días, ¿qué hacer cuando ésta finalmente se produzca? Primeramente, he dicho que el viento del Este prevalece sobre el viento del Oeste y que la guerra no estallará, y ahora agrego esta explicación acerca de la situación que surgirá en caso de estallar la guerra. De este modo, ambas posibilidades han sido tomadas en cuenta”
Intervención en la Conferencia de Representantes de los Partidos Comunistas y Obreros de Moscú (18 de noviembre de 1957).

En todos los países se discute ahora si estallará o no una tercera guerra mundial. Frente a esta cuestión, también debemos estar espiritualmente preparados y examinarla de modo analítico. Estamos resueltamente por la paz y contra la guerra. No obstante, si los imperialistas insisten en desencadenar una guerra, no debemos sentir temor. Nuestra actitud ante este asunto es la misma que ante cualquier otro desorden: en primer lugar, estamos en contra, en segundo, no lo tememos. Después de la Primera Guerra Mundial apareció la Unión Soviética, con doscientos millones de habitantes; después de la Segunda Guerra Mundial surgió el campo socialista, que abarca a novecientos millones de seres. Puede afirmarse que si, a pesar de todo, los imperialistas desencadenan una tercera guerra mundial, otros centenares de millones pasarán inevitablemente al lado del socialismo, y a los imperialistas no les quedará ya mucho espacio en el mundo; incluso es probable que se derrumbe por completo todo el sistema imperialista”
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero de 1957)

Como podrán ver los lectores estas ideas de Mao nada tienen que ver absolutamente con la citas de Abimael Guzmán sobre la repudiable masacre de Lucanamarca. Pero CL se refocila con sus “demostraciones” que no por enmarañadas son menos falaces.

Es en esa posición de Mao (según las citas que mostramos), en el contexto de 1957, en plena guerra fría, cuando el peligro de una III guerra mundial era inminente, que contextualizamos la cita (recortada y descontextualizada) de Jung y que cobra coherencia en el mismo sentido del análisis (y no deseo) de Mao. Y no tanto porque lo diga Mao, sino porque los hechos le dan la razón, el gran timonel chino estuvo en lo correcto. Le diríamos que argumentar hay que tener más cuidado.

Respecto a las discusiones que podamos sostener con don César Lévano, “primero no las deseamos, segundo no las tememos”. Pero, incluso cuando se dan, no olvidamos que las contradicciones con él son en el seno del pueblo y que en este amplio espacio don César Lévano ocupa un destacado sitial. La impronta de La Primera, bajo su dirección, a favor del pueblo y la izquierda así nos lo dice.

De lo que sí estamos convencidos es que es bueno debatir en la izquierda, que es necesaria la lucha de ideas en el seno del pueblo (porque con lo enemigos del pueblo es lucha ideológica firme), que las apreciaciones sobre la obra de Mao y Stalin pueden ser discutidas entre los marxistas, entre los izquierdistas. Lo que no aceptaremos es crítica destructiva y prejuiciosa sin argumentación consistente. Argumentación consistente es cuando se considera lo histórico y lo lógico como nos enseñara Lenin, También somos vigilantes contra el dogmatismo ciego y anticientífico.

Soy marxista-leninista, admiro la obra de Stalin y Mao pero no soy “estalinista” ni “maoísta” (explicarlo llevaría mayor espacio), estoy convencido que también cometieron errores y algunos realmente graves, pero, en cada caso, de conjunto, son auténticos revolucionarios triunfantes que lucharon por la clase obrera, por su pueblo y por su patria.

Julio Mendoza García

Las máscaras de Mao

Por César Lévano (Diario LA PRIMERA, 26/12/08)

El 26 de diciembre de 1893 nació Mao Zedong, el líder comunista chino que encarnó, con Stalin, una época de lucha revolucionaria y también de abuso del poder.
Mao, como Stalin, no sólo atentó contra su pueblo. Su autoritarismo encontró discípulos que copiaron al pie de la letra sus ideas simplistas y sus métodos de culto a la personalidad y eliminación física de opositores.
Pol Pot en Kampuchea y Abimael Guzmán en el Perú son vivo ejemplo. Este último ideó una “guerra popular” que dirigía desde una cómoda residencia limeña, mientras cientos de jóvenes daban su vida por el “Presidente Gonzalo”.
Jung Chang, escritora china, ha escrito una documentada biografía de Mao que toda persona de izquierda debería leer: Mao, la historia desconocida.
Los crímenes y los abusos de la era stalinista, minaron el socialismo en el inmenso país donde los bolcheviques encabezaron, en 1917, el asalto al Palacio de Invierno.
Después, el furor represivo contra otros países socialistas, a los que se invadió para deponer a gobernantes revolucionarios pero que no aceptaban el sometimiento a Moscú, resultó inútil y contraproducente.
Chang cita un párrafo del discurso que pronunció Mao en Moscú, en noviembre de 1957, en una reunión de 64 partidos comunistas:
“Veamos cuánta gente moriría si estallara la guerra. Hay 2,700 millones de personas en el mundo. Tal vez desaparecería una tercera parte o tal vez algo más, puede que la mitad (…) lo que quiero decir es que, en la situación más extrema, la mitad viviría y la mitad moriría, pero el imperialismo quedaría borrado de la faz de la tierra y el mundo entero se convertiría en socialista”.
No es lo mismo la violencia revolucionaria, que puede ser inevitable en momentos cruciales, que el sueño de matanza masiva.
Tengo a la vista la llamada “Entrevista del siglo” en la edición de El Diario senderista del 24 de julio de 1988. Allí se lee, página 19:
“Frente al uso de mesnadas y la acción militar reaccionaria le respondimos con una acción: Lucanamarca”.
Fue un crimen en que los senderistas mataron a 80 ancianos, mujeres y niños.
“Ahí hubo exceso, pero toda cosa en la vida tiene dos aspectos”, continuó Guzmán. “Fue la propia Dirección Central la que planificó la acción y dispuso las cosas”
.Así que, porque todo en la vida tiene dos aspectos, se puede matar a inocentes. Crímenes como éste hicieron que, al final, los campesinos derrotaran a Sendero.
Alguien me dijo: “El camarada Abimael no podía saber todo lo que hacían sus militantes”.
Con ese mismo argumento se puede defender, y se defiende, a Fujimori. En todo caso, lo de Lucanamarca demuestra hasta dónde pueden llevar el violentismo, el endiosamiento del líder, la intolerancia.
Contra eso estoy, estuve y estaré. Así como contra los crímenes del otro lado.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Declaracion del gobierno cubano sobre la masacre en Palestina

Declaración del Gobierno Revolucionario

El Gobierno Revolucionario ha recibido con profunda indignación la noticia sobre el ataque aéreo masivo perpetrado por Israel en Gaza el 27 de diciembre, que ha causado más de 200 muertos y cientos de heridos palestinos.
Esta criminal operación militar, la más sangrienta ejecutada por Israel contra el pueblo palestino, ocurre en medio del ilegal bloqueo impuesto por el gobierno israelí en los últimos 18 meses contra la Franja de Gaza, dirigido a aniquilar y rendir por hambre y enfermedad a la población palestina, incluidos niños, mujeres y ancianos.
Cuba expresa su más enérgica condena a este acto genocida del gobierno de Israel, que viola los más elementales principios del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.
El Gobierno Revolucionario llama a la comunidad internacional a condenar esta masacre y a movilizarse para exigir el cese inmediato de estos ataques contra la población civil palestina, y reitera su solidaridad y apoyo inquebrantable con este sufrido y heroico pueblo.
El Gobierno Revolucionario
República de Cuba
La Habana, 27 de diciembre de 2008

PALESTINA


El Frente Democrático para la Liberacion de Palestina: La masacre no pasará sin castigo

El Frente Democrático para la Liberación de Palestina condena enérgicamente las salvajes agresiones que lleva a cabo el ejército sionista contra la Franja de Gaza. Las horrendas masacres causaron la muerte de cientos de mártires y heridos, entre ellos niños, mujeres y ancianos de nuestro pueblo.


Esta matanza encarna la barbarie del terrorismo organizado del estado israelí y es un intento del gobierno de Olmert para utilizar la sangre palestina en el juego de las elecciones adelantadas.


Este crimen representa el aumento de la peligrosa agresión que se comete contra el pueblo palestino, con la luz verde de Estados Unidos y a la sombra de un silencio árabe e internacional. Pero no afectará la voluntad de nuestro pueblo y su decisión de continuar la resistencia hasta eliminar la ocupación.


Hacemos un llamado a la unidad frente a la embestida y a la inmediata formación de un frente de resistencia unido con una referencia política única para hacer fracasar los objetivos de la sangrienta agresión sionista.


La gran masacre no pasará sin castigo, llamamos a todas las fuerzas de la Resistencia para responder a estos crímenes.


Llamamos al dialogo nacional global para poner fin a la división y recuperar la unidad que constituye la fuerza principal de nuestro pueblo frente al terrorismo israelí.


Llamamos a la comunidad internacional a ejercer su presión sobre el gobierno sionista para detener los crímenes contra nuestro pueblo.


Frente Democrático para la Liberación de Palestina

Franja de Gaza

27 de diciembre del 2008

sábado, 27 de diciembre de 2008

PRONUNCIAMIENTO

¡Proletarios de todos los paises, uníos!
PARTIDO COMUNISTA DEL PERÚ
Patria Roja

¡ALTO A LA REPRESIÓN CONTRA LA IZQUIERDA!

Fuentes periodísticas dan cuenta que el Segundo Juzgado Supranacional ha ordenado la detención de 13 dirigentes izquierdistas, entre los que se encuentra el Secretario General Alberto Moreno Rojas y cuatro dirigentes de nuestro partido.

Esta cacería de brujas fue iniciada en el mes de noviembre, cuando se realizaba en nuestro país la Cumbre de APEC, descubriéndose un atestado secreto preparado por los servicios de inteligencia, en el que se recurría a todo tipo de falsedades para incriminar a los dirigentes izquierdistas y pedir su detención; todo esto acompañado de una campaña mediática destinada a ablandar a la opinión pública.

No obstante que el gobierno ha negado que se trate de una persecución política y el Premier Yehude Simon ha declarado que no se puede acusar de terrorismo a los dirigentes de izquierda, los hechos demuestran que la maquinaria represiva del régimen no da tregua y que sus sabuesos se han puesto a la caza de quienes encabezan la oposición popular.

Como hemos señalado anteriormente, estos actos represivos a los que se quiere dar un manto de legalidad, tienen claramente una connotación política y son decididos en los más altos niveles del gobierno. Se trata en primer lugar de desarticular el proceso unitario de la izquierda y los sectores democráticos, nacionalistas y patrióticos que está en marcha, y bloquear la posibilidad que se alcen con el triunfo en los procesos electorales del 2010 y 2011. La derecha simplemente no puede tolerar que se consolide un referente popular que amenace sus intereses, como ocurre en otros países de América Latina.

En segundo lugar, una vez admitida que la crisis económica golpeará con fuerza a nuestro país, y avizorando un escenario de convulsiones sociales, el gobierno pretende curarse en salud y descabezar a la oposición popular para garantizar un clima de “estabilidad” y “paz social” y llevar adelante su propuesta de “unidad para enfrentar la crisis”, es decir que los trabajadores y el pueblo acepten de buen grado los despidos y reducción de los salarios, mientras a las grandes empresas se los exonera de impuestos y se les da todo tipo de gollerías.

Denunciamos esta escalada represiva del gobierno que pretende justificarla recurriendo a infamias y mentiras y exigimos el cese inmediato a la persecución política y el pleno respeto a las libertades democráticas y ciudadanas. Llamamos a los sectores políticos, sociales, gremiales, culturales, intelectuales, a cerrar filas, tomar posición y pronunciarse para detener el autoritarismo que está en marcha. Invocamos la más amplia y militante solidaridad con las organizaciones y dirigentes objeto de persecución política.


¡EN DEFENSA DE LAS LIBERTADES POLÍTICAS Y DEMOCRÁTICAS!

¡GRAN UNIDAD PARA LOS GRANDES CAMBIOS QUE EL PAÍS DEMANDA!

Perú, 24 de diciembre del 2008
Buró Político del Comité Central
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¡FRENTAR EN LAS CALLES LA ESCALADA FASCISTIZANTE DEL GOBIERNO Y DEFENDER LAS LIBERTADES POLITICAS Y SINDICALES CONQUISTADAS!
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26 DE DICIEMBRE DEL 2008: 115º aniversario del nacimiento del camarada Mao Tse-Tung

21 DE DICIEMBRE DEL 2008: 129º aniversario del nacimiento del camarada José Stalin

¡GLORIA ETERNA A LOS CAMARADAS JOSE STALIN Y MAO TSE–TUNG, MAESTROS DEL PROLETARIADO MUNDIAL!

lunes, 22 de diciembre de 2008

LOGROS DE LA REVOLUCION CUBANA

47 años sin analfabetismo en Cuba
Paco Azanza Telletxiki
Rebelión

El primero de enero de 1959, el Gobierno revolucionario heredó, por parte de la tiranía derrocada, una realidad poco halagüeña en cuanto a materia de educación se refiere: el analfabetismo afectaba a más del 25% de la población –el 42% en las áreas rurales- y el 55% de los niños y niñas no tenía una escuela primaria para asistir a ella. Por si esto fuera poco, el número de maestros disponibles en todo el país tampoco era muy elevado. Buena parte de ellos, además, por desempleados, estaban desvinculados de la profesión.


Urgía, pues, dar una respuesta contundente a tan grave problema. Así, el 26 de septiembre de 1960, durante su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Fidel se comprometió a erradicar en el transcurso de 1961 el analfabetismo en Cuba; promesa que, como otras muchas realizadas por el Jefe de la Revolución, se cumplió de manera satisfactoria al ser proclamada Cuba, el 22 de diciembre de aquel año, Territorio Libre de Analfabetismo.


La victoria, en aquella batalla, fue posible gracias a la inteligente utilización de una herramienta imprescindible en casos semejantes: la movilización del pueblo. Efectivamente, la Campaña Nacional de Alfabetización en Cuba fue una auténtica epopeya popular en la que participaron voluntariamente más de 300.000 personas, que contribuyeron con su ingente esfuerzo a que más de 700.000 cubanos y cubanas aprendieran a leer y escribir.


Bajo el lema martiano de “Si sabes enseña. Si no sabes aprende”, la fuerza alfabetizadora estuvo integrada por 121.000 alfabetizadores populares, 100.000 brigadistas “Conrado Benítez”, 15.000 brigadistas “Patria o Muerte” y 35.000 maestros, más los cuadros políticos y los trabajadores administrativos de la campaña.


Esta hermosa e impresionante campaña, sin embargo, no estuvo exenta de tremendas dificultades. El 26 de noviembre de 1961, Manuel Ascunce Domenech –joven habanero de dieciséis años que enseñaba a leer y escribir en las montañas del Escambray- fue torturado y ahorcado por bandas al servicio de la CIA que, orientadas por ésta, sembraron el terror con el perverso propósito de sabotear la campaña. Junto a su cadáver se halló el del campesino y miliciano Pedro Lantigua Ortega, su alumno. Y este no fue el único caso. Anteriormente, el 5 de enero de 1961, fueron asesinados el maestro voluntario Conrado Benítez García y el campesino Eliodoro Rodríguez Linares, en las Tinajitas, Trinidad, Sancti Spíritus. Otro maestro voluntario, Pedro Morejón, fue asesinado el 22 de febrero en Los Arabos, Matanzas; Modesto Serrano en San Cristóbal, Pinar del Río, el 11 de septiembre; y el 22 del mismo mes en El Jiquiabo, Santo Domingo, Villa Clara, el asesinado fue Tomás Hormiga, un recién alfabetizado que colaboraba estrechamente en la campaña. El 3 de octubre, también de aquel año, fue asesinado el maestro Delfín Sen Cedré, en la finca Novo, Quemado de Güines, Las Villas; cuatro días después, en la finca La Luisa, también en Quemado de Güines, los asesinos eligieron como víctima a José Galindo; y, luego de ser salvajemente torturado, Vicente Santana moría el 26 de octubre en Platanal, Pedro Betancourt, Matanzas.


La Campaña de Alfabetización se llevó a cabo en un período de tiempo especialmente complicado para Cuba revolucionaria, lo que engrandece aún más, si cabe, el éxito alcanzado. A primeros de año, pocas semanas antes de finalizar su mandato, el gobierno norteamericano de Eisenhower rompió relaciones diplomáticas con Cuba –Kennedy endureció aún más su postura-, y no era difícil presenciar a entusiastas revolucionarios cavando trincheras o montando guardia en lugares estratégicos de toda la Isla. Pocas familias tenían a todos sus miembros en sus casas; y es que muchos de ellos se hallaban cumpliendo sus deberes de milicianos. La agresión imperialista se sentía inminente, y se vivía bajo condiciones de guerra no declarada. De hecho, en abril de aquel mismo año se produjo la invasión mercenaria por Playa Larga y Playa Girón, cuyo victorioso resultado de sobra se conoce. Pero ni las actividades terroristas promovidas por la CIA ni la citada invasión fueron motivo suficiente para interrumpir la Campaña de Alfabetización, que con tanto entusiasmo se llevaba a cabo en todo el territorio nacional. A este respecto y pocos días antes de producirse la agresión invasora, Fidel llegó a decir: “El mérito de nosotros no está ni estaría en rechazar cualquier ataque contrarrevolucionario sino en realizar al mismo tiempo la Campaña de Alfabetización. El hecho de derrotar a un enemigo que nos atacara no tendría mérito, o no sería enteramente tan satisfactorio, si ellos logran obstaculizar nuestra campaña”. Y, sin descuidar su defensa, el pueblo de Cuba no escatimó esfuerzos en la erradicación de una lacra que hoy todavía afecta a más de 800 millones de personas en todo el mundo.


La experiencia cubana no tiene precedentes en América Latina; sí continuidad por parte de dos naciones que luchan por su verdadera independencia y el socialismo: Venezuela en 2005 y Bolivia que, el pasado día 20 y tras 33 meses de intenso trabajo, fue proclamada por la UNESCO Territorio Libre de Analfabetismo.


Ambas naciones contaron con la ayuda de Cuba –en el caso de Bolivia también con la de Venezuela-, que, además de experiencia, aportó material, método de alfabetización y personal especializado.


Con el método cubano "Yo si puedo" ya se han alfabetizado cerca de 4.000.000 de personas, y, producido en catorce versiones, actualmente se utiliza en 28 países pertenecientes al continente americano, asiático y africano, con la debida asesoría del personal cubano que la aplicación del método requiere.


Cierto que entre la erradicación del analfabetismo en Cuba y la de Venezuela han pasado muchos años, pero, aunque el interés de los gobiernos es muy importante para la alfabetización de sus pueblos y algunos todavía no lo han mostrado, el actual panorama latinoamericano invita a pensar que a Cuba, Venezuela y Bolivia pronto se unirán otros países hermanos.


http://baragua.wordpress.com